Las exportaciones de ‘oro líquido’ han aumentado un 52% hasta el tercer trimestre, superando los 1.620 millones de euros

En los últimos cinco años, el llamado ‘oro líquido’ se ha consolidado como una de las más prestigiosas cartas de presentación del agro andaluz ante el resto del mundo, tras más que duplicar las ventas desde 2009. Así, se ha superado con creces la barrera de los 1.500 millones de euros fuera de las fronteras, lo que lo coloca como uno de los productos estrella del comercio exterior andaluz.

Esta carrera internacional ha sido una mezcla de necesidad y oportunidad. Necesidad ante un mercado nacional duramente golpeado por la crisis económica y unos precios a a baja ante el tirón de la marca blanca. Y oportunidad, ante un escenario global en el que el consumo de aceite de oliva ha sostenido una tendencia al alza en la última década.

Con estos ingredientes, casi medio millar de compañías andaluzas ha hecho patente su apuesta por ganarse un lugar en un competido escenario internacional. Y lo ha logrado con la mejor ‘arma’: más de un millón de toneladas de aceite producidas por las almazaras regionales, lo que representa el 40% de todo lo generado en el mundo.

Anticíclico

Esa voluntad de conquistar otros mercados ha quedado reflejada en el balance exportador, manteniendo un crecimiento tanto en los años con grandes producciones como en los que éstas eran mucho más escasas. Como muestra, en 2013 -ejercicio en el que se sufrió un fuerte descenso en la cosecha por el clima- se incrementaron un 5% las ventas hasta superar los 1.500 millones de euros. En un ejercicio de buena campaña olivarera, como el actual, las exportaciones han aumentado un 52% hasta septiembre, contabilizando ya 1.620 millones.

En esta expansión han sido claves el despertar de mercados como el asiático o el norteamericano, junto con la consolidación de las principales plazas europeas. El peso que tiene Italia en este reparto sigue siendo, aún con el paso de los años, indiscutible: cuatro de cada diez euros logrados proceden de este país, que adquirió aceite andaluz por valor de 664 millones de euros en los nueve primeros meses de este año, un 136% más que el año anterior.

La ‘triada’ europea de principales consumidores por volumen se completa con Portugal y Francia, a los que se suma Reino Unido. Entre los cuatro copan casi dos tercios de las exportaciones.

Aunque el ránking de los países clientes se repite, el boom del aceite andaluz fuera de las fronteras no habría sido posible sin la expansión llevada a cabo en Asia y en Estados Unidos.

En el continente asiático, China fue una de las puertas de acceso, sin embargo es muy destacable el crecimiento en Corea del Sur y Japón, especialmente a lo largo de este 2014. Desde enero a septiembre, el primero aumentó la demanda de aceite de oliva más de un 93% respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, mientras que el segundo compró un 31% más.

El casi de Estados Unidos es uno de los más paradigmáticos de esta fase de crecimiento en el exterior. El impulso de esta plaza se ha acelerado en los últimos años y en 2014 ha llegado la culminación: España, con Andalucía como principal contribuyente, se ha convertido por primera vez en la historia en el mayor proveedor de aceite de oliva del país, después de superar a Italia.

Es la consecuencia de un crecimiento que sólo en los nueve primeros meses de este año se cifra en más del 148%, según los datos de la Agencia Andaluza de Promoción Exterior (Extenda).

En este salto internacional, Sevilla y Córdoba, seguidas de Málaga, han sido las provincias con mayor actividad. Jaén, la mayor productora del mundo, no aparecía entre los primeros puestos hasta este ejercicio. Gracias a un incremento del 157%, se consolida como el cuarto territorio con más ventas, contabilizando 216 millones de euros.

Gigantes aceiteros

En cuanto al panorama empresarial, los grandes grupos aceiteros han tenido un papel destacado, sobresaliendo Migasa, Acesur y sobre todo, Dcoop. La antigua Hojiblanca logró 246 millones de euros de ingresos por productos agroalimentarios (fundamentalmente aceite) en el exterior en los primeros nueve meses del año.

De este modo, el reto fundamental del sector, tanto en España como fuera, sigue siendo el mismo: aumentar el porcentaje de envasado, vía decisiva con la que los productores puedan lograr un mayor valor añadido.

Pese a que la proporción de ventas de aceite embotellado en el exterior va en aumento, representa una parte minoritaria, principalmente en las grandes potencias europeas como Italia, Portugal y Francia, que compran aceite español para luego venderlo con sus marcas.

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