Teresa López Pavón
EL MUNDO
La Junta aplaza sus promesas sobre el segundo idioma extranjero, se desentiende del horario de Religión y provoca el caos en los centros con una improvisada regulación de la carga lectiva
Adelaida de la Calle, consejera de Educación (y ex rectora de la Universidad de Málaga), ha tenido la habilidad de llevar al centro del debate educativo un problema, el de las caracolas (clases prefabricadas), que es residual en el sistema educativo andaluz. La responsable de las políticas educativas en el Gobierno andaluz se ha visto obligada incluso a rectificar tras una sorprendente reflexión sobre el confort en el interior de un colegio de chapa: “En las películas americanas se ven muchas caracolas; y aquí al menos no tenemos huracanes”, llegó a decir la consejera, con un desahogo que muchos padres condenados por la improvisación en la política de infraestructuras han podido interpretar como una falta de respeto a sus legítimos derechos y reivindicaciones”.

Pero, el problema de las caracolas no es el único que tiene el sistema educativo andaluz ni el más grave. De hecho, el curso comienza con lagunas mucho más significativas, algunas ellas derivadas de las incertidumbres generadas por la implantación de una reforma educativa condenada a fracasar por la falta de consenso y la oposición de la mayoría de los gobiernos autonómicos responsables de implantarla. Ése es el caso del ejecutivo andaluz que, por un lado, está aplicando una reforma de mínimos “por imperativo legal”, según palabras de la consejera De la Calle, y, por otro, se queja de la falta de resultados de las novedades ya implantadas.

Así ocurre, por ejemplo, con la Formación Profesional Básica -el formato que ha sustituido a los antiguos Programas de Capacitación Profesional Inicial (PCPI)-, cuya puesta en marcha la Junta de Andalucía escatimó el curso pasado, hasta el punto de que primero se recortó drásticamente la oferta para después ampliarla a sólo una semana del comienzo del curso y sin informar a las familias, lo que provocó que buena parte de las plazas quedaran sin cubrir.

En su presentación del curso 2015-16, Adelaida de la Calle arremetió duramente contra el modelo y afirmó que la FP Básica no ofrece ninguna titulación a los alumnos que se inscriben en sus cursos, lo cual no es del todo exacto. De hecho, la propia Consejería de Educación asegura que ha ‘enriquecido’ sus contenidos para evitar que la FP Básica se convierta en una puerta sin salida para los alumnos que fracasan en la ESO. Y, sin embargo, la Junta reconoce ahora que la oferta, la ‘enriquecida’ incluida, ha vuelto a fracasar de acuerdo a sus propios vaticinios.

Curiosamente, en el polo opuesto, la Consejería de Educación sigue sin dar una respuesta suficiente para la enorme demanda que viene soportando la Formación Profesional clásica, en la que la oferta de nuevos ciclos apenas ha crecido pese a que cada año se quedan sin plaza en torno a 40.000 jóvenes. Para el curso 2015-16 está previsto que la oferta de la FP aumente en solo 1.300 plazas, según las cifras facilitadas por la Consejería de Educación.

Reválidas congeladas

Los alumnos que este curso empiezan el Bachillerato desconocen a qué tipo de prueba se van a enfrentar al finalizar la etapa de cara a la obtención del título y al acceso a la Universidad. El Gobierno del PPha dejado en suspenso las reválidas reguladas en la LOMCE ante el enorme rechazo que el modelo ha suscitado. De esta forma, la única prueba que está prevista que se celebre es la de 6º de Primaria, que es competencia de las comunidades autónomas y no tiene carácter selectivo, sólo orientativo y de diagnóstico.

La Junta de Andalucía ha anunciado que esas pruebas se realizarán siempre con los propios profesores de los centros y que no se publicarán los resultados para evitar comparaciones indeseadas en sus demonizados ránkings.

Catálogo de promesas incumplidas

El Gobierno de Susana Díaz anunció también que para este curso se introduciría un segundo idioma extranjero en Primaria, que preferentemente sería el Francés. Sin embargo, esa medida se ha aplazado indefinidamente, “frustrando las expectativas generadas en muchos especialistas en la materia”, según ha denunciado CCOO.

No es la única promesa que ha quedado en el tintero: Susana Díaz repitió hasta la saciedad durante la campaña electoral que los alumnos andaluces llegarían a su casa después del colegio con los deberes hechos. Nada podría reconfortar más a las familias andaluzas que el cumplimiento de esa promesa, aunque nadie ha sabido aclarar nunca a qué se refería la presidenta de la Junta con esa apuesta, que más que un compromiso parecía una bienaventuranza.

Reordenación de horarios

Hay un compromiso que sí se ha atendido pero, lejos de provocar satisfacción entre el profesorado ha generado más descontentos. Se trata de la limitación de la carga lectiva de los docentes. A finales del curso pasado, la Consejería de Educación reconoció a algunas organizaciones sindicales que se introduciría un cambio en la normativa sobre el máximo semanal de horas regulares de los profesores de los institutos públicos. Así, si actualmente se estableceun mínimo de 25 horas, la nueva normativa establecería esas 25 horas como máximo, tal y como vienen reivindicando los docentes, que se han quejado al respecto de que la Junta hiciera una aplicación mucho más drástica de la LOMCE que lo que la propia ley dictaba, en detrimento de las plantillas y provocando el despido de hasta unos cuatro mil interinos de los centros andaluces.

Sin embargo, aunque la consejera ha reiterado que ese compromiso se ha asumido para este curso, a sólo una semana del inicio de las clases en Secundaria (se inician el próximo día 15), la normativa aún no se ha publicado y el temor de los claustros es que, en lugar de aumentar los cupos, la Consejería pretenda que la reducción de la carga lectiva de los docentes se asuma a costa de las horas de guardia, las horas de coordinación, de biblioteca… O sea, sin aumentar las plantillas, lo que ha provocado un malestar tremendo en los claustros que tienen ahora que ajustar horarios con el mismo personal.

¿Cuánto se ha reducido el horario de Religión?

Uno de los aspectos más polémicos de la introducción de la LOMCE en Andalucía para el próximo curso afecta a la asignatura de Religión y a su peso en los programas. De hecho, pese a que la LOMCE reduce el horario mínimo (pasa de 90 a 45 minutos semanales) por ciclo en Primaria, el curso pasado, la Junta no alteró su programación, de tal manera que no se aplicó reducción alguna.

Sin embargo, para el curso que ahora comienza, la Consejería de Educación emitió antes del verano unas controvertidas instrucciones que dejaban en manos de los centros la decisión de mantener o reducir el horario a los 45 minutos mínimos semanales que establece la Lomce.

Tanto los sindicatos como los directores de los centros han rechazado categóricamente que sean los equipos docentes los que tomen una decisión que afecta, no sólo a las familias, sino también a los profesores que imparten la asignatura. Además, acusan de dejación de funciones a la Consejería de Educación por no asumir su responsabilidad en la toma de decisiones.

Por el momento, la Consejería de Educación no ha querido informar sobre el número de centros que, finalmente, han aplicado la reducción horaria. Preguntada al respecto durante la presentación del curso, se limitó a decir que los cambios introducidos en los horarios eran “similares a los que se habían producido en las comunidades gobernadas por el PP (sic)”, sin aclarar nada más al respecto, pese a la insistencia de este periódico para que se hagan públicos los datos.

Libros de texto

La Consejería de Educación mantiene su programa de gratuidad de los libros de texto en toda la educación obligatoria, implantado en 2005. En los últimos años, y como consecuencia primero de los recortes y después de la incertidumbre generada por la implantación de la LOMCE y los retrasos en la elaboración de los currículos, el material a disposición de los alumnos se había reutilizado más años de los debidos, lo que se ha traducido en el mal estado general de los libros.

Para este curso, la Junta de Andalucía ha anunciado que renovará todos los manuales de los seis cursos de Primaria, ya que los currículos están ya aprobados. En cambio, en el caso de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), aún está por desarrollar la regulación autonómica, por lo que la Junta mantendrá los manuales de años anteriores, aunque se compromete a reponer aquellos que se encuentren en peor estado.