Editorial
EL MUNDO

Una de las lecciones de la crisis que España no deberá olvidar jamás es la vital importancia que tiene para un país contar con un capital humano adaptado a las necesidades de su mercado laboral. Sin embargo, pese al drama social que ha supuesto el paro en los últimos años, ésta sigue siendo una asignatura pendiente que urge abordar con una reforma educativa en profundidad que ponga un foco especial en la Formación Profesional (FP). La OCDE volvió a recordar ayer que en España falta personal con cualificaciones técnicas y sobran licenciados, al tiempo que el número de jóvenes que ni trabajan, ni se educan, ni se forman -los ninis- ha aumentado de forma preocupante hasta el 23%.

La forma de reloj de arena que tiene el nivel educativo de los españoles -con cerca de un 32% de titulados superiores, apenas un 24% de niveles medios y más de un 44% de individuos con una baja cualificación- es una anomalía frente a otros países europeos en los que la educación no está tan polarizada. Este fenómeno se explica, entre otros motivos, por la falta de atractivo que sigue teniendo la FP en este país.

La FP dual (con prácticas en empresas) que el Gobierno aprobó en 2012 ha dado algunos frutos. Así lo prueba el incremento del 22,44% en el alumnado de estas enseñanzas desde que se implantó ese modelo. También hay otros datos que indican que el camino emprendido no es del todo incorrecto, como el aumento que ha experimentado la edad media delos alumnos de FP en la crisis, lo que indica que muchos parados que abandonaron a edades tempranas sus estudios han optado por esta opción para reciclarse.

Sin embargo, los poco más de 793.999 alumnos que hay matriculados este curso en FP son a todas luces insuficientes para cubrir las necesidades del mercado laboral en un momento en el que paradójicamente hay cerca de 4,5 millones de parados. Se estuma que dos tercios del empleo que se va a generar de aquí a 2020 está relacionado con capacidades técnicas y algo debemos estar haciendo mal cuando con los altos niveles de desempleo actuales no somos capaces de cubrir esas vacantes. Lo más curioso es que la FP sigue teniendo un «menor prestigio» que otros estudios, como reconoció ayer la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, pese a que técnicos de áreas como óptica, electrónica o informática están en los niveles de mayor empleabilidad en España.

Urge, pues, revisar el modelo e impulsar un cambio de mentalidad en la sociedad y en las empresas. Pese a que el número de convenio firmados con empresas ha crecido en tres años desde 513 a 4.878, éstos son insuficientes para impulsar de verdad la figura del aprendiz. También cabe pedir una mayor responsabilidad a los comités sindicales, reacios a acoger a estos profesionales que cobran entre 250 y 600 euros al mes.

EL MUNDO