Carmen Torres
EL MUNDO

Llevaba más de 30 años de profesor en la Universidad de Granada y aún no sabía llegar a algunas de sus dependencias administrativas. José Luis Serrano (Granada, 1960) tiene ahora un minúsculo despacho sin ventana en el laberíntico y bucólico Parlamento andaluz. El presidente del grupo de Podemos es docente, investigador y escritor de novelas, algunas policíacas. Esa experiencia no le ha evitado a Podemos pagar novatadas como aceptar las peores instalaciones de la Cámara sin rechistar, o presentar las iniciativas en el lugar equivocado. Investigador de «ecología política», forma parte de ese nuevo elemento que está alterando el ecosistema tradicional. «Los 15 diputados de Podemos somos gente normal que está temporalmente en política».

¿Qué es la ecología política?
Es la lectura del sistema político con las claves que nos da el paradigma ecológico. Los tres poderes del estado son parte de un ecosistema político debilitado. Podemos es el partido de la ‘ecologización’ de lo público, planteamos que lo privado está comportándose como una especie invasora de lo público. Hay que recuperar el equilibrio del binomio entre lo público y lo privado.

Usted tiene un pasado andalucista. ¿Qué le llevó a Podemos?
Mi condición de padre de tres hijos. En los inicios de la crisis comprendí que mis padres y mis abuelos estaban convencidos de que sus hijos tendrían una vida mejor. Yo no tengo esa seguridad. Esta crisis es particularmente grave. Con 16 años era del PSA, que luego fue el PA, y toda mi vida he mantenido una convicción andalucista.

¿También en Podemos?
Por supuesto, una de las cuestiones más graves que tenemos es el papel de Andalucía en el estado español. Es un problema central para Podemos. Andalucía tiene un papel subsidiado, tenemos que reequilibrar las cifras de la contabilidad nacional y conocer los datos reales, como por ejemplo nuestro Producto Interior Bruto. La comunidad de Madrid dice tener un 50% más de PIB que Andalucía. ¿Nos creemos que genera bienes y servicios por un importe superior al de la agricultura almeriense o al del turismo malagueño? No. Madrid está contabilizando como recursos propios todos los ingresos y beneficios del Puerto de Algeciras, los transportes interurbanos de Andalucía o lo que generan aquí 27 de las 35 empresas del Ibex. El trabajo de Podemos en su dimensión andalucista es poner estas cuentas en claro.

¿Para?
Para no vivir una situación que se parece mucho a las situaciones coloniales donde las partes no saben cuánto aportan al todo. Cuando Podemos gane las elecciones generales va a comenzar un proceso constituyente. Y uno de los cambios más necesarios es el del estado autonómico, que es un intento fallido de alcanzar un estado federal que no tenemos.

¿Qué responsabilidad tiene el PSOE andaluz en esa situación?
En Andalucía, desde hace 37 años, vivimos una situación que podríamos calificar de régimen, aunque no propiamente de régimen socialista. Hay varios nudos sistémicos que lo articulan. Hay una parte del PSOE y otra de otro ámbito político. Por ejemplo, el binomio derecha-izquierda le ha dado una rentabilidad impresionante al PSOE. Consiste en decir: si tú no estás en el PSOE, estás con la derecha. También les ha funcionado el mantenimiento de un partido bisagra. Podemos rompe todo esto. Lo cambia por el binomio arriba y abajo, que quiere decir que en eso que llamamos la casta, ese 1% de la población, controla los recursos que corresponden al 40%. En ese 1% no podemos distinguir entre PSOE y PP. Y abajo, por ejemplo, hay 500.000 votantes del PP en Andalucía que declaran no ser de derechas y que no son ricos. Queremos el voto de estos 500.000 andaluces que están abajo. Si consiguiéramos convencerles y se sumaran a nuestros 600.000 votantes, tendríamos el mismo porcentaje de voto del PSOE. Entre ellos hay un montón de pequeños empresarios, de autónomos, las grandes víctimas de la crisis, que trabajan más que nadie y generan el 90% empleo frente al 10% de las grandes empresas.

¿Y no van a buscar a los votantes del PSOE?
Claro, hay un sector muy importante del funcionariado que vota al PSOE. Nosotros les tendemos la mano para cambiar las cosas. El PSOE tiene un millón de votos y no todos son corruptos.

¿En qué más se basa el régimen?
También funciona el nudo de ‘para ti Madrid y para mí Andalucía’, o ‘para ti las diputaciones y para mí la Junta’. El PP es parte del régimen. Por ejemplo, hay una alianza entre el Gobierno de la Junta y un sector del empresariado andaluz, que obtiene subvenciones, dietas… Es algo sorprendente que haya liberados empresariales. ¿Qué puede ser? Los empresarios que yo conozco se levantan a las siete de las mañana y no tienen tiempo para la representación. Este sector del empresariado está claramente vinculado al PP. Es un régimen bipartidista. Nosotros queremos hacer una llamada al votante del PP para que también forme parte del cambio, porque no tiene nada que ganar con la permanencia del régimen.

Ha escrito usted que Podemos tiene un caudal de conocimiento muy superior al de las burocracias del PSOE.
Eso es así, parece un poco arrogante, pero ahora mismo el caudal de conocimiento médico, de ingeniería, ciencia… de Podemos es impresionante. Si comparas cualquier candidatura, su nivel de formación es impresionante. Son los andaluces, la generación mejor preprada de nuestra historia, pero el resultado se lo lleva Madrid, Alemania…

¿Llamó usted pelagatos a los firmantes del manifiesto de Ahora en Común?
Fue una interpretación desafortunada, un malentendido. Yo usé la palabra, pero en ningún momento me refería a los firmantes de Ahora en Común, entre los que hay queridos amigos que aprecio mucho y que jamás se me ocurriría llamar pelagatos. Yo llamé pelagato a determinadas organizaciones en liquidación que había tomado esa iniciativa. Nunca hablé de personas, sino de organizaciones. No era mi intención.

¿Se refiere a IU?
No, me refiero a élites políticas en proceso de liquidación. A sectores que no aparecen en la foto de Podemos y que quieren aparecer.

También dijo que once gatos no hacen un tigre.
Quiero decir que la unidad popular no consiste en unir viejas élites políticas para alcanzar mayorías. Podemos es genéticamente un proyecto de victoria, el instrumento del cambio. Merecen todo nuestro respeto, pero no podemos permitir que se lastren nuestras posibilidades de victoria por grupos políticos organizados que necesitan aparecer en la foto, sin pasar por nuestras primarias.

¿Qué le ha parecido el cambio de director de la Alhambra?
La Alhambra no es cualquier cosa. Como la Mezquita son fuentes de identidad, onfalos mundi. Defendemos que hay que ir sustituyendo la designación de amigos o o personas de cercanía política por procesos competitivos y selectivos que sí hay en otros aspectos de la Administración. Nos parece una persona muy adecuada con un perfil muy correcto, pero hay cambiar el procedimiento. Pusimos la condición para la investidura de Susana Díaz de reducir los cargos de libre designación y sustituirlos por funcionarios, y no quiso. Luego, la propia presidenta, en el caso de la mina de Aznalcóllar, dijo que los vicios en el concurso son culpa de los funcionarios técnicos, cosa que no es cierta. El problema es la repetición. Si ponemos el caso actual encima del de la catástrofe de Boliden, nos damos cuenta de que son calcos, el mismo esquema. Se trata de empresas buitres que buscan financiación. Lo único que cambia es el nombre del presidente. Díaz es heredera natural de los 30 años de gobierno socialista, no innova nada.