En mitad de la incertidumbre generada en las Bolsas por el estancamiento de economía europea y las sospechas crecientes de que algunos de los grandes países del continente incumplan sus objetivos de déficit público para este año (Italia y Francia están en el ojo del huracán), sería preocupante que España también sobrepasase el límite acordado con la Comisión Europea. Un escenario muy peligroso que, sin embargo, y según alertan los economistas del centro de estudios Fedea, podría estar más cercano de lo esperado. Y es que las comunidades autónomas se encaminan, a la luz del desfase presupuestario acumulado hasta el pasado mes de julio –el 1% del PIB, el máximo permitido para todo 2014–, a un incumplimiento masivo del límite establecido por el Ministerio de Hacienda, lo que, evidentemente, repercutirá en la suma total del déficit público español, que al cierre del actual ejercicio no puede superar el 5,8% del PIB.

Este problema en gestación debe ser atajado a corto plazo para evitar que acabe comprometiendo la credibilidad recuperada por la economía española ante la comunidad internacional. Una tarea crucial que corresponde a la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, una institución recién creada y que, de hecho, dedicó su primer análisis a denunciar que las autonomías no iban a ser capaces de ajustar sus déficits al objetivo establecido por el Gobierno central. Pero sí el organismo que preside José Luis Escrivá estimaba un desfase del déficit autonómico hasta el 1,5% del PIB, Fedea eleva el incumplimiento hasta el 1,8%, casi el doble del tope máximo permitido a estas administraciones y prácticamente el mismo déficit acumulado en el ejercicio de 2012. Según estos economistas, sólo Navarra y Canarias se ajustarían al objetivo fijado por Hacienda, mientras que Murcia, Valencia y Cataluña volverían a alzarse, por tercer año consecutivo, como las autonomías con mayor déficit, en el caso de las dos primeras cercano incluso al 3%. Un exceso intolerable que va más allá del fallo en las previsiones de ingresos que alegan los gobiernos autonómicos, ya que tampoco han realizado las ventas de activos previstas ni el ajuste del gasto comprometido.

En puertas de las próximas elecciones autonómicas (horizonte que aumenta la presión por gastar), el Ejecutivo debe poner freno al descontrol de las cuentas regionales para evitar que acabe convirtiéndose en un nuevo elemento de inestabilidad para la recuperación de la economía española.

EXPANSIÓN