Antonio Villar
EL CONFIDENCIAL

Los informes PISA, elaborados por la OCDE para evaluar las competencias adquiridas por los estudiantes de 15 años en ciertas materias básicas (comprensión lectora, matemáticas y ciencias), tienen como objeto ayudar al diseño de políticas educativas desde una perspectiva comparada. Aunque todavía no hay nuevos resultados desde los obtenidos en 2012 (en estos momentos se están recopilando los datos de la oleada del año 2015, que estarán disponibles a finales de 2016), es interesante traerlos a colación porque en este periodo electoral los partidos nos están presentando sus propuestas programáticas en este ámbito.

Los resultados de PISA que acaparan la atención de los ciudadanos y los políticos se refieren al rendimiento y, en menor medida, a la equidad de los diferentes sistemas educativos. El rendimiento está asociado a la puntuación media de los test que resuelven los estudiantes en cada país o región, mientras que la equidad se refiere al grado de dependencia de estos resultados con respecto a la situación socio-económica de los estudiantes (correlación entre valores medios del test e índice de condiciones socio-económicas). En ambas dimensiones el sistema educativo español está ligeramente por debajo de la media de la OCDE.

Si miramos cómo se distribuyen los estudiantes en los distintos niveles de competencia, en lugar de comparar los valores medios, podremos observar que los mismos datos de PISA nos dan una visión diferente de nuestro sistema educativo. En particular, esta aproximación pone de manifiesto que el problema fundamental de la educación básica en España no es tanto el rendimiento como la falta de equidad, tanto en relación con la comunidad de residencia como con el origen social de los estudiantes.

 Pobreza educativa y excelencia

Los informes PISA proporciona una ingente cantidad de información. Entre ella destaca la relativa a la distribución de los estudiantes en seis diferentes niveles de competencia. Cada nivel de competencia, numerado del 1 al 6, trata de identificar las capacidades de los estudiantes para enfrentarse a situaciones progresivamente complejas. De estos seis niveles de competencia, el nivel 2 y el nivel 5 tienen una significación particular. El nivel 2 puede interpretarse como un umbral de pobreza educativa, porque se estima que los estudiantes queestán por debajo de ese nivel van a tener dificultades importantes para incorporarse de forma efectiva a la vida laboral y social. El nivel 5, por su parte, se identifica con el umbral de la excelencia. Los estudiantes que alcanzan este nivel son los que tienen mejores expectativas futuras de continuar su formación y tener éxito.

Si comparamos la distribución de los estudiantes españoles por niveles de competencia con respecto a la media de los países de la OCDE, observamos quepresentan distribuciones similares, excepto en lo que se refiere al porcentaje de estudiantes de alto rendimiento, que resulta sustancialmente más bajo en España. Lo que nos indica que los resultados de nuestro sistema educativo son en conjunto mediocres (la puntuación media de los test está en torno al 98% de la media de la OCDE) y que hay un amplio espacio para mejorar y aproximarnos a los países más avanzados.

Cuadro 1: Distribución de los estudiantes de 15 años por niveles de competencia matemática en España y en la OCDE (PISA 2012)

Nivel 5 Nivel 4 Nivel 3 Nivel 2 Nivel
España 8,0% 17,6% 26,0% 24,9% 23,6%
OECD 12,6% 18,1% 23,7% 22,5% 23%

 

La comunidad de residencia

La comunidad de residencia constituye una fuente de falta de equidad educativa entre los jóvenes españoles. Esto se refleja no sólo en los valores medios de los test (rendimiento) sino en la diferente distribución de los estudiantes por niveles de competencia. Si nos centramos en lo que podemos llamar la pobreza educativa (el % de estudiantes por debajo del nivel 2) y la excelencia (el % de estudiantes con nivel 5 o superior), veremos que existe una amplia variedad de resultados entre las comunidades autónomas, como muestra el Cuadro 2. Estos datos ponen de manifiesto, además, un aspecto interesante: que la pobreza educativa y la excelencia se mueven en sentido opuestos. Es decir, que menos pobreza va de la mano de mayores niveles de excelencia y no al contrario, como pudiera pensarse. Este resultado es bastante general y se observa también al comparar rendimiento y equidad de forma convencional.

 

Cuadro 2: Pobreza educativa y excelencia en las Comunidades Autónomas (matemáticas, PISA 2015)

Comunidades

Autónomas

Pobreza

educativa

Excelencia
Andalucía 27,40% 5,70%
Aragón 21,30% 11,50%
Asturias 18,70% 12,80%
Baleares 26,50% 5,70%
Cantabria 21,90% 10,60%
Castilla y León 14,80% 12,00%
Cataluña 20,00% 8,70%
Extremadura 33,00% 5,70%
Galicia 21,90% 8,00%
La Rioja 19,90% 15,20%
Madrid 17,70% 11,50%
Murcia 31,00% 5,60%
Navarra 13,70% 14,50%
País Vasco 15,50% 10,40%
Resto España 29,10% 5,40%
Total 23,60% 8,00%

 

 Origen social y nivel de competencia

La pregunta que queremos abordar ahora es: ¿hasta qué punto depende la distribución de los estudiantes por niveles de competencia de sus condiciones socio-económicas? Para responder a esta pregunta tomamos como referencia el Índice Socio-económico y Cultural, que elabora la propia OCDE, que resume las características del entorno familiar de cada estudiante (ocupación y nivel de estudios de los padres, posesiones culturales, etc.). A partir de esta información dividimos los estudiantes según su origen familiar en cuatro grupos de igual tamaño, ordenados de menor a mayor nivel según este indicador (los cuartiles de la distribución de las condiciones socio-económicas). El primer cuartil es el que corresponde a las familias con menos recursos y el cuarto el que se refiere a las familias con más recursos.

El Cuadro 3 resume cómo varía la distribución de resultados educativos según el grupo social de referencia. Los datos dejan pocas dudas acerca de la importancia que tiene “quiénes son tus padres”.

Cuadro 3: Distribución de los niveles de competencia en matemáticas según los grupos sociales en España (PISA, 2012)

Nivel 5 Nivel 4 Nivel 3 Nivel 2 Nivel
Cuartil 1 2,50% 8,40% 19,90% 29,50% 39,70%
Cuartil 2 4,60% 14,00% 26,40% 28,10% 26,90%
Cuartil 3 8,00% 19,90% 28,90% 25,50% 17,60%
Cuartil 4 17,30% 28,60% 29,40% 16,50% 8,20%

 

El sistema educativo español presenta un problema de falta de equidad mucho mayor de lo que estamos habituados a conceder. A modo de ejemplo: el 40% de los estudiantes provenientes de las familias con menos recursos no alcanza lo que se considera como el mínimo nivel educativo, mientras que ese porcentaje es del orden del 8% entre los hijos de las familias más acomodadas. El mensaje es claro: el sistema educativo no asegura la igualdad de oportunidades porque los resultados de los estudiantes están muy vinculados a su origen familiar. Este grado de dependencia es mayor en España que en otros países comparables, como es el caso de Italia.

A modo de resumen

El diseño del sistema educativo puesto en marcha hace unas décadas no ha conseguido alcanzar uno de los objetivos básicos que orientaban su diseño: la igualdad de oportunidades. La escuela no permite compensar adecuadamente las diferencias existentes según el origen familiar o la comunidad de residencia. Este es el punto sobre el que quería llamar la atención en este artículo.

Lo que me sugieren estos datos es que el principal problema de nuestro sistema educativo es la falta de equidad y no tanto el bajo rendimiento, que también. Eso hace, tal vez, más difícil la búsqueda de soluciones porque la educación no está sólo en la escuela sino también en la familia y en la sociedad. De hecho, muchas de las diferencias existentes entre las comunidades autónomas españolas no se pueden explicar por las variables que podemos observar y sobre las que podemos influir (gasto por estudiante, renta per capita de la región, nivel educativo de la población, etc.). Pero también los datos nos indican que reducir los niveles de pobreza educativa, o sea mejorar la equidad, es una de las formas más importantes de aumentar el rendimiento.