Pilar Macías
EL MUNDO
Las instalaciones de Sevilla esperan alcanzar en 2016 su máxima capacidad

La fábrica de Heineken en Sevilla es la más moderna de Europa. La planta ocupa 36 de las 72 hectáreas con las que cuenta el complejo de la multinacional en la carretera de Mairena del Alcor y que se distribuyen en una maltería, una sala de cocimiento, la bodega de fermentación, la zona de envasado, el corredor de transferencia hacia el operador logístico, un almacén de producto, un laboratorio y la sala de servicios auxiliares.

Inaugurada en 2008, tras una inversión de 312 millones de euros, es la más grande de las cuatro que tiene Heineken en España y supuso la mayor inversión privada hasta la fecha en Andalucía, convirtiendo a Sevilla uno de los reinos de la cerveza en el mundo.

«Cuando comenzamos, en 2008, logramos una producción de 415 millones de litros de cerveza anuales. Sin embargo, la crisis supuso un descenso en el consumo que repercutió en nuestras cifras, hasta caer a los 390 millones de litros», explica José María Rodríguez, director de la fábrica. Sin embargo, el año pasado consiguieron una producción de 400 millones de litros, que se superará este año, en el que la previsión, según Rodríguez, «es de 425 millones», mientras que «esperamos alcanzar el máximo de nuestra capacidad, los 450 millones de litros, el año que viene«.

El 80% de la producción de la factoría sevillana corresponde a Cruzcampo. «Aquí está la cuna de Cruzcampo y siempre hemos cuidado mucho la entrada de otras marcas, por eso el mayor volumen de nuestra producción es de esta cerveza». Y es que en las mismas instalaciones se preparan además otras marcas de la multinacional como Heineken, Amstel, Desperado o Sol. No en vano, la compañía cuenta «con el mayor portafolio de marcas del sector cervecero de España», entre las que además de las citadas, se encuentran otras especialidades como Guinness, Affligem o Paulaner, hasta sumar 45 variedades.

Estas cifras quedan lejos de la centenaria fábrica de Cruzcampo, que abrió sus puertas en Sevilla en 1904, y que contó con 17 hectáreas de superficie y un 45% menos de producción.

La fórmula de Cruzcampo

No obstante, las instalaciones actuales mantienen el espíritu de la emblemática firma sevillana y sus paredes guardan el secreto de la fórmula mágica de la ‘rubia’ que más éxito tiene en el Sur.

En una visita por las instalaciones, Rodríguez da algunas de las claves de su éxito. «Entre el 25 y el 30% de la malta se sustituye porsémola de maíz, que aporta almidón a la fórmula, por eso es una cerveza más ligera», afirma. Además, «en la fase de ebullición del mosto se añade lúpulo, que proporciona aroma y amargor. Y es que Cruzcampo tiene el nivel de amargor más alto de las cervezas españolas», prosigue.

Pero quien marca la personalidad de la cerveza es, sin duda, la levadura. «Cada levadura produce un perfil distinto de compuestos aromáticos y eso no se puede copiar», señala.

La empresa, que lleva a gala su compromiso con la innovación, además está apostando el sistema de Orión, que supone una mejora sobre el barril tradicional, ya que permite contener el líquido a una temperatura de entre 8 y 10 grados, mucho más fresca que la temperatura ambiente habitual. Cerrarán este año con un centenar de puntos de venta con este sistema, a los que esperan sumar otros cien el próximo año, afirmó el director de la fábrica sevillana.

Otro de sus compromisos pasa por abogar por la sostenibilidad de sus procesos para que sean más respetuosos con el medio ambiente. Por ello, su objetivo es reducir el consumo de agua un 25% en los próximos cinco años.

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