Ana Vives Casas
HUELVA INFORMACIÓN
Europa ya ha fijado la necesidad de un nuevo centro de iones acelerados que investigadores de la universidad y del Complejo Hospitalario quieren que se instale en la capital onubense

Los investigadores lo tienen claro: recuperar el acelerador de partículas para Huelva es situarla en la vanguardia europea de la medicina nuclear, de la industria aeroespacial y de la I+D+I. Pero además, sería un auténtico revulsivo para la economía provincial, por la actividad que genera en sí misma una instalación de estas características y por toda la industria que lleva aparejada, así como por las infraestructuras complementarias y servicios que habría que dar, sólo por poner un ejemplo, a los más de 200 científicos que se citarían cada año en Huelva. Un centro de estas características atrae además riqueza, producción científica, construcción, empleo y grandes inversiones. La comunidad científica lo sabe y cuenta con el apoyo de investigadores españoles y de países tan diversos como Francia, Bélgica, Alemania, Italia y Polonia. Ahora necesitan implicar a la Administración -primero, la andaluza y, luego, la nacional- para que su apoyo sirva como aval para que Europa se decida por Huelva y sea ésta la provincia que acoja el centro de investigación europeo de iones acelerados (acelerador de partículas) de alta densidad que se construirá en un futuro.

De momento, tanto la delegación de la Junta de Andalucía en Huelva como la Subdelegación del Gobierno en la provincia han manifestado su respaldo «absoluto» al proyecto, pero hace falta que ese apoyo se materialice en un «compromiso serio», según explican José Sánchez e Ismael Martel, jefe del Servicio de Radiofísica del Complejo Hospitalario de Huelva y director del departamento de Física Aplicada de la Universidad de Huelva y miembro del Comité de Aceleradores de Iones Pesados europeo (Grupo ECOS),respectivamente, además de promotores del equipo de investigación que trabaja en el desarrollo del acelerador de partículas. «Primero ha de ser la Junta -detalla Sánchez- y después será el Gobierno el que tome el relevo». El apoyo «debe llegar de Sevilla y Madrid directamente» y es básico para que Europa apruebe diferentes paquetes de ayudas, que al final subvencionarían el 80% de los 200 millones de euros que requiere una instalación de estas características.

La Administración entra en juego para garantizar que ese gran laboratorio se va a mantener en el tiempo, es decir, que asume el coste de ello, que se traduce en unos 20 millones de euros anuales (como ejemplo, un hospital provincial tiene un gasto medio diario de unos dos millones de euros). De no lograrlo, el proyecto se alejaría de Huelva y podría ubicarse en otros países candidatos como Francia, Portugal o Polonia. Para impedir la fuga de oportunidades, el equipo onubense se ha puesto manos a la obra. Tutelados por la Cámara de Comercio han ido presentando los detalles del Centro Científico-Tecnológico Lince (que así se denomina el programa del acelerador) a diversos organismos e instituciones en el ámbito provincial y, a corto plazo, esperan cerrar un reunión con la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. «Es esencial que la presidenta se interese y apueste por que Huelva recepcione el proyecto europeo», entiende el presidente de la Cámara de Comercio de Huelva, Antonio Ponce. Mientras tanto, el proceso ya está en marcha. Lince permitiría desarrollar diferentes líneas de investigación aplicada a campos tan diversos como el de las energías renovables, el aerospacial, nuevos tratamientos en medicina, nuevos materiales y producción de radiosótopos para el cáncer y la industria. Se potenciará, igualmente, la investigación básica en las áreas de la estructura y dinámica de núcleos y partículas, la astrofísica y síntesis de nuevos elementos de la tabla periódica.

El grupo de investigación onubense (con participación de científicos del Complejo Hospitalario y de la Universidad de Huelva) trabaja ahora en la presentación de Lince a la próxima convocatoria de proyectos Infrared. Será en 2017 y con ella se subvencionaría el estudio del diseño del acelerador para un espacio de tiempo de entre 2 y 3 años. Para entonces, ya se habrá definido la máquina que Europa precisa. Los detalles se cerrarán la próxima semana en Huelva. Hasta aquí llegarán investigadores de toda Europa, EEUU y Japón. Tras analizar el estado actual de las instalaciones en el ámbito europeo, el grupo de expertos recomendó la construcción de un nuevo laboratorio (llaman así a toda la infraestructura en la que se incluye el acelerador), que es precisamente el proyecto Lince. El congreso, que se celebrará en El Rompido del 8 al 10 de julio, servirá básicamente para fijar el desarrollo científico. «Se definirá qué maquinaria va a haber, el tipo de acelerador y aparatos de medida que se necesitan», según explica Martel. Además, se detallará la investigación básica que se quiere proyectar con el nuevo laboratorio y aquí ya se adelanta que se contempla un programa de astrofísica nuclear, con el que, por ejemplo, se simula la reacción nuclear de las estrellas. Hay otra parte que se centra en la producción de los núcleos superpesados (nuevos materiales de la tabla periódica) que seancapaces de soportar hasta seis millones de grados (imprescindible para el proyecto de fusión nuclear Inter, que se trata de fabricar una miniestrella). Los impulsores del proyecto confían en que de la reunión que se desarrolle en Huelva se logrará un acuerdo y será entonces el momento de preparar la convocatoria europea de los proyectos Infrared. Para entonces la Administración ya debe apadrinar el proyecto porque sólo así se logrará entrar en circuito europeo. Una vez logrado y desarrollado en el estudio de diseño (se calcula que se extenderá por tres años) se pasa a la siguiente solicitud: la convocatoria europea Esfri (un foro en el que todos los países tiene representantes).En ese momento, debe haber al menos dos socios dispuestos a llevar adelante el proyecto (a financiarlo) y se garantizaría la financiación de la construcción de los prototipos. «Si España entra a través de Huelva, como todos esperamos -explica Martel- probablemente tendría que tener como socio a Portugal, por razones lógicas de cooperación». Para Sánchez y Martel lo importante en esta segunda convocatoria no es la cuantía, «sino el hecho de estar en Esfri, porque supone el respaldo de la UE a tu proyecto».

La Fundación Andaluza Beturia para la Investigación en Salud(Fabis) actúa como entidad promotora del proyecto Lince y colabora estrechamente con los investigadores que participan en esta iniciativa, procedentes de más de ocho países de la UE, y con instituciones locales como la Universidad de Huelva, el hospital Juan Ramón Jiménez y el Consejo Superios de Investigaciones Científicas (CSIC). De hecho, una de las aplicaciones que tendría el proyecto estaría muy relacionada con el proyecto Ceus de aviones no tripulados, ya que, según explica Sánchez, «se podrían hacer pruebas para radiaciones en el espacio». Ellos siguen trabajando con entusiasmo, porque saben que la proyección es «buenísima», aunque se lamentan de que a pesar de que «la I+D+I es una inversión que luego se recupera y multiplica sus efectos, la pena es que a veces eso mismo no se entiende desde las altas esferas».

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