EL PAÍS

La mayoría cree que aumentarán la facturación, el empleo y la inversión
Las empresas familiares aprueban por primera vez desde el estallido de la crisis de la marcha de la economía, aunque sea un solo con un aprobado ramplón. Según la encuesta realizada entre los asistentes a la asamblea anual del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), la calificación de la situación económica arroja un 5,15 sobre 9, cuando el año pasado era del 4,09 y en los años anteriores nunca había pasado del 3. Sin embargo, a la situación política la siguen otorgando un suspenso. Este año ha recibido un 2,98, frente al 2,33 del año pasado. Precisamente, la política recibió un aprobado raspado (4,8 sobre 9) en 2012 en el primer año del PP en el Gobierno, pero descendió drásticamente ante la evolución que tuvo una vez que estuvo instalado en el poder. Los empresarios creen en su mayoría que el proceso de recuperación de la economía española será moderado y que sus ventas mejorarán tanto este año como en los próximos tres. Asimismo, piensan mantener la plantilla o incrementarla y aumentar la inversión. La encuesta dice que el 76% de los socios del IEF cree que aumentarán la facturación de su compañía, el 88% espera mantener o incrementar los niveles de empleo actuales y el 76% piensa aumentar su inversión en España. El presidente del Instituto de la Empresa Familiar, Javier Moll, destacó en la clausura de la asamblea el compromiso de la empresa familiar con la creación de empleo, lo que a su juicio permitirá mejorar la percepción que tiene la sociedad de la empresa familiar, que supone más del 25% del PIB español y del empleo. por otra parte, Moll reseñó la responsabilidad de los gobiernos que salgan de las urnas en las próximas elecciones autonómicas, a los que ofreció la «colaboración constructiva del colectivo». Precisamente, la campaña electoral ha impedido que este año acudiera la asamblea general el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como en años anteriores. En su ausencia el invitado fue el consejero delegado del Banco Santander, José Antonio Álvarez, que se mostró notablemente optimista para los próximos tres años. Álvarez pronosticó un trienio de bonanza que permitirá crecer y más de un millón de puestos de trabajo. El Santander, optimista Según Álvarez, existe un viento de cola para ser optimista, consistente en la permanencia de la caída del precio del crudo, la depreciación del euro y la mejora del PIB. Además, subrayó la buena posición competitiva de la economía española, el despertar del consumo privado, el aumento de la inversión, la política monetaria expansiva y la mejora de la construcción. El número dos del banco cántabro propuso continuar con las reformas para reducir los desequilibrios e insistir en el recorte del endeudamiento. Instó a las empresas a que continúen su internacionalización y diversificación, así como a mejorar las inversiones en I+D, productividad y aumento de tamaño. Además de ofrecer la colaboración de la entidad a las empresas, aseguró que en el Santander «el crédito vuelve a crecer», ya que el saldo vivo se ha incrementado un 30% en hipotecas y un 21% en préstamos a empresas este año.
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