María Dolores Tortosa
SUR
La socialista prepara una gran remodelación de su ejecutivo para una legislatura en la que cuatro partidos ejercerán el control y la mayoría

El Parlamento otorgará hoy su confianza en Susana Díaz como presidenta de la Junta de Andalucía con el respaldo de los diputados socialistas y los de Ciudadanos. Con ello se acaba el bloqueo durante un mes largo a la formación del Gobierno autonómico, pero empieza otra etapa también preñada de incertidumbre porque los cuatro partidos de la oposición seguirán teniendo en sus manos que prospere cualquier medida que la presidenta socialista quiera llevar a cabo.

Susana Díaz gobernará en minoría y en solitario. Es la segunda vez que ocurre en la democracia autonómica. Manuel Chaves afrontó entre 1994 y 1996 un gobierno en solitario y en minoría, el llamado bienio de la ‘pinza’. Tuvo que adelantar las elecciones en 1996 al no poder aprobar los presupuestos. La socialista tiene muy presente lo ocurrido entonces, cuando PP e Izquierda Unida hicieron un frente común en contra.

Al menos hasta las elecciones generales (que ya ayer Rajoy dijo que no adelantará por lo que serán en noviembre), será complicado que Díaz logre un aliado sino en el Gobierno al menos en el Parlamento. Ni siquiera Ciudadanos, cuyos dirigentes se apresuraron ayer a aclarar que el acuerdo de investidura no es un acuerdo de legislatura, pese a que el amplio número de 74 medidas así lo parece. El pacto de gobierno con Izquierda Unida hace tres años incluyeron 250 medidas y 27 leyes.

El primer pacto de esta legislatura, y también el primero entre un partido viejo y otro emergente en España, no garantiza a Díaz un gobierno tranquilo. Es decir, al día siguiente de su toma de posesión como presidenta (el domingo o lunes) y el nombramiento de sus consejeros, la socialista deberá hacer frente a una oposición de cuatro partidos y según que propuesta deberá buscar alianzas con unos u otros.

Pero además, el nuevo Gobierno debe prepararse para una ráfaga de iniciativas de control desde cuatro frentes diferentes en el Parlamento. Antes de tomar posesión ya hay preparadas iniciativas para que comparezca y explique la concesión de la mina de Aznalcóllar, que un juzgado investiga por supuesta irregularidad en el proceso. La iniciativa parte del PP, pero Ciudadanos ya ha avisado de que la respaldará. Una manera objetivo de hacer ver que está en la oposición y no conchabado con el PSOE pese al apoyo en la investidura, como ayer reiteró su líder andaluz, Juan Marín.

Consejería de Cultura

La primera medida de Díaz será el nombramiento de su gobierno con todo ello en cuenta. La socialista prepara una gran remodelación del ejecutivo que le ha acompañado desde que sustituyó a Griñán en septiembre de 2013, según fuentes socialistas. No hizo cambios desde entonces, salvo los obligados por la salida de los tres consejeros de IU el pasado enero.

Díaz solo ha revelado de su futuro gobierno que recuperará Cultura como consejería en solitario. En su etapa este departamento fue unido al de Educación y Deporte, quedando relegado en protagonismo e iniciativa. Díaz atiende así las numerosas quejas por ello del sector de la cultura.

También ha hecho hincapié en que empleo será una de las prioridades, lo que no significa que esta materia vuelva a contar un una consejería propia. Lo estuvo hasta que Griñán la alojó en la macroconsejería de Economía e Innovación, en un intento por alejar el foco del caso de los ERE del titular de Empleo. Díaz también habrá sopesado si ha merecido la pena haber trasladado las competencias de la formación para el empleo a la Consejería de Educación, ya que el caso judicial de los cursos de formación ha contaminado y perjudicado a uno de los departamentos estrella de las políticas socialistas, el de Educación.

Díaz suele ser muy hermética en cuanto a nombres y hasta el día en que haga pública la lista de consejeros no se conocerán quienes serán los nuevos titulares de su segundo Gobierno.

Díaz deberá afrontar además en las próximas semanas el alumbramiento de su primer hijo (a finales de julio), que le obligará a ausentarse unas semanas de las tareas de gobierno. Importante será, pues, el próximo vicepresidente/a, quien por unos días asumirá las tareas del presidente de la Junta.

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