EXPANSIÓN

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La crisis está pasando una importante factura al Fondo de Reserva de la Seguridad Social para asegurar el pago de las pensiones en tiempos de crisis. Desde 2012, el Gobierno ha utilizado 33.951 millones de euros. El 50% de los 66.815 millones de euros que llegó a tener en 2011, el nivel más alto de ahorro alcanzado desde que en 2000 se fundó lo que se conoce también como hucha de las pensiones. Con un fondo actual de 41.634 millones de euros, el Gobierno calcula que, si no mejora la situación, la Seguridad Social tiene recursos para ayudar a pagar las pensiones durante 4,78 años más, hasta 2020. En 2013, esta cifra era de 4,40 años, según se recoge en el Informe sobre el Fondo de Reserva de 2014 que la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, entregó ayer al Congreso de los Diputados. En 2012 el Ejecutivo empezó a utilizar el Fondo para garantizar el abono de las pensiones. Sobre todo, para las pagas extraordinarias de julio y de diciembre. En esos momentos del año, el sistema tiene que abonar 16.000 millones de euros, dividido en dos nóminas de 8.000 millones de euros cada una. En 2012, Empleo sacó de la hucha 7.003 millones; 11.648 millones, en 2013 de euros, y 15.300 millones de euros en 2014. Precisamente, el secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, anunció ayer, en el Congreso de los Diputados que, “probablemente será necesario seguir utilizando las reservas a lo largo de 2015, pero en cuantías muy inferiores a las de años anteriores”. Burgos no precisó a cuánto ascenderán las necesidades a financiar con cargo al fondo. La crisis ha repercutido notablemente en el Fondo de Reserva por la caída del empleo y, en consecuencia, de la afiliación de trabajadores ocupados –cotizantes– a la Seguridad Social. Desde el comienzo de la depresión hasta 2013, la Seguridad Social perdió 3,5 millones de trabajadores. Por todas estas razones, la hucha de las pensiones ascendía al terminar 2014 a 41.634 millones de euros. Es decir, 25.000 millones menos que en su mejor momento, que fue en 2011, con 66.815 millones de euros. La diferencia entre esos 25.000 millones y los 33.000 millones que el Ejecutivo ha extraído del Fondo de Reserva se debe a que este capítulo de la Seguridad Social no sólo se alimenta, en los tiempos de bonanza, de los excedentes de las cotizaciones sociales, sino también de la rentabilidad que obtiene por sus inversiones en la deuda española. Desde que se instauró en 2000, el Fondo de Reserva ha ingresado por esta razón 22.101 millones de euros. Esto se debe a que, desde que empezó la crisis, la Seguridad Social invirtió todos sus fondos en los bonos españoles. Antes también tenía activos de Alemania, Francia y Holanda. Sin embargo, el anterior Gobierno –socialista– decidió que no tenía sentido que España financiase países más ricos y en mejor situación ante la crisis. Por otra parte, los 22.101 millones de euros ingresados por rendimientos también se deben a que, en los momentos más duros de la depresión económica, el Tesoro tuvo que ofrecer una alta rentabilidad para atraer a los inversores extranjeros. La Seguridad Social ha sacado provecho de ello. De hecho, por estas y otras razones, el Fondo de Reserva espera obtener en rendimientos unos 25.000 millones de euros.
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