Las entidades han recurrido a ampliaciones de capital y emisiones de deuda para obtener el apoyo de los inversores con el fin de reforzar capital y financiar compras

La búsqueda de dinero por parte de la banca no cesa. Desde el inicio de la crisis, las entidades españolas se han visto forzadas a desplegar un conjunto de estrategias para obtener la financiación necesaria tanto para el correcto desempeño de su actividad como para el cumplimiento de las exigencias regulatorias. Unas necesidades que ni mucho menos han remitido en los últimos tiempos. Desde el final de 2012, cuando ya se había abordado el grueso de la recapitalización del sector, hasta hoy, los bancos españoles han captado de los inversores 87.856 millones de euros. Esta cantidad resulta de la suma de los 15.097 millones obtenidos a través de siete operaciones de ampliación de capital y los 72.759 millones que han colocado en este periodo con diferentes instrumentos de deuda, según Dealogic.

El refuerzo del capital ha sido un objetivo fundamental de estas operaciones, ya que las entidades han tenido que hacer frente en esta área a una creciente y exigente presión regulatoria. Para cumplir con estos nuevos requisitos, una de las fórmulas predilectas ha sido, obviamente, la de las ampliaciones de capital. Santander, Sabadell, Popular, BBVA y Liberbank conforman el listado de entidades que han recurrido a esta vía en los últimos cuatro años.

CoCos

Pero, además, este periodo ha visto el surgimiento de una herramienta especial para el refuerzo de las ratios de capital: los bonos contingentes convertibles, más conocidos como CoCos. BBVA, en abril de 2013, fue el pionero en la emisión de este instrumento de deuda, que puede convertirse en acciones en determinadas circunstancias. Los bancos españoles han emitido ya un total de 11.000 millones de euros de estos títulos y se estima que aún deben colocar algo más de 10.000 millones.

La financiación de operaciones corporativas también ha estado detrás de muchos de estos movimientos. Así, BBVA amplió capital por 2.000 millones de euros en noviembre de 2014, para elevar su participación en el banco turco Garanti. Ya en 2010, cuando hizo su entrada en el accionariado de la entidad otomana, recurrió a esta fórmula, con la que entonces captó más de 5.000 millones.

Del mismo modo, Sabadell cerró en abril de 2015 una ampliación, por valor de 1.607 millones, vinculada a la compra del banco británico TSB.

Por su parte, Bankinter optó el pasado abril por la venta de 200 millones en CoCos, con la que buscaba cubrir el impacto en capital que le había supuesto la adquisición de Barclays Portugal.

De todo esto, surge un ránking en el que Santander tiene un peso preponderante. La entidad que preside Ana Botín lidera el ránking de ampliaciones de capital, merced a los 7.500 millones que captó por esta fórmula en enero de 2015, una cantidad sólo equiparable en los últimos años a los 7.200 millones que el propio Santander obtuvo por esta misma vía en 2008.

Asimismo, Santander domina el ránking de emisiones de deuda desde el inicio de 2013. Ha obtenido 38.939 millones de euros a través de 183 operaciones. De este modo, los inversores han confiado a la entidad 46.439 millones de euros tanto a través de ampliaciones de capital como de emisiones de deuda.

El segundo lugar en la lista conjunta de captaciones lo ocupa BBVA, que ha obtenido 20.274 millones de euros por estas vías. Mientras, las entidades que centran su negocio en España quedan muy distanciadas. Popular es la tercera en la tabla, con 6.705 millones de euros, de los que unos 2.500 millones corresponden a la ampliación de capital que anunció el pasado mes de mayo. CaixaBank también ha captado más de 6.000 millones de euros, todos ellos a partir de emisiones de deuda.

En los últimos años la banca española ha visto mejorar notablemente sus perfiles de financiación en mercado. El papel del BCE, que ha abierto diversos canales auxiliares de liquidez para el sector a lo largo de la crisis, ha supuesto un apoyo notable. Pero también ha sido destacado el replanteamiento de estrategias de los bancos. “Cuando estalló la crisis el sector tenía unas necesidades de liquidez acuciantes. Pero desde entonces se ha efectuado un ajuste de la relación entre crédito y depósitos y se ha empezado a gestionar los vencimientos de la deuda, para hacerlos más manejables”, señalan fuentes del sector.

Mejora el perfil

Todo esto, unido a la menor percepción de riesgo hacia España, ha tenido un notable reflejo en la confianza de los inversores. Desde 2013, el coste de protegerse contra el impago de la deuda de los bancos españoles ha descendido de forma exponencial y los diferenciales con el resto de Europa se han estrechado a los niveles más bajos desde la crisis del euro. Mientras los tipos de las emisiones han caído a mínimos históricos, al igual que en la deuda pública y corporativa europea.

Con todo, el escenario está aún lejos de ser del todo cómodo, por lo menos para las entidades más pequeñas y menos diversificadas. Como observan fuentes del sector, los bajos tipos de interés hacen poco atractivas las emisiones de aquellos bancos en los que los inversores perciben cierto nivel de riesgo. “Por supuesto, podrían colocar sus títulos a tasas más elevadas, como un 5 o un 7%, pero en el entorno actual de rentabilidad del sector sería casi impagable”, indican.

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