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Advierte de que estará fragmentado y no acometerá cambios relevantes

El expresidente del Gobierno Felipe González teme que España tenga tras la elecciones del 20 de diciembre «un parlamento a la italiana pero sin italianos para gobernar» y ha mostrado su temor a que la fragmentación del mismo pueda neutralizar las reformas que conlleven decisiones «importantes».

Así lo señaló ayer en Sevilla tanto en su intervención como en declaraciones a los periodistas durante el Foro Económico de Caja Rural del Sur sobre perspectivas de la economía española al que asistieron la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y el expresidente del ejecutivo andaluz Manuel Chaves, aunque ambos dirigentes mantuvieron las distancias en todo momento.

González dijo ayer en Andalucía, donde el PSOE gobierna en minoría en un Parlamento con cinco fuerzas políticas, que las reformas se pueden dar con un parlamento fragmentado pero «las decisiones de mayor calado son más difíciles de tomar cuanto más fragmentado es el parlamento». «Los parlamentos fragmentados exigen mucho diálogo y capacidad de entendimiento y, aunque son mediáticamente divertidos, desde el punto de vista de la gobernanza, cuando hay que tomar decisiones importantes, la fragmentación las neutraliza». En este punto, el expresidente hizo un guiño a su partido para asegurar que el PSOE es « l a única fuerza política que puede rearticular España sin desunirla».

El expresidente del Gobierno no sólo se refirió a reformas necesarias para abordar el problema catalán sino que abogó por que el futuro Gobierno incluya una reforma de las instituciones que pase por reducir a tres los niveles de la administración acabando con el provincial. Gonzalez cuestiona el sentido que tienen las diputaciones provinciales «en un país que ya descentralizó autonómicamente el poder» y una vez que «ya se completó» la descentralización del mismo.

Sobre la situación de Cataluña, el expresidente del Gobierno ha estimado que no va a ocurrir «nada especial» y ha instado a formar un proyecto «claro» para España que «reconfigure al conjunto del país». Y mostró su deseo de contar con una España «fuerte, que diga con claridad cómo va a competir con ventaja, que gane en productividad, en una economía social de mercado y con sostenibilidad desde todos los puntos de vista». No obstante, ha apuntado que, con un parlamento fragmentado, no tiene porqué darse necesariamente una legislatura corta.

Religión

También a pregunta de los periodistas sobre qué opina de las propuestas del programa socialista en relación a la Religión y la escuela, Felipe González defendió que «cualquier momento es bueno para debatir». No obstante, ha optado por que esta materia no sea curricular, algo que «siempre» ha creído. «Se introdujo como curricular hace poco tiempo. No me parecía oportuno, pero bueno».