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Díaz hace el vacío al secretario general casi sin citarle y presume de la fortaleza del partido andaluz
El enfrentamiento que rompe el PSOE, la batalla ya personal que mantienen el secretario general, Pedro Sánchez, y la presidenta de la Junta, Susana Díaz, irrumpió ayer en la campaña de las municipales. Los dos líderes compartieron escenario en un pueblo sevillano -no en Sevilla capital, por expreso deseo del PSOE andaluz-. Pero estuvieron muy lejos el uno del otro. Fríos. Distantes. Absolutamente de espaldas. Díaz fue más explícita al exhibir el distanciamiento en su discurso. Sólo citó a Sánchez tres veces: una para darle paso con un «os dejo con vuestro secretario general», otra para remarcarle «por eso es tan importante lo que hacemos en Andalucía, ¿verdad Pedro?», y una tercera. Pero lo peor fueron los gestos, la falta de complicidad. Al llegar tarde Sánchez al recinto del mitin, ni se saludaron. Y cuando él volvió de la tribuna, evitó hacerlo junto a la dirigente andaluza y dejó un asiento vacío entre los dos. Hace una semana, durante el mitin que Pedro Sánchez dio en Málaga, Susana Díaz voló hasta Avilés para hacer campaña en Asturias. Ayer, cuando por fin se juntaron en un acto público de campaña, en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), estuvieron juntos, pero de igual forma que si continuaran a 1.000 kilómetros de distancia. El PSOE-A desplazó el mitin fuera de la capital de Andalucía, lo que no gustó al PSOE federal, y a un escenario pequeño, con 800 localidades. Además, la dirección regional fue retrasando su hora de inicio, cuando todos los actos de Pedro Sánchez están comenzando a las 19.00 horas. Ayer, los socialistas andaluces forzaron que no empezara hasta pasadas las 20.00. Y con el orden de intervenciones prefijado, Susana Díaz consiguió entrar en directo en el Telediario de TVE, desplazando a Sánchez. En los discursos, la frialdad de la presidenta fue máxima. Sánchez guardó más las formas. Nadie en el PSOE entiende este enfrentamiento que ayer los dos hicieron explícito. Casi ningún barón lo justifica. El entorno más íntimo de ambos explica que los problemas orgánicos o de partido tienen solución, aunque a veces sea difícil. Pero los problemas personales, un enfrentamiento como el que los dos hicieron ayer público, ya parece insalvable, aunque sufra el PSOE. Díaz presumió en su intervención de la fortaleza del PSOE andaluz y aseguró que el próximo domingo ganará las elecciones al PPen Andalucía: «Hemos ganado las elecciones andaluzas, pero bien. Y el 24 de mayo vamos a ganar las elecciones municipales en Andalucía en votos, en alcaldes y en concejales». Ni una mención a los candidatos socialistas del resto de España. La presidenta explicó que ella aprendió «a ser socialista en las casas del pueblo, no en los platós de televisión», en una referencia velada que muchos entendieron como un ataque directo a Sánchez. Y sólo le citó expresamente tres veces. Una para resaltar que es muy importante lo que el PSOE hace en Andalucía -«¿verdad Pedro?», le dijo-. Otra para darle paso en el escenario. Y la última para decir que «Pedro y todos los socialistas de España» van a acompañar al PSOE andaluz en «este tiempo nuevo». «No me preocupa otra cosa cada mañana, cuando me miro al espejo», dijo Díaz en el teatro Riberas del Guadaíra, «que los andaluces se puedan sentir orgullosos de su presidenta». «Eso es estar a la altura», clamó, «y en este tiempo nuevo nos van a acompañar Pedro y todos los socialistas de España». Díaz tuvo palabras elogiosas para el candidato socialista en Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones, y hasta para el candidato a la Alcaldía de Madrid, Antonio Carmona. Pero ni una cita cariñosa hacia Pedro Sánchez, el líder del PSOE, que ella ahora se arrepiente de haber apoyado el pasado verano. Sánchez fue mucho más conciliador en su discurso. Citó muchas veces a Susana Díaz, la puso como ejemplo de presidenta socialista y puso en valor su empuje y su fuerza a la hora de defender la Sanidad o la Educación públicas. Pero en los gestos antes y después de su discurso no hizo el más mínimo esfuerzo por acercarse a ella. Tanto que fuentes de ambos partidos llegaron a calificar anoche la actitud de ambos de «vergonzosa». Entraron separados, no se hablaron mientras estuvieron sentados juntos, Sánchez dejó una silla vacía entre él y ella cuando volvió a sentarse tras su intervención y los salieron del teatro también por separado. La dirección federal no perdona a Díaz que haya escogido un escenario pequeño para un acto que entienden que debería haber sido más grande. Sánchez ha congregado a más de 2.000 personas en esta campaña en Gijón, Vigo, Murcia, Zaragoza… Y más de 12.000 en Valencia. El aforo ayer no permitió ni que se reuniera un millar de simpatizantes, entregados, eso sí, a ambos. Aunque por separado. Al comienzo de la intervención de Sánchez, buena parte de los asistentes sevillanos le aclamaron al grito de «¡Presidente! ¡Presidente», algo que habitualmente incomoda mucho a Díaz, que suele recordar que aún no se ha elegido al próximo candidato socialista para las elecciones generales. Sánchez y Díaz escenificaron así ayer en Sevilla, aunque guardando las formas en los discursos, que los puentes entre la dirección federal del PSOE y la regional están rotos. Pedro Sánchez y Susana Díaz ya hace muchos meses que no tienen prácticamente relación. Y la de sus equipos es bastante mala. La presidenta no confía en Sánchez y piensa que tanto él como su Ejecutiva no están a la altura de las circunstancias. Fuentes del PSOE andaluz confirman que consideran que el equipo de dirección federal es «flojo». Y que no tiene habitualmente en cuenta el trabajo que hacen los socialistas andaluces desde la Junta, que debería servir de ejemplo a los socialistas de toda España. Las elecciones municipales y autonómicas del domingo serán determinantes para el futuro del partido. El PSOE andaluz exigirá que haya primarias sea cual sea el resultado. «Si hay alguna intención de la dirección federal de suspender las primarias, no lo van a poder hacer», advierten. Pero, además, Díaz y su equipo decidirán sobre el candidato en función del resultado. Si el porcentaje de voto de las elecciones municipales es mucho menor del que se obtuvo en 2011, cuando se alcanzó un 27,8%, es muy probable que Sánchez se encuentre con un candidato alternativo apoyado por los andaluces. El PSOE andaluz confía en ganar las municipales y superar el 30% de los votos. Si el porcentaje del Partido Socialista en el resto de España es malo, Sánchez podría tener problemas para ser el próximo candidato a la Presidencia del Gobierno. O al menos, tendrá al todopoderoso PSOE de Andalucía enfrente.
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