Stella Benot
ABC
El tramo autonómico del impuesto se reduce en dos puntos que suponen 120 millones

La importancia política y estratégica era tal que el asunto no podía dejarse para más adelante. Ni el Gobierno andaluz ni Ciudadanos estaban dispuestos a soportar más presión del PP-A en la política fiscal, por lo que había que anunciar la decisión rápidamente para cortar el liderazgo de los populares en este asunto en el que defienden una amplia bajada tributaria. Y así lo hizo ayer la presidenta de l a Junta de Andalucía, Susana Díaz, a primera hora de la mañana anunciando que se va a reducir el IRPF que pagan los andaluces. Una promesa electoral del PSOE hecha por ella misma, además, en su debate de investidura y que también se firmó en el acuerdo con Ciudadanos que la convirtió en presidenta de la Junta. Los socialistas escenificaron esta bajada de impuestos tal y como correspondía: una reunión de seguimiento del pacto de investidura entre el PSOE y Ciudadanos y el anuncio formal por ambas partes. Para el año 2016, el IRPF se va a reducir en dos puntos para las rentas menores de 60.000 euros, una rebaja fiscal que supondrá 120 millones de euros menos de ingresos en las arcas de la Junta y que tendrá una repercusión media de unos 40 euros para los contribuyentes, una cantidad que depende de las circunstancias personales y económicas (hipoteca, número de hijos, salario…).

La reducción de dos puntos en el impuesto de la renta supone la mínima recogida en el acuerdo entre socialistas y Ciudadanos, quienes firmaron bajar la presión fiscal entre el 2 y el 3,5. Pero fue suficiente para Juan Marín, líder de la formación naranja, que se arrogó todo el éxito de la medida y aseguró que, por primera vez en 33 años, se bajan los impuestos en Andalucía, «por la imposición de Ciudadanos». En un tono triunfalista, Juan Marín presentó esta bajada tributaria como un pilar para la creación de empleo y reactivación de la economía. Eso sí, confundió los datos del documento elaborado por la Consejería de Hacienda y aseguró que los andaluces tendrán de media 900 euros más al año en sus bolsillos, una cantidad posteriormente desmentida por la consejera María Jesús Montero. Por cierto, que Montero no fue capaz de explicar de dónde se van a recortar los 120 millones que cuesta esta reforma fiscal, «imposible» la semana pasada al no cuadrar las cuentas y que ahora sí es factible. Los datos eran lo de menos porque lo importante era entregar el triunfo a Ciudadanos.

Hay que recordar que la formación naranja ha votado en contra de la reducción de impuestos que el PP pidió en el Parlamento el pasado 24 de septiembre. En esa jornada, los populares pidieron la reducción del IRPF, a lo que Ciudadanos y el PSOE se negaron. Ayer, Juanma Moreno, calificaba de «insuficiente» la medida porque Andalucía necesita una gran reforma fiscal.

Pero no está todo resuelto porque la formación naranja quiere más. O, para ser más preciso, quiere mostrar que va a pedir más. Juan Marín se mostró dispuesto a sentarse a negociar el Presupuesto 2016 con el PSOE para darle su apoyo, que no está garantizado a menos que haya más dinero para Sanidad y Educación, se reduzca el personal de la administración paralela de la Junta, y se garantice el pago de la dependencia.

Medidas que, curiosamente, ya ha anunciado Susana Díaz. La presidenta dijo ayer mismo que habrá más inversión en la educación pública y el aprendizaje de idiomas, además de garantizar que el Presupuesto subirá en políticas sociales. En el Parlamento, la presidenta ya anunció a Juan Marín que está dispuesta a reducir el número de miembros del Consejo Audiovisual y el del Consejo de Administración de la RTVA para pasar de 15 a 7 miembros.

El acuerdo de la bajada fiscal firmado entre PSOE y Ciudadanos aporta tranquilidad a Susana Díaz que sabe que puede contar con ellos para aprobar las cuentas en el Parlamento. Aunque ahora se abrirá una negociación con aparentes diferencias, el camino está prácticamente recorrido. Y el desgaste de Ciudadanos, asumido por Juan Marín, de la misma manera que han digerido el que les ha supuesto el apoyo a la investidura de Susana Díaz.