Tomás Monago

La producción pasa de 701 a 441 millones en 2014 y las empresas de 90 a 61, según Anfac
Quizás la brecha de la desigualdad territorial que se ha abierto con motivo de la crisis tiene su manifestación más visible en el sector de la producción del automóvil. Mientras a nivel nacional, tras una dura caída inicial, se recupera y ya produce prácticamente lo mismo que en 2007, con crecimientos anuales de dos dígitos, Andalucía sufre mucho, tras la pérdida de referentes como Delphi y Visteon en Cádiz y Santana en Jaén. Los datos de la patronal de fabricantes, Anfac, no dejan lugar a la duda. El número de empresas de automoción ha pasado de 90 a 61 entre 2008 y 2014, un 32% menos, el valor de la producción se ha reducido un 37%, de 701 a 441 millones de euros, y el empleo, aunque menos, también se ha resentido. Ahora hay 5.968 trabajadores, un 13% menos que al comienzo de la crisis, cuando eran 6.894. Ello ha hecho que el peso andaluz en el conjunto de España sea escasamente relevamente ahora: el 6% de las empresas, en un panorama dominado clarísimamente por Cataluña (27%); solamente el 1% de la producción, que en 2014 rondó los 44.000 millones de euros en todo el país, frente al 10% de Navarra o el 12% de Castilla y León y Galicia; y apenas un 4% del empleo, dominado también por Cataluña con un tercio del total. La pérdida de mano de obra es mayor si tenemos en cuenta el efecto multiplicador y la calidad del empleo. Como afirma Antonio Cobo, el nuevo presidente de Anfac y director general de General Motors España, el número de empleos hay que multiplicarlo por cinco o por seis si se suman los proveedores, “y siempre son de mayor calidad, mejor retribuidos y más seguros que en otros sectores”. Un vistazo del mapa de España de producción de automóviles refleja que en el norte las fábricas son abrumadora mayoría. Si trazamos una línea por debajo de Valencia apenas hay cuatro centros de producción con cierta relevancia, y ninguno de ellos es de montaje de vehículos. El único que había, el de Santana Motor, echó el cierre de forma definitiva el pasado mes de abril tras una larguísima agonía, aunque dejó de operar mucho antes, en 2011. Llegó a ser la única empresa de montaje de automóviles de capital 100% español, y fabricó para firmas emblemáticas como Land Rover o Nissan. Deja un panorama en Linares, donde se ubicaba el centro de producción, de más de 2.200 empleos destruidos, si contabilizamos los de la propia planta y la red de proveedores. La Junta de Andalucía intentó durante años salvar a la fábrica con inyecciones que llegaron a superar los 600 millones pero la tuvo que cerrar ante las cuantiosas pérdidas. Los otros dos fiascos del sector automovilístico andaluz se sitúan en la Bahía de Cádiz. Delphi, la planta de componentes electrónicos de General Motors con sede en Puerto Real, cerró en el verano de 2007 con 1.800 trabajadores y aún hoy colean sus consecuencias por las promesas y el dinero invertido por la Junta para la recolocación de sus empleados. Visteon, dependiente de Ford y en El Puerto de Santa María, cerró cuatro años más tarde, en 2011, con 396 empleados. Pese al rechazo de la Junta al ERE por no estar justificada la falta de viabilidad de la empresa, la firma decidió radicar en China la producción andaluza. La paradoja es que la industria española ha vivido un proceso inverso -de relocalización- que le ha llevado de caer del top ten mundial de producción de vehículos (puesto 12 en 2012) a alcanzar el noveno puesto en 2015 (el segundo europeo), con 2,6 millones de vehículos. El 82% de lo que se fabrica se exporta y ello trae como consecuencia un superávit de 17.000 millones en la balanza comercial. Cobo, que dirige la planta de Opel en Figueruelas, pone de ejemplo de la tendencia que ha seguido el sector español la adjudicación del Opel Moka a España. “Tuvimos que bajar el 30% los costes en cinco o seis años; si no podemos decir que copetimos en costes con Corea del Sur no hay futuro. El mundo no tiene puertas, es abierto, y éste gue el primer ejemplo de España de deslocalización inversa”, dice. Las que en Andalucía han sobrevivido han acabado acompañando al resto del sector en su expansión. La planta de Renault en Sevilla que fabrica cajas de cambio, superó en 2015 el millón de unidades (en España se hacen 1,5 millones) y aumentó la plantilla hasta lo 1.141 empleados. opta a la adjudicación de la caja TX30, dentro del tercer pla industrial de Renault España. En Jaén, la multinacional francesa Valeo acaba de anunciar la creación de 160 nuevos empleos en su planta de componentes de iluminación para autonómiles (con unos 2.000 en total) después de pasar hace unos años, en 2009 una grave crisis con un ERE a toda su plantilla. Por último, en La Carolina se fabrican cláxones, en la planta que Clarton Horn posee en la localidad, tras adquirirla a grupo Bosch en 2009. Cuenta con 250 empleados y ha fabricado ya 175 millones de avisadores.  ]]>