Los viajeros ‘prestados’ y la demanda nacional explican el buen momento del sector

Definitivamente, la inestabilidad política española no afecta a su principal industria. El turismo vive su particular Edad de Oro y España puede incluso desbancar a Estados Unidos como segundo país del mundo con mayor número de viajeros recibidos.

Según el Turespaña dependiente del Ministerio de Industria y Turismo hasta junio llegaron a España 50,8 millones de visitantes extranjeros, un 6,3% más que en 2015. Las previsiones de la patronal turística Exceltur hablan por si solas, el país recibirá 74 millones de turistas, seis millones más que el pasado año y el PIB ligado a estas actividades aumentará un 4,4%.

No son pocos los indicadores que muestran el éxito de este negocio que movió el pasado año 50.947 millones de euros, un 11,5% de la economía española. El tráfico aéreo vivió su mejor julio de la historia, con un aumento del 11,1% en comparación al mismo mes del año anterior y en los siete primeros meses del año 129,5 millones de viajeros pasaron por uno de los 46 aeropuertos que gestiona Aena, es decir, un 11,6% más respecto al año anterior. La cantidad de viajeros alcanzados hasta julio rebasa la cifra de 118,8 millones de pasajeros que se alcanzó en el mismo mes de 2007, el pico histórico del tráfico aéreo en España, por lo que se espera que todas las previsiones se queden cortas. Otro hito de este masivo verano lo protagonizó el aeropuerto de Barcelona-El Prat. En los seis primeros meses del año fue el aeródromo europeo que más incrementó en número de pasajeros con una progresión del 12,7% respecto al primer semestre del 2015, según los datos del Consejo Internacional de Aeropuertos de Europa (ACI, por sus siglas en inglés).

Los puertos españoles también son testigo de la avalancha de cruceristas que durante estas fechas optan por surcar los mares y visitar algunas de las ciudades costeras más bonitas de Europa. El pasado año Puertos del Estado registró 8,4 millones de pasajeros en un curso récord y para éste se espera que lleguen hasta los 8,6 millones de personas.

Todo este optimismo viene marcado en gran medida por la recuperación delconsumo interno de las familias que ya alcanzó tasas positivas en 2015, algo que no ocurría desde el inicio de la crisis, según constata un informe del Ministerio de Agricultura. Además de este hecho, es reseñableun factor bautizado por el sector como turismo prestado. Viajeros que llegan a España en busca de un destino más seguro, frente a otros lugares que se perciben con mayor temor como Egipto, Turquía y Túnez por los recientes atentados yihadistas.

Según Exceltur, desde los atentados de Túnez en marzo de 2015 2,2 millones de turistas se decantaron por la costa y las islas españolas, mientras que otros destinos del entorno Mediterráneo perdieron 4,6 millones de turistas. Una relación directa entre la lacra del terrorismo y el turismo que también sufre Francia, que está viendo como París pierde un 20% de los turistas durante este verano, lo que supone pérdidas económicas de hasta un 30%, según cifran desde la federación Cabinet Proturisme. La debacle que vive el turismo galo es más notable aún entre el mercado asiático, que llega hasta una caída del 50% no sólo en la capital francesa sino también en Niza, Marsella, Nantes o Burdeos. En Grecia la crisis de los refugiados también menguó los ingresos del sector, con una caída del 6,2% en el primer trimestre del año, según el Banco de Grecia.

Este boom turístico se explica también por el desplome de los precios de los carburantes, ya que incentiva a muchas personas a coger el coche o la caravana, además de la depreciación del euro para mercados foráneos como el ruso o el asiático.

Las grandes cifras, sin embargo, no pueden esconder las primeras reacciones en contra de la supuesta saturación que viven algunas ciudades como Barcelona, Palma de Mallorca,Ibiza oFormentera. En la capital balear han aparecido pintadas como “Tourist go home; Refugees welcome”, “Stop guiris” y “El turisme destrueix la ciutat [El turismo destruye la ciudad]” e incluso la teniente alcalde, Aurora Jhardi, señaló la pasada semana que “la ciudad ha llegado al límite” en cuanto al turismo. Los vecinos del barrio barcelonés de la Barceloneta también se echaron a la calle en 2014 contra el turismo de borrachera, que según ellos sufrían. Una situación que no ha cambiado a pesar de un plan puesto en marcha por el Ayuntamiento para identificar a los apartamentos ilegales de la ciudad.

Doce pasajeros por segundo en 46 aeropuertos

El tráfico aéreo presenta cifras muy positivas y las previsiones pueden quedarse incluso pequeñas: mejor mes de julio de la historia y más pasajeros por los aeropuertos que en los siete primeros meses del mejor año que se conoce en la historia aeroportuaria que fue en 2007. El pasado puente de agosto fue el pico máximo de desplazamientos en avión con 12 pasajeros por segundo de media el sábado pasado en el conjunto de los 46 aeropuertos que gestiona Aena.

Con estas cifras es normal que se den situaciones como las que se viven en los aeródromos de Menorca e Ibiza. Multiplican por diez la cantidad de pasajeros entre un mes con poco turismo como el de enero y los meses de temporada alta. La estacionalidad de estos aeródromos no quita con que el ibicenco se sitúe como el octavo aeropuerto español por número de pasajeros mientras que el de Menorca es el decimoquinto. Esta característica no es sólo propia de estas infraestructuras y se da en algunos grandes como el Son Sant Joan en Mallorca que multiplica por cinco su volumen.

No hay huellas del ‘Brexit’ en la costa

A Benidorm, un clásico de los turistas británicos y españoles, le han faltado este verano los segundos para hacer un pleno hotelero con una ocupación del 100%. Aún así, se quedará muy cerca (94,2% en la primera quincena de agosto), según la asociación hotelera de Benidorm y la Costa Blanca (Hosbec). Para los hoteleros de uno de los iconos del turismo de masas la ausencia de españoles y portugueses se explica por el auge de los alquileres de viviendas. “Nos hemos quedado a las puertas de lo que debería haber sido un julio histórico y la fuga del mercado nacional y portugués hacia el alojamiento en viviendas que forma parte de una organizada economía sumergida lo ha impedido”, opina Hosbec. En cualquier caso, los hoteles de localidades cercanas como Altea o Calpe están llenos. Las expectativas de los empresarios para este verano no pueden ser más optimistas. Según un estudio de la patronal Cehat basado en encuestas sobre una oferta de 1,5 millones de plazas hoteleras, tanto los precios como los ingresos por habitación disponible están ya muy por encima de los niveles de 2008.

Asturias copa los destinos alternativos

El hermano pequeño del turismo tradicional de sol y playa presenta las mejores cifras desde el verano de 2008. Desde el buscador de casas rurales Top Rural subrayan que en julio la ocupación de los establecimientos que gestionan fue del 35%, 10 puntos porcentuales más que en el séptimo mes del 2015, mientras que en agosto las reservas crecieron en dos puntos. Los responsables de la web se muestran optimistas en un sector que está muy ligado a la demanda interna, ya que el turista nacional supone el 85% del negocio y apuntan que las pernoctaciones no sólo han sido buenas en verano sino que llegan tras un buen primer semestre, con un incremento del 14% respecto al mismo período del año anterior. En cuanto a destinos, Asturias copa cinco puestos de la lista de los 10 destinos más demandados: Llanes, Cangas de Onís, Cudillero, Valdés y Villaviciosa. Por su parte, en Montefrío (Granada) el buen balance general y la aparición en la revista National Geographic ha incrementado por 15 la ocupación en esta localidad, con las mejores vistas del mundo según la publicación.

La oferta que se impone para el turismo juvenil

200 millones de euros. Esa fue la cantidad de dinero que movieron los festivales de música veraniegos el pasado año, según la Asociación de Promotores Musicales (APM). Aunque no hay previsiones para estos meses, desde la misma organización hablan de un verano “positivo, en líneas generales y con un aumento del gasto de los espectadores”. Alrededor de esta moda juvenil se genera un impacto económico que se reparte por toda la geografía española, sin importar “si hay playa” como dice la canción de pop.

La comunidad que más eventos celebró en 2014, fue Cataluña con 166, Andalucía organizó 118 y Madrid alcanzó los 110, según los últimos datos recogidos por el Anuario de Estadísticas Culturales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Pero sin duda alguna, la provincia estrella para este tipo de celebraciones es Castellón con tres de los grandes macrofestivales del período estival: el Arenal Sound de Burriana con 300.000 asistentes es el más multitudinario de toda España, a lo que hay que sumar el clásico FIB de Benicasim y el Rototom.

El tráfico recupera las cifras del 2007

Entre julio y agosto la Dirección General de Tráfico (DGT) calcula 84 millones de desplazamientos por carretera, un 3,5% más que el pasado año. Aunque todavía no ha terminado agosto, desde Tráfico apuntan que en julio se produjeron 41,7 millones de operaciones, o, lo que es lo mismo, 2,5 millones más que el pasado año con un incremento del 6,31%. En lo que va de año se han contabilizado 12 millones de traslados por carretera más que en 2015 y desde la DGT se atreven a vaticinar que los desplazamientos se recuperan a niveles previos a la crisis económica, tras el descenso por debajo de los 80 millones de operaciones en los últimos años. La peor consecuencia de esta recuperación es el aumento de los fallecidos en carretera entre enero y julio, que ya supera los que se dieron en los años 2013, 2014 y 2015. Detrás de este aumento del tráfico por carretera, está un verano donde el consumo de los hogares nacionales ha destinado más recursos a las vacaciones, además de ser un período con los carburantes más bajos que en los últimos seis.

El sector que menos miedo da en la Bolsa

Ni los mercados financieros ni, sobre todo, las Bolsas viven momentos de confianza en la marcha de la economía. Sectores tradicionales y de gran peso como la banca son constantemente castigados por inversores que, en las actuales circunstancias, esperan poco de la capacidad de las entidades para generar beneficios. En este entorno en el que los grandes inversores llegan a apostar por la liquidez antes que arriesgarse a tomar una posición , el sector turístico ha captado interés con dos empresas destacando en el Ibex: Meliá Hotels y Aena, el operador aeroportuario. La cadena hotelera de origen mallorquín regresó el pasado 8 de agosto al Ibex 35, el índice que reúne a las empresas más capitalizadas, de donde salió hace 13 años. Desde 2012, ha multiplicado por 2,5 su capitalización, hasta 2.546 milones de euros. El otro gran representante del turismo en el Ibex es Aena, que debutó como la salida a Bolsa más exitosa el año pasado. Los inversores ven en el turismo un seguro para la empresa de aeropuertos, que ofrece jugosos dividendos.

A las puertas de las 200.000 matriculaciones

Las compañías de alquiler de vehículos son un indicador de la demanda turística, además de uno de los principales clientes de las fábricas y concesionarios españoles. Este año, el canal de alquiladores, que en 2015 generó un negocio de 1.423 millones de euros, ha apostado por una gran temporada y ha impulsado con fuerza las compras de vehículos. El pasado mes de junio, a las puertas ya de la temporada alta, las matriculaciones continuaban creciendo a un ritmo del 7,5% con un total de 35.434 unidades. De esta manera, en el primer semestre se habían alcanzado un total de 161.186 unidades con un alza del 14,5% y a sólo 14.000 vehículos de superar todo lo matriculado el año anterior, según datos de la asociación de fabricantes de vehículos (Anfac). Son cifras con las que el sector podría alcanzar este año las 200.000 unidades y acercarse así a sus mejores registros. Como es habitual, las islas Baleares son el mercado de mayor concentración de vehículos, con cerca de 85.000 este verano entre Mallorca, Menorca e Ibiza.

2,8 millones de trabajadores en activo

La inestabilidad política en el Mediterráneo y el temor a atentados yihadistas en estos países ha favorecido la llegada masiva de visitantes a España y ha impulsado el empleo en este sector. De hecho, el turismo es uno de los principales motores de nuestra economía. De acuerdo a los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), correspondientes al segundo trimestre del año, ya hay más de 2,86 millones de personas que trabajan en actividades turísticas, un 4,8% más que en el mismo período de 2015. El trabajo en este sector ya supone el 13,6% del empleo total de la economía española. Además, la tasa de paro se sitúa en el 13,3%, casi siete puntos por debajo del promedio nacional, que es del 20%. Sólo entre abril y junio, el número de parados cayó en 379.494 personas, gracias al excelente comportamiento de la contratación para la campaña de verano de este año. Seis comunidades aglutinan el 74,4% del empleo ligado al turismo. Es el caso de la Comunidad de Madrid, Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana, Canarias y Baleares. | I.M.

Desembarcos que pulverizan récords

Cruceritas en Barcelona, Palma de Mallorca, Ibiza, Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Málaga, Valencia, Cádiz…. y así hasta 8,6 millones de pasajeros visitarán alguna ciudad costera del país, según calcula Puertos del Estado tras el buen 2015 en el que pasaron 8,4 millones de personas.

El Puerto de Barcelona recibe un tercio de todos los pasajeros, algo que ya ha suscitado las primeras quejas de los vecinos de la ciudad condal. El crucero más grande de la historia, el Harmony of the Seas, provocó una manifestación de unos 150 personas el pasado 5 de junio por las calles barcelonesas. Según los organizadores de la protesta, los barcos que llegan al muelle perjudican la calidad del aire que se respira en la capital catalana, debido a la fuel-oil que usan este tipo de embarcaciones.

Este tipo de turismo ya se extiende a ciudades como La Coruña o Vigo que ofrecen propuestas por el Atlántico. Tarragona también se ha sumado en los últimos años a esta modalidad de viajes que pulveriza las cifras cada año.

EL MUNDO