España se beneficiará de la vuelta de la industria a los países desarrollados

La industria (sin contar la construcción) lleva perdiendo peso en el PIB de España desde finales de los años 70. Este sector ha pasado de representar más del 30% de la producción nacional al 17% de 2015. La industria junto a la agricultura han sido los sectores que más han sufrido en favor del sector servicios que ahora representa alrededor del 75% del PIB. A pesar del declive industrial parece que los últimos años la sangría se ha detenido e incluso se han visto leves incrementos del peso de este sector que podría renacer en España.

Los expertos de la firma de inversión francesa Natixis creen que en España se dan varios factores que pueden favorecer el establecimiento de un nuevo sector industrial que comienza a abandonar los países emergentes. Unos costes laborales competitivos, un mercado laboral algo más flexible que hace unos años, un capital humano formado y un clima templado favorecen a España. México, el sur de Asia y algunos países del centro y este Europa también podrían verse beneficiados por este cambio de tendencia.

“Desde 1990 hasta la crisis de 2008, la tendencia fue una segmentación de las cadenas de valor: los procesos de producción se dividieron y cada componente de la cadena se producía en un país diferente según sus costes de producción y ventajas comparativas. La producción industrial se ha dispersado en una multitud de localizaciones”, explican desde la firma de inversión francesa.

Se reduce la brecha en los costes

Sin embargo, “ahora la tendencia es completamente diferente… Los costes de producción en los países emergentes se han disparado”, como ha sido el caso de China, país en el que la industria ha comenzado a perder peso. Por otro lado, “la disminución del peso de la industria a nivel mundial hace que sea aún más ineficiente tener múltiples centros de producción”, aseguran desde Natixis.

La industria despega en España

Además, la inestabilidad política y económica en algunos países emergentes podría acelerar este proceso que ahora se encuentra en ciernes. La estabilización de la industria como parte del PIB podría estar confirmando el cambio de tendencia. Aunque en España este proceso parece haber tomado velocidad a partir de 2013, cuando el índice de producción industrial (IPI) que publica el INE comenzó a presentar tasas interanuales positivas, una tendencia que se ha reproducido desde entonces en adelante.

El último dato del IPI muestra un crecimiento del 2,8% con una variación positiva en todos los sectores de la industria salvo el energético, pero sobre todo sorprende el fuerte crecimiento de bienes de equipo con una tasa de variación del 9,2%. Hay que recordar que la producción de bienes de equipo conlleva el mayor aporte tecnológico de todos los apartados del sector industrial.

Rafal Pampillón, profesor de Economía y Finanzas del IE Business School, explicaba este cambio de tendencia en 2013 en su blog del IE: “Las empresas de los países ricos están cerrando fábricas en el exterior y están volviendo a producir en su propio territorio, los procesos de desolocalización hacia los países emergentes se están revirtiendo”.

La deslocalización no es tan rentable

Como señala este experto, “se puede observar que los beneficios de la deslocalización no son eternos, las economías emergentes llevan décadas creciendo a tasas muy altas a la vez que lo hacen sus costes. A ello se une que la utilización de los sistemas informáticos ha conseguido mejorar la eficiencia industrial de los países desarrollados”. Es decir, los costes laborales de los países en desarrollo han recortado su brecha con los de los países desarrollados, mientras que los avances tecnológicos más implantados en los países ‘ricos’ (donde el capital humano tiene una mayor formación para aprovechar estos avances) está atrayendo de nuevo la industria a Occidente.

Esta situación de cambio hace pensar a los economistas de la firma frances que “veremos ahora una reubicación de la industria, que se concentrará en un pequeño número de países y regiones… En la Eurozona, España es candidata gracias a la mejora de los costes laborales en la industria desde 2009”. Atendiendo al coste laboral unitario en este sector, a primera vista España es hoy un país mucho más atractivo que Italia, Francia y Alemania.

Por otro lado, la flexibilidad del mercado laboral también será otro factor a tener en cuenta. “Creemos que la industria se concentrará en un número pequeño de países y regiones, dependiendo de los costes, la localización geográfica y el marco laboral. Y España podría estar entre los ganadores de este movimiento.

EL ECONOMISTA