EXPANSIÓN
A primera hora de la madrugada de hoy, Abengoa ha comunicado el un acuerdo definitivo con HSBC, Santander y Credit Agricole para sacar adelante la ampliación de capital de 650 millones anunciada a comienzos de agosto. Sus acciones suben un 6% en Bolsa

El acuerdo incluye la pérdida de control del grupo por parte de la familia Benjumea por primera vez en su historia, la sustitución como presidente ejecutivo de Felipe Benjumea y un espartano plan de medidas financieras. Entre ellas: desinversiones de al menos 1.200 millones (más del doble de los 500 millones inicialmente previstos), congelación de nuevas inversiones y la eliminación del dividendo.

Según el comunicado hecho público pasadas la una de la madrugada, HSBC, Santander y Credit Agricole y otros accionistas actuales del grupo y nuevos inversores, entre ellos Wadell & Red Investment, se han comprometido a suscribir la ampliación, previa aprobación por parte de la junta extraordinaria el 10 de octubre.

Además de la ampliación, la junta aprobará otras medidas paralelas, entre ellas la reducción del número de miembros del consejo y la sustitución de Felipe Benjumea como presidente ejecutivo por José Domínguez, actual secretario técnico. Benjumea quedará como presidente de honor. El poder ejecutivo del grupo estará en manos de Santiago Seage, consejero delegado desde el pasado mes de mayo.

Los bancos se han comprometido a asegurar 465 millones de la ampliación, mientras que han impuesto a Inversión Corporativa, (la sociedad con los que los Benjumea controlan Abengoa), que suscriba al menos 120 millones. La ampliación se hará en acciones A y B. Las primeras tienen cien veces más de derechos que las B.

Como parte del acuerdo, se incluye una cláusula por la cual, independientemente de que suscriban la ampliación, los Benjumea no podrán ejercer más de un 40% de derechos de voto de la compañía, dondeahora tienen más del 57%. La composición del consejo reflejará esta limitación reduciendo su número de miembros, incorporando a otros miembros independientes, y sustituyendo en la presidencia ejecutiva a Felipe Benjumea.

Las desinversiones no solo se ampliarán desde los 500 millones a los 1.200 millones, sino que además se introduce un calendario acelerado para las mismas, y se fija el objetivo para los recursos obtenidos: repago de bonos de inminente vencimiento, entre otras cosas. En las desinversiones se incluyela venta de «todo o parte» de Abengoa Yield, la filial estrella de Abengoa. El dividendo se suprimirá hasta que la compañía alcance un nivel de rating determinado. Las inversiones se limitarán a las actualmente comprometidas, a un ritmo determinado.