Lidia Velasco
EXPANSIÓN
El próximo año empezará a devolver al Estado los más de 12.000 millones que le ha prestado desde 2012 para liquidez, después del cierre de los mercados de deuda

La estructura financiera de la Junta ha dado un giro radical en los últimos años y de momento -habrá que ver lo que sucede tras las elecciones del 20 de diciembre- la fórmula parece que se consolida.

El cambio se inició en 2012, cuando los mercados se cerraron en banda a comprar deuda de las comunidades y, entonces, el Ministerio de Hacienda creó un vehículo para solventar las asfixias regionales. Hoy, este instrumento -el denominado FLA-, así como otros puestos en marcha posteriormente como el Fondo de Facilidad Financiera, son el principal financiador de Andalucía.

No en vano, a través de éstos el Ejecutivo andaluz ha logrado 12.000 millones de euros en cuatro años, a lo que hay que sumar los recursos procedentes del Plan de Pago a Proveedores.

Tipos mínimos

Se trata de cre´ditos, cuya última convocatoria se hizo con tipos iniciales del 0%; si bien, en 2012 se elevaban al 5,2%. no obstante, la adhesión a estos fondos conlleva unas implicaciones contractuales más allá de un mero préstamo. En esete sentido, desde la Junta critican que el Gobierno español pretenda con ello «imponer una recentralización financiera».

Las obligaciones se centran en priorizar el uso del dinero para los vencimientos de valores emitidos; de los préstamos concedidos por instituciones europeas de las que España es miembro; o a sufragar el déficit.

En 2016, tras el periodo de carencia estipulado en el FLA y una prórroga de un año, la Junta deberá empezar a devolver el dinero al Estado. por ello, afrontará el próximo ejercicio el segundo mayor vencimiento de deuda de su historia. Según recoge en su Presupuesto, amortizará 2.518 millones de euros, frente a los 2.532 millones de 213, que es la cifra más alta jamás alcanzada.

A este montante hay que añadirle los intereses, que se situarán en 479 millones, sólo ligeramente por encima de los ejercicios previos a la crisis, pese a que el pasivo total es sustancialmente mayor. El récord en este sentido se dio en 2014, cuando este gasto supuso 969 millones. Precisamente fue ese ejercicio cuando se tuvieron que pagar los bonos patrióticos lanzados en 2012 a dos años, con un cupón del 5,5%, la cifra más alta recordada en una emisión.

Desde 2012, y hasta hoy, el Gobierno andaluz no ha vuelto a realizar colocaciones institucionales de deuda. Tan sólo mantiene en vigor los pagarés, un programa que tiene un papel decisivo, según la Junta, ya que permite el acceso al cre´dito, al margen de las limitaciones establecidas por el Ministerio de Hacienda en el FLA.

Andalucía, que es la única comunidad que utiliza esta vía de manera recurrente, logró 338 millones en 2014, cifra que sobrepasará este ejercicio, pues hasta octubre ya ha colocado 342 millones. Y lo hará con un importante ahorro, pues los tipos están en mínimos históricos, y continúan descendiendo. En su última emisión de octubre, los pagarés a tres meses se cotizaron al 0,13% y los de doce meses al 0,25%. Sin ir más lejos, en 2013 el cupón ascendía al 2,2% y 2,3% respectivamente.

Apalancamiento

Mientras se producía esta transformación en el sistema de financiación debido a la crisis, la deuda no ha parado de crecer. De hecho, desde 2011 la Junta ha duplicado su apalancamiento, alcanzando los 29.882 millones en el segundo trimestre de este año.

Grosso modo, más del 60% de esta cantidad la debe al Estado, mientras que el 25% son créditos concedidos por otras instituciones como bancos, y el 15% restante corresponde a valores. Antes de la recesión, la proporción era la inversa.

Para 2016, según recoge el Presupuesto, la política financiera se encamina a «continuar participando en los mecanismo estatales para cubrir la mayor parte de las necesidades con el mínimo coste y a refinanciar operaciones», tal y como hizo este año con un préstamo sindicado de 800 millones del BBVA, Santander y CaixaBank.