Miguel Cabrera
EXPANSIÓN
Se ha convertido en uno de los sectores clave de la región fuera de las fronteras españolas y hasta el pasado abril ya acumulaba un alza de las ventas del 29%

Como ha sucedido en otros muchos sectores económicos, la caída del consumo en España ha abierto de par en par la puerta al exterior a la industria de la moda andaluza, a pesar de las dificultades que puede suponer esta aventura, sobre todo para las pymes. Sin embargo, las cifras hablan por sí solas: en el periodo comprendido desde 2009 a 2014 las ventas al extranjero han crecido un 75%, pasando de 337 a 588,9 millones de euros.

Este montante sitúa a la región como la secta en el ránking nacional de exportaciones y todo apunta a que volverán a crecer en 2015, una vez que entre enero y abril la cifra de negocio ha mejorado un 29,3$ con respecto al mismo periodo del año anterior hasta los 235,3 millones.

¿Y a quién viste Andalucía? Pues fundamentalmente a sus vecinos. Más de la mitad de las ventas (el 54%) se concentró en cinco países próximos donde, además, las exportaciones no han parado de crecer en el último lustro.

El primer cliente es, con gran diferencia, Portugal, donde en 2014 se vendieron productos por valor de 88,8 millones. A continuación aparecen Italia, Francia, Reino Unido y Marruecos.

Un aspecto reseñable es que desde 2009 las exportaciones andaluzas han crecido en sus veinte primeros mercados, aunque significativamente en Asia. Así, en Vietnam y Bangladesh las ventas se han multiplicado por más de 1.000, si bien son también significativos los repuntes en Indonesia -se ha multiplicado por 16- o China, donde se han sextuplicado.

¿Pero, qué vendemos más? La mayoría corresponde a prendas y materiales textiles con algo más de la mitad del volumen económico económico total, destacando en este sentido la figura de Mayoral, la gran compañía andaluza del sector y un líder global en ropa infantil.

No obstante, las ventas al exterior han crecido en prácticamente todas las ramas, con los artículos confeccionados en piel a la cabeza -que han multiplicado por ocho sus ingresos-, así como la puerticultura y la bisutería, es decir, segmentos minoritarios y que en muchos casos están representados por empresas familiares.

Un buen ejemplo es la firma jienense Leyva, que fabrica cinturones y otros productos de piel de manera artesanal desde hace más de medio siglo. La empresa que ahora dirige Antonio Leyva apostó por la internacionalización hace tres décadas y hoy sus artículos se codean con grandes marcas en los almacenes de medio mundo.

Masaltos.com es otra compañía que ha demostrado que puede nadar contracorriente con imaginación e innovación, y que sigue aumentando ventas y exportaciones pese a las dificultades de las empresas españolas de calzado para competir con otros países con una mano de obra más barata. La empresa sevillana, sin embargo, ya comercializa sus zapatos con alzas en casi cien países a través de Internet.

Otro ejemplo destacable es la malagueña Modas Zarpa -conocida sobre todo por su marca Sonia Peña-, que se ha convertido en un gigante en el diseño de ropa y zapatos de fiesta para mujeres.

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