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El saldo de financiación total cae en ambos grupos por sexto año consecutivo

“Pidan, pidan créditos”. El presidente de Caixabank, Isidro Fainé, animaba el viernes a sus clientes a pedir dinero prestado. Pero sea porque las familias y empresas no piden créditos o porque los bancos no los dan, 2014 se cerró con una fuerte caída del crédito por sexto año consecutivo, según los datos publicados ayer por el Banco de España. No solo cae el saldo total acumulado, sino que también lo hace el importe de las nuevas operaciones, que marcan su mínimo desde 2003, primer año en que hay datos. Eso sí, en la concesión de crédito nuevo se aprecia que en 2014 aumentan los préstamos a los hogares, especialmente para vivienda y consumo, y caen los de las empresas.grafico

La financiación total a sociedades no financieras cayó en 2014 un 3,4%, hasta 959.358 millones. Dentro de ese total, creció algo la emisión de valores y aumentaron con fuerza los préstamos del exterior, pero lo que más cayeron fueron los créditos de los bancos. En cuanto a las familias, el descenso del saldo de crédito es del 4,7%, con caídas tanto del crédito destinado a la adquisición de vivienda como del dirigido a otros fines.

“Lo relevante no es tanto que el stock de crédito esté cayendo, sino si se está recuperando el nuevo crédito que es el que importa para financiar nuevos proyectos de inversión”, señala Joaquín Maudos, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia. “Lo relevante no es la evolución de los saldos vivos de los créditos, que seguirán cayendo porque venimos de una época de gran endeudamiento. El dato más importante es el de las nuevas operaciones”, coincide Itziar Sola, analista de AFI.

Pues bien, en la concesión de nuevos créditos, los datos de 2014 permiten ver la botella medio vacía o medio llena. Medio vacía: en ningún año desde 2003, en que arranca la estadística del Banco de España, se concedieron menos créditos que en 2014. Medio llena: la financiación ha ido de menos a más en el año y en algunos segmentos hay crecimiento en el conjunto del ejercicio.

En realidad, el crédito nuevo cae un 6,3% frente a 2013, hasta 416.038 millones, el mínimo registrado en más de una década y que supone solo un tercio del crédito que se otorgó en 2007, el año récord. Ni el saneamiento acometido a lo largo de toda la crisis, ni la reestructuración del sector, ni el dinero barato y abundante que facilita el Banco Central Europeo han permitido por ahora que el crédito se recupere en un ejercicio completo.

En créditos a empresas, el importe de los nuevos préstamos a sociedades no financieras cayó un 9,5%. Crecen los créditos de menos de un millón y caen los de mayor importe. Eso puede ser indicativo de cierto repunte del crédito a pequeñas empresas, aunque en realidad la estadística del Banco de España no permite diferenciar los destinatarios de los préstamos. “En la interpretación de la caída de los créditos de mayor importe hay que tener en cuenta que las grandes empresas estaban más endeudadas (por lo que es lógico que deban reducir en mayor medida el crédito) y son menos dependientes del crédito bancario ya que pueden financiarse en los mercados”, explica Maudos.

Lo que sí crece con fuerza es el nuevo crédito a familias destinado a la compra de vivienda (que lo hace por primera vez desde que estalló la crisis) y al consumo. Esos son los datos más esperanzadores. El crédito nuevo para vivienda crece el 23,5% y para consumo, un 18,6%. “Son datos que muestran muy claramente la recuperación del crédito nuevo a las familias”, apunta Maudos. “Las nuevas operaciones están subiendo en vivienda, consumo y pymes”, indica Sola, que no obstante, apunta que la evolución de las nuevas operaciones se debe ver con cautela “porque incluye las refinanciaciones”. “El crédito está creciendo desde niveles muy bajos. Es cierto que hay recuperación, pero es muy lenta”, resume la analista.

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