La inestabilidad no evita que los inversores sigan confiando en España

Desaceleración económica, freno a las inversiones, inestabilidad e, incluso, problemas sociales. Estas son algunas de las consecuencias económicas que, según las grandes firmas de inversión, las agencias de rating y, de manera más reciente, el Gobierno y el Partido Popular (PP), puede llegar a tener el bloqueo político que vive España. Pero lo cierto es que por ahora, y si se atiende a los movimientos de los inversores, el desgobierno no ha tenido ninguna consecuencia grave. Es más, desde que se celebraron las elecciones del pasado 20 de diciembre, el Tesoro Público ha encadenado una subasta histórica tras otra hasta colocar más de 70.000 millones de euros en deuda a corto plazo a intereses negativos, esto es, cobrando por recibir dinero prestado con el que financiar los gastos del Estado.

Esta situación, cierto es, responde en buena parte al Quantitative Easing (QE) del Banco Central Europeo (BCE), que ha hecho que todas las economías de la zona euro rebajen de manera sensible sus gastos de financiación y, en especial, “los países periféricos”, tal y como recordaba Bank of America en un informe que emitió ayer. Tan notables son las compras de deuda soberana que está llevando a cabo el organismo presidido por Mario Draghi que, bajo los actuales requisitos de adquisición, podría llegar incluso a quedarse sin bonos elegibles en los próximos meses.

Sin embargo, no es menos cierto que la ayuda que el BCE presta a España e Italia es muy similar y que, en cambio, las consecuencias están siendo más positivas para el primero que para el segundo. De hecho, los 29 puntos en los que la prima de Italia supera a la de España suponen su mayor diferencia desde enero de 2015. En concreto, el riesgo país italiano es de 128 puntos, mientras que el español es de 99, cifra que, por cierto, está en zona de mínimos de 18 meses.

Referéndum en Italia

Esta situación, además, viene precedida por muchos meses en los que la deuda de Italia era mejor valorada en el mercado que la española. Las tensiones políticas y la inquietud ante el ascenso de Podemos castigó al papel de España y llevó a la prima de riesgo hasta los 167 puntos durante el pasado mes de junio. En ese momento se produjo un cambio de tendencia sustentado, por una parte, en la victoria del PP y el frenazo que sufrió Podemos; y, por otra, en el referéndum que el próximo mes de octubre llevará a cabo Italia y en el que los ciudadanos deben decidir si aprueban o rechazan una reforma constitucional que, entre otras cosas, suprime la función legislativa del Senado.

Esta segunda razón, a simple vista, podría no parecer tan importante pero lo cierto es que, a juicio del mercado, lo es y mucho. El primer ministro italiano, Matteo Renzi, ha vinculado su continuidad en el cargo al éxito de la consulta, lo que podría derivar en unas nuevas elecciones y en el ascenso de fuerzas populistas. En este sentido, Henrik Lumholdt, estratega jefe de Inversis, explica que uno de los problemas al que los mercados europeos podrían enfrentarse este otoño es un resultado negativo en la consulta y que, en ese caso, el mencionado BCE “querrá guardar su munición” para lo que pueda pasar.

Por su parte, Mark Dowding, socio de la gestora BlueBay con sede en Londres y que gestiona unos 50.000 millones, apunta a Bloomberg que “resulta paradójico que la ausencia de Gobierno pueda llegar a convertirse, de manera puntual, en un aspecto positivo”. Y Orlando Green, estratega de Crédit Agricole, añade que “nos encontramos en un entorno de bajos rendimientos en el que los inversores se cuestionan cuáles son los bonos con menos riesgo, punto en el que destaca España y más si se compara su situación con la de sus iguales”.

En este contexto, por lo tanto, parece evidente que los inversores, las entidades y, en definitiva, el mercado ha desplazado a España del primer puesto de preocupaciones político-económicas aunque, eso sí, sin perder de vista la posible sucesión de acontecimientos.

Advertencia de la OCDE

Una buena muestra de ello es la advertencia que ayer realizó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En opinión de Catherine L. Mann, economista jefe del organismo con sede en París, a pesar de que “las reformas efectuadas sostienen la actividad económica y la creación de empleo, por lo que se encuentra en el buen camino”, España se encuentra en estos momentos “amenazada por la ausencia de Gobierno“.

Esta afirmación la realizó durante la presentación del informe intermedio en el que la OCDE revisa las cifras de crecimiento de los siete países más industrializados. Por lo tanto, la Organización no ofreció una nueva tasa de crecimiento de la economía española pero sí señaló que el Producto Interior Bruto (PIB) del conjunto de la Eurozona avanzará un 1,5% en 2016, lo que supone una décima menos de lo anteriormente previsto, y un 1,4% en 2017, rebajando tres décimas el último cálculo.

Por ello, la portavoz de la OCDE advirtió de que “la dependencia de España de la Eurozona en sus exportaciones hace que sea vulnerable a las revisiones a la baja que han tenido lugar como consecuencia del Brexit y de los menores niveles en la inversión, el consumo y el comercio”.

EL MUNDO