EXPANSIÓN

La Administración regional, que anunció en febrero una inversión de 529 millones hasta 2020, confía en que Bruselas y el Estado realicen las aportaciones para este año
El programa estrella de la Junta de Andalucía para revitalizar el castigado sector de la construcción lleva camino de convertirse en una nueva decepción para el tejido empresarial autonómico pese a que apenas ha transcurrido un mes desde su aprobación. El 27 de enero, el Consejo de Gobierno -el primero celebrado tras la salida de Izquierda Unida del Ejecutivo autonómico- sacó adelante el denominado Plan Integral de Fomento para la Construcción y Rehabilitación Sostenible en Andalucía, una ambiciosa iniciativa dotada con un presupuesto de 529,2 millones de euros hasta 2020. Aquel día, el consejero de Economía, José Sánchez Maldonado, anunció que el programa contemplaba la concesión de incentivos económicos y fiscales, si bien admitió que aún no estaban definidos. El problema principal, sin embargo, no es esa falta de concreción, sino que, el proyecto carece directamente de dotación presupuestaria por parte del Gobierno de Susana Díaz. Al menos, para 2015; lo que suceda en los próximos ejercicios está por determinar. Así lo admitió Natalia González Hereza, directora gerente de la Agencia Andaluza de la Energía -departamento del que depende el plan-, durante una reunión que mantuvo el lunes en el Palacio de San Telmo con dirigentes de la CEA y otras patronales del sector, donde también estuvieron presentes más altos cargos públicos andaluces. Críticas de Asica Según expuso, los únicos fondos con los que, en principio, contaría para el año actual son los procedentes de la Unión Europea (a través de los Feder y FSE) y del Estado español. Del 20% que debe aportar la Junta no es especificó nada durante el encuentro. «Es un plan vacío», asegura el presidente de la Asociación de Ingenieros Consultores de Andalucía (Asica), Ignacio Sánchez de Mora. Asimismo, lamenta que el sector se encuentra en una situación crítica y que no existen atisbos de mejoría para los próximos meses. «En la reunión -añade- no nos concretan casi nada del programa, ni cuánto se va a invertir en 2015 ni a qué capítulos se destinará. EL único compromiso que existe por parte de la Administración autonómica es que en junio se reunirá un comité técnico para abordar estos asuntos. Es decir, estamos abocados a otro año perdido, pese a que las empresas se encuentran en una situación límite». Paradójicamente, la Junta de Andalucía ya tiene comprometido el pago de 74,5 millones de euros de este programa, después de que el pasado 11 de febrero se agotasen en apenas nueve horas las subvenciones para mejoras energéticas, la gran mayoría destinadas a la renovación de ventanas. Esta iniciativa es la reedición de la que se puso en marcha en 2014 y todavía son muchas las empresa que no han cobrado de la Administración por los trabajos realizados en su momento. Líneas de actuación Según explicó Sánchez Maldonado el 27 de enero cuando presentó el nuevo plan -que consta de 91 líneas de actuación-, además de mejoras energéticas, se busca también configurar un tejido productivo especializado en construcción sostenible, impulsar el uso de fuentes renovables y agilizar y reducir trámites administrativos. Asimismo, contempla entre sus objetivos favorecer la transparencia frente a las prácticas especulativas, incorporar en las adjudicaciones públicas requerimientos de inserción laboral, atender las necesidades de vivienda y energía de los colectivos más vulnerables y fomentar la creación de un clúster de la construcción sostenible. En total, calculó que hasta 2020 se podrán realizar unas 125.000 actuaciones, dentro de un parque de dos millones de edificios «suceptibles de ser mejorados, debido a su obsolescencia ante la escasa calidad constructiva y antigüedad». La previsión es que genere 75.000 contrataciones.
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