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El PSOE sopesa dejar en minoría a Carmena y a los alcaldes de Valencia, Zaragoza y Santiago si Sánchez no es investido antes del 2 de mayo

Máxima presión sobre Podemos y Pablo Iglesias con «advertencia» incluida: si Pedro Sánchez no sale investido presidente del Gobierno antes de que el 2 de mayo se cumpla el plazo constitucional a partir del cual hay que convocar elecciones, el PSOE se podría replantear su apoyo a los alcaldes de Madrid, Valencia, Zaragoza y Santiago de Compostela, entre otras grandes ciudades. Una medida de presión que tendría diversos grados. No significaría, en primera instancia, hacerles caer, pero sí dejarles en minoría en algunas votaciones haciendo la legislatura municipal ingobernable en función de cómo vayan las negociaciones de investidura. El primer aviso pasó desapercibido el miércoles por la noche porque lo hizo el portavoz del Grupo Socialista, Antonio Hernando, en su discurso final antes de la votación, después once horas de pleno. Ayer los socialistas volvieron a apretar a Iglesias. Aprovecharon para ello unas palabras de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, que se pronunció a favor de que Podemos se abstenga esta tarde en la investidura de Sánchez.

La regidora llevaba tiempo aguantando pronunciarse sobre el escenario nacional. De forma sorpresiva, sin que su propio equipo de prensa lo previera, Carmena opinó sobre el primer asalto de Sánchez y el golpe que le propinó la formación morada. La exjuez explotó y tiró de las orejas a Iglesias en una rueda de prensa preparada exclusivamente para la programación del Día de la Mujer en Madrid. «No es bueno que estemos sin gobierno», avanzó para rematar: «Lo peor que nos puede pasar a la ciudadanía en general es que haya que repetir las elecciones». «Por eso –prosiguió– yo quisiera y desearía con todas mis fuerzas que de estos debates saliera un acuerdo con un Gobierno fuerte de cambio. Me parece que sería bonito que hubiera este apoyo en este momento a quien está pidiendo la investidura». Su titular rápidamente se convirtió en tendencia en Twitter.

Era la primera vez que la regidora de la capital era tan contundente y los socialistas se agarraron a su declaración para empezar su presión. Saben que hoy, en la segunda votación en el Congreso resulta difícil, por no decir imposible, que los 69 diputados de Podemos se abstengan –todavía resuenan en el Hemiciclo los ecos de la bronca entre los escaños socialistas y morados tras la referencia de Pablo Iglesias a Felipe González y los GAL–, pero no van a cejar. «Pablo, escucha a Manuela Carmena, que está pidiendo que apoyéis la investidura de Pedro Sánchez», dijo Hernando en rueda de prensa tras una hora de reunión del candidato socialista con él y el resto del equipo de negociadores. Así como desde el miércoles se multiplican las gestiones para sumar hoy a los 130 síes de PSOE y Ciudadanos el de la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas (se abstuvo) y convertir en abstención el «no» de los seis parlamentarios del PNV, con Podemos se prefiere no ceder más.

«Hemos tenido 15 horas de debate, hemos puesto muchas cosas encima de la mesa, tienen que ser otros los que atiendan lo que les dicen dirigentes importantes de su partido». El portavoz socialista recordó que hace ocho meses el PSOE «no tuvo ninguna duda» de apoyar, «sin pedir nada a cambio», la elección de Carmena en Madrid, de Ada Colau en Barcelona(en este caso el PSC), de Joan Ribó en Valencia, Pedro Santisteve en Zaragoza, José María González «Kichi» en Cádiz, Martiño Noriega en Santiago de Compostela o Xulio Ferreiro en La Coruña. Y ahora, los socialistas esperan reciprocidad. Por eso, ayer no hubo contacto alguno entre las dos partes, solo el «aviso» público de Antonio Hernando.

Dudas en la dirección

No obstante, dentro de la Dirección socialista hay dudas de llevar la amenaza vaya más allá porque, si se materializa, tiene riesgos también para el PSOE; puede producir una parálisis municipal que acabaría afectando, sin duda, a los gobiernos autonómicos socialistas apoyados por Podemos: Asturias, Extremadura, Castilla-La Mancha y Comunidad Valenciana. Una espiral acción-reacción de destrucción en la izquierda de la que solo se acabaría beneficiando el PP.

Manuela Carmena habló en el Palacio de Cibeles acompañada por la portavoz socialista municipal que permitió su investidura, Purificación Causapié –quien sustituyó a Antonio Miguel Carmona en agosto, desterrado por Sánchez por ser un edil incómodo para su carrera política–. La concejal socialista apoyó las palabras de la alcaldesa y criticó la actitud de Podemos en el Congreso el pasado miércoles: «Si algunos hubiéramos hecho lo que algunos diputados o diputadas, hoy sería alcaldesa del Ayuntamiento de Madrid Esperanza Aguirre y no estaríamos presentando este mesa una propuesta feminista para los actos del 8 de marzo».

La exjuez habló de «gobierno de progreso» y lanzó un mensaje a los dos representantes que formarían ese tándem, a su parecer. Les invitó a fijarse en Madrid: «Si fuimos nosotros capaces de hacerlo [conseguir la investidura del PSOEa Ahora Madrid], de mantenerlo, pues los que están en estos momentos debatiendo en el Parlamento, ¡caramba, que cojan ejemplo!».

La líder madrileña recriminó el discurso de Iglesias en la Cámara. Ella, dijo, no apuesta «por la política de confrontación». El revuelo que generaron sus palabras le obligó a dar otra «minirueda» de prensa por la tarde para «matizar». Lo llevaba escrito para no salirse del guión. «He dado mi opinión sobre un deseo de un gobierno de cambio que, yo entiendo, debe de hacerse desde una alianza de izquierdas. ¿Vale? Ya está», concluyó.