J. Sérvulo González
EL PAÍS
El número de trabajadores que cambió de comunidad autónoma por motivos laborales aumentó el año pasado casi un 5%

El número de trabajadores que cambió de comunidad autónoma por motivos laborales aumentó el año pasado casi un 5%, el primer incremento desde que estalló la crisis, según los datos divulgados ayer por la Agencia Tributaria. En 2014, unos 95.436 empleados trasladaron su residencia a otra comunidad en busca de empleo. Son menos de la mitad de los que se mudaron en 2008, cuando 228.428 asalariados se desplazaron por motivos laborales. Madrid fue la comunidad con mayor saldo entre llegadas y salidas: recibió a 11.003 personas. Andalucía registró el peor balance: 5.305 asalariados menos. De los 14,4 millones de asalariados, solo unos 95.500 cambiaron de residencia el año pasado, según las estadísticas que la Agencia Tributaria recopiló de las declaraciones del IRPF de 2013 y la comparación que hace con los registros de 2014. Los datos del INE revelan que uno de cada tres ocupados no ha cambiado de municipio desde su nacimiento, y el 40% de los que se han mudado sigue viviendo en su provincia natal. Casi el 98% de los ocupados lleva más de un año residiendo en la misma comunidad.

Respecto a los datos de la Agencia Tributaria, Madrid fue la autonomía que recibió más trabajadores de otros territorios: 28.056, la mayoría llegados de Castilla-La Mancha (5.789).

Mejor y peor saldos

Madrid también fue donde más salidas se produjeron, 17.053 personas. La mayoría de los que abandonaron la región se asentaron en Castilla-La Mancha (4.484). En total, el saldo entre salidas y llegadas a la capital fue de 11.003 trabajadores.

Andalucía fue la comunidad con un peor saldo. Aunque el año pasado llegaron a sus ocho provincias 9.239 empleados de otros lugares de España, también salieron 14.544 hacía otros lugares. El balance fue de 5.305 asalariados menos en el periodo considerado.

Dentro de cada comunidad, las provincias donde están las capitales autonómicas son las que tienen mayor número de “permanencias puras” —cuando un ciudadano ha estado al menos dos años trabajando en la misma comunidad— sobre el total.