Manuel Alejandro Cardenete

EL ECONOMISTA
Ya ha terminado la Navidad, el Año Nuevo y los Reyes Magos. Las fiestas más consumistas ya se han consumado -valga la redundancia-, incluida la paga extraordinaria de Diciembre. Eso hace que desde el 20 del pasado mes hasta finales del presente, estemos sin sueldo. Y por lo tanto, la cuesta de enero, se hace interminable. Bromas y tópicos aparte, lo cierto y verdad es que nos encontramos con un inicio de año con algunas buenas noticias que aliviarán esta situación. Por un lado la inflación de 2015 ha terminado en cero, según los datos del INE publicados en estos días. Esto implica que en términos de poder adquisitivo, no hemos perdido y si algún sueldo ha logrado subir durante este pasado año, habrá ganado en términos reales. Por otro lado, los préstamos hipotecarios se han abaratado a lo largo de todo 2015 con un Euribor histórico en casi el 0 por ciento. Por mucho que haya que subirle el margen que imputa cada banco, y anuladas las cláusulas suelo, pagaremos mes a mes en 2016 menos por nuestras casas. El precio del petróleo está también en mínimos. Su traslación al precio de la gasolina o al gasóleo es tímida pero se está dando. Los alquileres apenas crecen y la venta de pisos se anima y lo hace a precios más bajos. Si a esta batería de buenas noticias le sumamos que el Gobierno en funciones de Rajoy redujo el IRPF para este año con su reforma pre-electoral y que en Andalucía el Gobierno regional de Díaz ha reducido dos puntos, en los cuatro primeros tramos de dicho IRPF, presionado por la aprobación de los Presupuestos por parte de Ciudadanos, este año nos va a sobrar dinero. Bueno, tampoco hay que exagerar. Es cierto que, dado que tendremos más renta disponible mes a mes, se animará el consumo y, por lo tanto, se favorecerá el crecimiento económico y por ende el empleo. Pero no lancemos las campanas al vuelo. Esto nos permitirá, en el mejor de los escenarios posibles, crecer a una tasa de PIB del 2,5 por ciento, pero con una tasa de paro que no bajará del 30 por ciento. Y como venimos reclamando desde esta columna, el problema es que no hemos cambiado el modelo productivo y seguimos creciendo sobre la base de los mismos sectores productivos de siempre. Desgraciadamente seguimos teniendo como sectores claves los de siempre: Agricultura, Extractivas, Construcción, Auxiliares de la Construcción y Servicios.]]>