La entrada en política, con el PSOE, de esta almeriense con el mejor expediente de España sorprendió. Ahora escribe sobre Derecho y Energías Renovables y da clases en la Loyola.

Pregunta.- No pretendo hablar mucho de política, pero su experiencia es descorazonadora…

Respuesta.- [pullquote]Es difícil que, en la sociedad que vivimos, haya gente con una buena trayectoria laboral que dé el paso de hacer cosas por los demás en política[/pullquote] y, además, casos como el mío desincentivan. Pero no hay que perder la esperanza y hay que seguir intentándolo. Si surge la oportunidad, se debe hacer.

P.- Muy difícil lo veo.

R.- Tal y como están planteados los grandes partidos, lo es. Un partido tiene que representar a toda la sociedad, no solo a los que lelvan en él desde los 15 años. Cambiarían con listas abiertas de verdad.

P.- Usted escribió un libro para ayudar a opositar. ¿Cómo ve el pulso que hay en la Junta entre funcionarios y contratados?

R.- Yo intenté ayudar a la gente que aspira a ser funcionario. En el sistema tiene que haber un equilibrio entre funcionarios y contratados pero sin olvidar nunca que todos se han de regir por ser seleccionados según mérito y capacidad. No siempre es así y precisamente por eso tenemos la crisis institucional en la que estamos porque no hay instituciones en las que creer.

P.- En una justicia, por ejemplo, que en unos casos da la razón a los funcionarios y, en otros, no.

R.- Cada caso puede ser distinto y la interpretación amplia. Además, hay veces que se saben cosas pero  hacen falta pruebas más contundentes en los tribunales.

P.- Usted es especialista en administrativo. Cuando leo sentencias del contencioso en el BOJA, diez años después de iniciarse todo, me pregunto qué consecuencias tiene esa lentitud.

R.- Es uno de los males endémicos de este país. Nadie tiene la panacea pero desde luego que hay modificaciones de carácter procesal que lo mejorarían pero no se atreven. Se podrían dar más competencias a los secretarios judiciales pero, si haces eso, seguro que hay jueces que se oponen. Se acaba siempre por hacer lo políticamente correcto o lo que no te quita votos. Mejorar la Justicia sustancialmente sí que es ayudar a la Marca España y que, económicamente, no cuesta tanto, pero sí políticamente. no se atreve ningún gobierno.

P.- Por eso es importante que, en los partidos, haya personas que digan lo que han sufrido en la calle, en la justicia, en la sanidad, en la educación, donde sea.

R.- Claro, por eso, a pesar de todo, hay que dar ese paso de intentar entrar en política. SI uno piensa que uno puede mejorar algo, hay que hacerlo. Desde luego, como no se arregla nada es criticando todo el rato desde el sofá de casa en twitter. Si no queremos que se acabe el bipartidismo, que yo soy de las que creo que no nos ha ido mal con él, necesitamos que la gente con mérito y capacidad entre. También es importante que en Andalucía la sociedad civil se refuerce y creo que hay iniciativas interesantes que veremos pronto.

P.- ¿De dónde sacaba usted la motivación para ser la mejor estudiante?

R.- De mi forma de ser. Desde pequeña he sido muy competitiva, para lo bueno y para lo malo, porque siempre que acababa la segunda lloraba. Ser así te da muchas alegrías y muchos enfados. Si jugaba al baloncesto e íbamos ganando, quería ganar de más. Y el deporte me sirvió mucho para aprender a perder también. De hecho, ahora sé que se hace una más fuerte perdiendo. Lo supe cuando quedé segunda en el premio al mejor expediente académico nacional (decisión que recurrió en los tribunales) y lo he sabido en política.

P.- Pero, ¿qué le motivaba, premios de sus padres?

R.- [pullquote]Me gustaba aprender por el placer de aprender.[/pullquote] Somos tres hermanos y somos distintos. A mi madre le daba más alegría una nota peor de mi hermana que un diez mío y ahora lo entiendo. Mi hermana con un cinco era feliz y yo, si no sacaba un diez, me enfadaba. En casa nunca le dieron importancia a las notas. Lo más importante en una casa es el ejemplo.

P.- Un pueblo no será culto y con ética intachable si no ve conductas ejemplares en los gobernantes.

R.- Se necesitan referentes. No tanto líderes, palabra manida, como referentes que tengan esa autoridad moral, con empatía con la gente normal y la preparación necesaria.

P.- Fue una estudiante brillante. Justo de los que nos dice PISA que nos faltan. ¿Cree que se puede incentivar mejor a los muy buenos?

R.- Yo tuve la inmensa suerte de tener dos maestros extraordinarios en un colegio público de Almería.
Me mandaban deberes distintos a los demás porque yo podía hacer más. Motivaban en función de las capacidades. Echo en falta centros de alto rendimiento académicos.

P.- Ha escrito sobre renovables. ¿Veremos a España en una corte internacional por recortar las ayudas?

R.- No se pueden cambiar de la noche a la mañana las reglas. Me gustaría que el final no fuera un arbitraje donde se condene a España a una indemnización multimillonaria que pagaríamos todos. Es como si se derriba el Algarrobico. Seguro que hay que pagar al promotor con dinero de todos los andaluces.

P.- A lo mejor esas cosas se arreglaban si fuera posible que el político de turno asumiera más responsabilidad con lo que firma.

R.- La cuestión es si están los propios políticos dispuestos a firmar normas que les perjudican.

P.- Ahora da clase en una universidad donde se exige bastante a alumnos y a profesores.

R.- A los alumnos les exigimos que aprueben la mitad de las asignaturas para seguir y, si hacemos eso, los profesores también nos tenemos que exigir, por eso son muy importantes las encuestas a los estudiantes. Me gusta este espíritu ignaciano de ser exigente fundamentalmente con uno mismo, con la autocrítica. Comparto al 100% el magis ignaciano, que no conocía como tal hasta llegar a Loyola. Querer siempre más, no conformarse.

P.- El Gobierno ha pedido más a los becados.

R.- Es un debate muy difícil. No me parece bien la filosofía de querer recortar dinero pidiendo más. Yo lo haría de otra forma. Yo le daría más a los mejores. Eso sí que es reforzar la marca España pero a 20 años y ¿qué político toma decisiones con ese horizonte de tiempo?

EL MUNDO