María Dolores Tortosa
SUR
Podemos cree que hay un pacto «en la oscuridad» entre PP y PSOE, pero los socialistas siguen sin obtener ningún apoyo claro cuando se cumplen 70 días de negociación

El guirigay de los pactos para las alcaldías sigue interfiriendo de forma directa en la investidura de Susana Díaz, aunque solo el PP ha planteado de forma abierta una relación entre ayuntamientos y la Presidencia de la Junta. La secretaria general del PP, Loles López Gabarro, admitió ayer que su partido será «flexible» en la negociación con el PSOE para la investidura a cambio de mantener el mayor número posible de las alcaldías en las que el PP es la lista más votada.

La respuesta del PSOE llegó del portavoz del Gobierno, Miguel Ángel Vázquez, quien le reprochó al PP que vetara la investidura en «un mercadeo de alcaldías por la Junta». «Ahí no nos van a encontrar, sería una falta de respeto a los ciudadanos», aseveró.

La secretaria general de Podemos, Teresa Rodríguez, sin embargo, cree que hay un pacto «en la oscuridad» entre PP y PSOE para «repartirse la tarta» de las instituciones, que incluiría alcaldías como la de Cádiz, en la que su compañero, José María González ‘Kichi’, aspira a hacerse con la alcaldía con el voto de los socialistas. Rodríguez basa su sospecha en que ni Juanma Moreno ni Susana Díaz han aclarado el contenido de la conversación que ambos tuvieron el pasado martes a iniciativa del dirigente popular para desatascar la investidura.

Teresa Rodríguez además arremetió contra el PSOE ante la posibilidad de que deje gobernar a Teófila Martínez. Considera que el PSOE tiene una «reacción vampírica y miedo a la luz pública» por no querer participar en la asamblea pública propuesta en Cádiz para debatir sobre el apoyo del PSOE a Kichi.

El PSOE, sin embargo, sigue sin ver la luz ni la fecha para la formación del nuevo gobierno cuando se cumplen 70 días de las elecciones y apenas queda un mes para que expire el plazo. El día 5 de julio a las 0.00 horas quedará disuelto el Parlamento si no hay investidura. Díaz necesita la garantía de 16 abstenciones de los 62 diputados de la oposición para ser investida.

Mientras cada partido juega sus cartas. El PP tiene mayoría simple en 75 municipios, entre ellos siete de las ocho capitales y Jerez y Marbella. El líder popular, Juanma Moreno, tiene el encargo de pelear para que sus candidatos, casi todos alcaldes en funciones, conserven el poder local.

Los populares exigen a priori que el PSOE respete la lista más votada en todos los ayuntamientos para abstenerse y facilitar la investidura de Díaz, además de un acuerdo de mínimos sobre cuestiones fiscales y de ayudas a pymes. «A partir de ahí, ningún escenario está cerrado, todo está abierto. Negociar es ceder y ser flexible», manifestó la número dos del PP andaluz en sintonía con lo dicho por su jefe, Juanma Moreno. «Todo depende de Susana Díaz», insistió López.

El PP, aunque no lo admite en público, estaría dispuesto a ceder en algunas ciudades en las que este partido tiene más dificultad de pactos, incluida la capital andaluza, Sevilla, si conservan otras, como Cádiz, Jerez, Marbella, y por supuesto las capitales orientales, para facilitar la investidura. Cádiz, donde rivaliza con el candidato de Podemos, puede ser la llave.

Ahora bien, si el PSOE no accede al cambio de cromos y pierde todas aquellas plazas relevantes, hay división de opiniones en el PP. Mientras unos permitirían en el último minuto la investidura para evitar unas nuevas elecciones, otro sector, el cercano a Javier Arenas, defiende votar en contra siempre.

Además de Podemos y PP, los socialistas siguen esperando que Ciudadanos se pronuncie y diga que se abstendrá en la votación una vez que su líder, Albert Rivera, termine de despejar sus estrategias tras entrevistarse ayer con Pedro Sánchez y Mariano Rajoy. Con C’s no será suficiente, pero podría crear un efecto de contagio en los otros partidos.

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