EL CONFIDENCIAL
La convergencia europea de la formación universitaria ha coincidido con el ‘boom’ del aprendizaje online. Las universidades y las escuelas de negocio deben adaptarse al nuevo paradigma educativo

En cifras

1.041 fueron las titulaciones superiores impartidas por las universidades privadas en el curso 2012-2013: 508 grados y 533 másteres.

El cambio digital llega a la universidad

En los últimos cinco años la educación superior europea ha experimentado una radical transformación. La implantación del plan Bolonia ha provocado la sustitución de las antiguas diplomaturas y licenciaturas por las titulaciones de dos ciclos: una primera formación general de cuatro años (grado) y una especializada de uno o dos años (máster). Para acceder a un máster es necesario haber finalizado con éxito un grado.

El cambio curricular ha coincidido en el tiempo con el boom de la formación online. Cada vez hay más alumnos que se decantan por cursos no presenciales y a través de internet, algunos de ellos masivos, abiertos y gratuitos, los denominados MOOC

Mientras las universidades y escuelas de negocio se enfrentan a esta competencia desestructurada adaptando la formación online, los estudiantes son los grandes beneficiados de la explosión educativa: por primera vez en la historia reciente de España ya hay más titulados universitarios que personas con estudios primarios.

España se encuentra muy cerca de alcanzar el objetivo fijado por la Unión Europea en materia de educación superior para 2020. El 42,3% de los españoles de 30 a 34 años tiene estudios terciarios. El listón establecido por la UE está situado en el 44%. Por sexos, existe una brecha de once puntos porcentuales favorable a las mujeres: casi la mitad de las mujeres de esta franja de edad ha finalizado algún estudio universitario.

Ante esta importante demanda, las universidades privadas y las escuelas de negocio deben adaptar su oferta a las necesidades de los alumnos a través de la formación online, manteniendo eso sí su principal rasgo diferenciador: la excelencia y el prestigio. Los datos del Ministerio de Educación ponen de manifiesto la captación de estudiantes de los centros privados en los últimos años: el número de alumnos matriculados en grados ha aumentado un 20% desde 2007 y en másteres, un 572%.

Pero desde la implantación del plan Bolonia un grado no garantiza el acceso al mercado laboral. La ostentación de al menos un máster se ha convertido en un requisito cada vez más demandado por las empresas, toda vez que esta titulación pone de relieve la especialización del alumno en un campo concreto del conocimiento. Y el centro que expide el máster también juega un papel muy importante en el acceso a un puesto de trabajo.El plan Bolonia no ha estado exento de polémica. Colectivos de estudiantes han criticado que la nueva estructura de dos ciclos incrementará los precios universitarios, lo que restringirá el acceso de muchos jóvenes a la formación superior y, a su vez, aumentará la demanda de préstamos financieros.

“A medida que se incremente el precio de las matrículas, que tendrán que hacerlo necesariamente, aumentará la tendencia a solicitar préstamos para estudiar, la universidad dejará de ser de masas y tenderemos más al modelo universitario anglosajón”, expone Juan Carlos Jiménez, politólogo y profesor de sociología en la Universidad CEU-San Pablo de Madrid.

Las universidades privadas y las escuelas de negocio ya se han adelantado a esta transformación y ya ofrecen a los futuros estudiantes becas y préstamos propios en colaboración con bancos y otras empresas. Tanto IE Business School, IESE Business School y ESADE han alcanzado acuerdos con entidades como Banco Sabadell, Prodigy Financie o SallieMae para ofrecer ayuda financiera a los alumnos.

La época de cambios no ha finalizado para la educación superior. La transformación del sector todavía no ha sido completa y las universidades privadas y las escuelas de negocio aún tienen mucho que camino que recorrer. Combinar la digitalización de los contenidos formativos con los métodos presenciales se antoja como uno de los grandes retos de los centros educativos para los próximos años. La incursión de los nativos digitales a la educación superior obliga a ello.

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