El BBVA rebaja los 500.000 nuevos puestos de trabajo en 2016 a menos de 300.000 en 2017

El BBVA preveía antes del verano que la economía iba a crear un millón de puestos de trabajo entre 2016 y 2017 con una media de medio millón por año. Sin embargo, ha rebajado ahora su estimación hasta 800.000 empleos modificando a la vez la evolución anual. Es decir, advierte que en 2016 se van a crear los 500.000, pero en 2017 se va a producir una intensa desaceleración de la economía que se saldará con un crecimiento inferior del empleo hasta menos de 300.000, es decir, 200.000 menos que el año anterior. Lo que significa una atenuación del 40%.

En concreto, el servicio de estudios de la entidad estima que en términos de EPA (contabilizando también la contratación a tiempo parcial), el empleo crecerá un 2,9% en 2016, pero descenderá al 2,1% en 2017 (ocho décimas menos). Y, en términos de contabilidad nacional (sólo se tiene en cuenta el empleo a jornada completa), el aumento será del 2,9% y del 1,9% respectivamente. Es decir, la previsión para el año próximo se reduce en un punto. Todo ello se deberá al descenso del crecimiento del PIB.

Aunque la entidad mantiene sus previsiones de subida del PIB del 3,1% para 2016 y del 2,3% en 2017 anunciadas hace un mes, estima que el impulso fiscal (la reducción de impuestos) está aportando entre cuatro y cinco décimas de crecimiento (elevando el consumo), a lo que añade una política monetaria expansiva y el buen año del turismo. Pero, en 2017, como consecuencia de los ajustes que habrá que hacer para conseguir el objetivo del déficit prefijado por Bruselas en el 3,1%, habrá que revertir la bajada de impuestos para obtener más ingresos. De esta forma, la mitad de la desaceleración de la economía en 2017 tendrá que achacarse a la política fiscal.

De esta forma, según sus proyecciones, el consumo privado pasará del 3,3% en 2016 al 1,9% mientras que la inversión se reducirá también un punto (del 4,3% al 3,3%). Por tanto, la demanda interna contribuirá en 2017 al crecimiento con 2,1 puntos frente a los 2,9 en 2016. Por su parte, la demanda externa contribuirá al crecimiento con una décima el próximo año frente al 0,2% en el actual ejercicio.

A esta desaceleración contribuirá también la incertidumbre sobre la política económica, como consecuencia de la falta de Gobierno y de la adopción de medidas sobre todo en 2016. El banco estima que esta incertidumbre restará siete décimas al crecimiento entre ambos años aunque, pese a ser aun elevado, su efecto es menor del que se preveía inicialmente.

El banco, además observa riesgos sobre los efectos derivados del Brexit, que tendrá más impacto en algunas economías regionales con signo exportador agrícola. Por ejemplo, el impacto medio en la economía será de unas cuatro décimas, pero será de seis en Murcia y de cinco, por ejemplo, en la Comunidad Valenciana.

El BBVA considera, además, que las administraciones siguen aplicando una política fiscal “ligeramente expansiva” en 2016. Por ello, el déficit de este año sólo se reducirá en seis décimas respecto al registrado en 2015. Es decir, acabará en el 4,4%, dos décimas por debajo del nuevo objetivo de estabilidad fijado en el 4,6% por Bruselas, pero estará ocho décimas por encima del objetivo inicial (3,6%). Para 2017 la entidad espera que las cuentas públicas mejoren siempre y cuando se adopten medidas en materia de ingresos y gastos. En todo caso, pronostica que si no hay cambios en la política fiscal el déficit acabaría en el 3,6% frente al nuevo objetivo del 3,1%.

EL MUNDO