Rogelio Velasco

DIARIO DE SEVILLA
EL comportamiento autónomo del consumo de las familias y de la inversión de las empresas; los actuales tipos de interés de la deuda pública, la reducida inflación, el comportamiento de las exportaciones, el reducido precio del barril de petróleo… Podríamos seguir añadiendo variables a la lista de factores que afectan al comportamiento de la economía. En estos momentos que vivimos, sin embargo, ninguna variable es más importante que la situación política en Cataluña. Las expectativas de los agentes económicos -familias que consumen, ahorran o invierten y empresas que contratan trabajadores y realizan inversiones- fueron introducidas en los modelos económicos en el año 1961, por el economista J. Muth. Desde entonces, todos los modelos de previsión de la actividad económica introducen las expectativas de los agentes. La influencia de las expectativas en la actividad económica ha ido ganando importancia en la medida en la que los sectores financieros y monetarios han ido igualmente cobrando mayor relevancia. Si por cualquier motivo las expectativas empeoran, las familias y empresas responden inmediatamente, pero de forma gradual, al nuevo escenario. Sin embargo, los mercados monetarios y de capitales responden de manera inmediata y abrupta al nuevo escenario. Los desarrollos de programas informáticos y la mejora de las telecomunicaciones permiten hoy la interconexión de todos los mercados internacionales y la toma de decisiones inmediatas. Hemos visto los días pasados cómo las bolsas chinas se hundían mientras dormíamos. Los mercados europeos respondían a las nueve de la mañana, igualmente hundiéndose. Los graves acontecimientos políticos que vivimos estos días en Cataluña, si continúan en la dirección marcada por los irresponsables que detentan el poder político, van a empezar a afectar muy negativamente a nuestra economía. Lamentablemente, creo que tenemos que empezar a olvidarnos de tasas de crecimiento próximas al 3% y de la creación de 400.000 puestos de trabajo para este año. También de la reducción del déficit público o de promesas electorales de gasto social. Cuando se reanuden las subastas de deuda pública, los tipos de interés que se fijen empezarán a recoger las inquietudes de los inversores internacionales. Los grandes bancos y fondos de inversión tienen una gran influencia en la formación de las expectativas de los agentes. Goldman Sachs ha señalado en su último informe sobre la economía de la UE que los problemas creados por los nacionalistas catalanes pueden poner en riesgo a la economía española y extenderse al resto de Europa. Varios presidentes de bancos españoles han comentado también las consecuencias negativas inmediatas que puede tener la deriva generada por los nacionalistas. Uno de ellos, aun teniendo sede en la propia Cataluña, ha advertido de la posibilidad de trasladar la sede fuera de esa región.
 Un colapso de la inversión empresarial y una contracción inmediata del consumo familiar tendría efectos devastadores si además le acompañan una subida inmediata de los tipos de interés. No hay gasto público compensador que pueda contrarrestar esta situación. Se ha reflexionado y contemporizado demasiado durante demasiado tiempo. Pero este tiempo se nos está acabando.
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