Diego J. Geniz
DIARIO DE SEVILLA
La reforma lleva a incumplir la ratio de alumnos por aula

La Lomce está dando más de un quebradero de cabeza a estudiantes, profesores y directores en el arranque de curso. Numerosos alumnos de Bachillerato han tenido que cambiar los planes previstos sobre la marcha. Es lo que les ha ocurrido a quienes sólo se habían matriculado de varias asignaturas suspensas. La reforma educativa no contempla tal posibilidad, una modificación que les ha sido comunicada a muchos de ellos una vez iniciadas las clases y que ha conllevado a incumplir la ratio de alumnos por aula. A ello se suman otros cambios efectuados días después del arranque del año académico en el Bachillerato de Artes.

«La Junta no ha querido aceptar que la Lomce había que acatarla de una manera u otra». Con esta frase describe Juan Andivia, director del IES Martínez Montañés (en Nervión), la situación a la que se ha enfrentado la comunidad educativa estos primeros días de curso. Desde que el 1 de septiembre directores y docentes volvieron a sus puestos de trabajo las sorpresas han ido en aumento. La primera llegó en la reunión mantenida por los máximos responsables de los institutos con los inspectores de Educación el 9 de septiembre, a menos de una semana de que se reanudaran las clases en los centros de enseñanzas medias. En dicho encuentro se les comunicó a los directores que la reforma educativa impedía que un alumno de primero de Bachillerato se matriculara con más de dos asignaturas suspensas sólo de las materias que no había aprobado. Hasta el curso pasado la antigua LOE contemplaba tal posibilidad. Si el alumno suspendía cinco asignaturas o más, repetía curso completo.

En caso de que no superase tres o cuatro, podía repetir todo el curso, matricularse de las materias suspensas (conservaba las notas de las materias aprobadas) o hacerlo de todas las de primera con la nota aprobada, con lo que si lograba una calificación menor que la anterior conservaba la del curso pasado. La llegada de la Lomce ha reducido drásticamente estas posibilidades. «Este cambio trascendental nos lo comunicaron a una semana del nuevo curso, y gracias a la pregunta que realizó en la reunión una directora», explica Anastasio Pineda, director del IES Jacarandá, en Brenes.

En varias provincias dicha información ha sido transmitida a los estudiantes pocos días después del inicio de curso. En Sevilla también se ha comunicado en algunos casos con tardanza. Pedro Arias, director del IES Albert Einstein (Pino Montano), asevera que si bien la reforma educativa apenas ha tenido incidencias en la ESO, sí ha provocado cambios importantes en el Bachillerato: «antes el alumno contaba con más posibilidades en la etapa preuniversitaria, opciones que con la Lomce han disminuido». Las consecuencias de la modificación ya se están dejando notar en los institutos. El hecho de que alumnos repetidores tengan que matricularse de todas las asignaturas del primer curso provoca que haya aulas con hasta 38 alumnos, una cifra que supera la ratio establecida para el Bachillerato, fijada en 35. «Esta situación sólo se producía antes en determinadas asignaturas, pero ahora hay que impartirlas todas con este volumen de alumnos, lo que contradice los principios pedagógicos, especialmente en las materias troncales», especifica el director del IES Martínez Montañés, quien mantiene que la Junta ha intentando «parchear» la llegada de la Lomce a los institutos, pues estos efectos «no entraban en el plan de transición». «Estamos desarrollando la reforma a golpe de instrucción e improvisación. Las indicaciones de la Junta son que se aplique la Lomce, pero lo hacen con la LOE.

Es todo un disparate», incide el director del IES Jacarandá. «La Consejería de Educación publicó instrucciones para las asignaturas en mayo y en junio las cambió. Todo es improvisado», relata una profesora de Biología, quien detalla que en la ESO se mantienen los libros de la LOE, pero para la asignatura de Anatomía ha de buscar los contenidos de otras comunidades o en internet al no existir una disposición. «Trabajamos con la más absoluta ambigüedad», sentencia.