Los ingresos por intereses han caído 672 millones hasta junio

Santander cerrará 450 de las 3.467 sucursales de 2015

Menos sucursales y plantilla para un negocio más difícil. Los tipos de interés en niveles históricamente bajos están obligando a los bancos a maniobrar para mantener a flote su negocio. La actividad bancaria tradicional vive horas bajas y el margen de intereses (diferencia entre el precio al que las entidades cobran el dinero que prestan y el que pagan para financiarse), la mayor partida de su negocio, sigue bajando.

Entre enero y junio, las siete entidades españolas cotizadas redujeron en 672 millones de euros sus ingresos globales por este concepto. Sólo la diversificación y la consolidación de la turca Garanti y la británica TSB han permitido a BBVA y Banco Sabadell respectivamente, crecer en este concepto.

Lógicamente, el volumen de negocio perdido en estos seis meses es relativo a su tamaño. Así, Banco Santander, el mayor grupo financiero español con diferencia, ha visto reducir en 1.748 millones de euros, un 10,32%, su margen de intereses. Es una proporción similar a la de CaixaBank, un 10,11%, e inferior a la de Bankia que, sin estar en otros mercados ajenos a España ni haber consolidado adquisiciones, es la que más se ha visto impactada por la política de tipos cero, con una caída del 19% en su margen de intereses.

A las entidades les queda como opción gestionar costes y se decantan por la parte baja de su cuenta de resultados, donde figuran los gastos. Hasta junio, cerraron un total de 741 oficinas, con Banco Santander a la cabeza, que a lo largo del año tiene planteado suprimir 450 de las 3.467 sucursales con las que terminó 2015. En el primer semestre ya ha cerrado 348 mientras trata de recuperar terreno a la rentabilidad ya que, aunque sus ingresos en España cayeron un 7%, los beneficios (excluyendo las aportaciones al fondo de resolución) crecieron un 8% hasta 616 millones de euros.

Teniendo en cuenta que Bankia ya cerró 1.100 oficinas y prescindió de 4.500 trabajadores con un ERE en 2013, el ajuste actual del Santander será seguido prácticamente por todas las entidades, unas con mayor celeridad que otras. La propia Bankia ha continuado este año el ajuste con la salida de 787 empleados y el cierre de 38 sucursales. Solamente Bankinter, que mejoró hasta junio un 7,27% su margen de intereses, ha abierto una nueva sucursal y escapa a la tendencia.

Tras el grupo presidido por Ana Botín, el más activo en la reducción de sucursales es CaixaBank, que ha clausurado 214 de su amplia red de 5.131 -la mayor de España con diferencia- en la primera mitad del año. La entidad firmó el 16 de abril un plan de desvinculaciones voluntarias incentivadas dirigido a mayores de 57 años que ha afectado a 371 personas, con un coste de 160 millones de euros y que ya el 1 de junio se había ejecutado.

Los movimientos realizados por los dos grupos anteriores han dejado a BBVA como el segundo banco con más oficinas en España si bien su consejero delegado, Carlos Torres Vila, ya anunció el pasado mes de abril que su intención es clausurar 2.800 “a largo plazo” y quedarse con un millar. En estos primeros seis meses del año los ingresos ordinarios de su actividad bancaria en España han caído un 11%, hasta 3.293 millones de euros y ya han sido cerradas 23 y 259 trabajadores se han acogido a la prejubilación.

Atendiendo a la escala del recorte, el ajuste más radical en comparación con el tamaño de la red será el de Banco Popular que con una caída del 17% en sus ingresos por intereses en España y su mayor riesgo, una pesada carga inmobiliaria en su balance, está obligado a una reestructuración en los próximos meses. Sólo entre enero y junio el deterioro de sus inversiones crediticias provocó pérdidas de 520 millones de euros y el riesgo máximo reconocido por la entidad para el conjunto de 2016 es de 4.700 millones de euros que, a efectos de solvencia, estaría cubierto por la última ampliación de capital. El grupo dirigido por Ángel Ron cuenta actualmente con 1905 sucursales y su plan es cerrar 300 (un 15%) y reducir su plantilla en una cifra de entre 2.500 y 3.000 empleados. En los primeros seis meses del año ya ha reducido su plantilla en 258 trabajadores.

El Popular es el máximo exponente de una digestión inmobiliaria concentrada en promotores y constructoras que las entidades españolas parecen lejos de concluir en 2016. Su cartera de créditos dudosos a 30 de junio ascendía a 8.971 millones sobre un total de 15.049 y en estos seis primeros meses del año no ha sido capaz de frenar la avalancha de adjudicaciones de inmuebles y suelo por impagos, que aumentó un 4,4% hasta alcanzar 15.773 millones de euros.

En general, el mínimo histórico de los tipos de interés, las maniobras de los bancos y el esfuerzo de sus clientes por pagar han logrado reducir el volumen de créditos inmobiliarios dudosos a ritmos acelerados.

Santander, por ejemplo, presume de haber reducido un 18% sus créditos inmobiliarios hasta 2.302 millones de euros para convertirlos en algo prácticamente residual, con un 2% de su cartera total. No sucede lo mismo con las adjudicaciones, donde las entidades no pueden frenar la llegada de nuevos terrenos y suelos: CaixaBank, 13.482 millones; Santander, 10.826 millones; Sabadell, 10.527 millones; BBVA 8.815 millones de euros, y Bankia, 3.709 millones. En total, una losa de 63.000 millones de euros que gestionar con menos recursos en el mercado.

EL MUNDO