Entrevista al Catedrático de Filosofía del Derecho

Un ensayo sobre la compatibilidad entre el cristianismo y el liberalismo le ha valido el premio Diego de Covarrubias. Catedrático de Filosofía del Derecho en la Universidad Hispalense, Francisco José Contreras Peález (Sevilla, 1964) es una rara avis en la fauna española actual. no sólo aúna en su persona dos condiciones que muchos consideran antitéticas, las de liberal y católico; resulta que ambas son hoy en día igual de políticamente incorrectas. Desde esa perspectiva, este sevillano que redunda en sus rarezas con un hablar que misteriosamente carece de acento andaluz, nos muestra en la siguiente entrevista su inquietante visión de la España presente.

Pregunta.- En el título de su ensayo se pregunta si el liberalismo y el cristianismo son compatibles. ¿Cuál es la respuesta?
Respuesta.- La respuesta es sí. No tienen nada de incompatibles. Ninguna de las tesis del liberalismo económico puede repugnar a los fundamentos del cristianismo.

P.- ¿Por qué entonces hay que hacer esa pregunta?
R.- Porque tanto muchos católicos como muchos liberales sí creen en esa incompatibilidad. Los que piensan como yo son una minoría tanto entre los liberales como los católicos nos caen tortas de ambos lados.

P.- La izquierda radical identifica no obstante Iglesia Católica y liberalismo.
R.- La verdad es que no sé en qué se puede basar para ello, porque la doctrina social de la Iglesia a seguido tradicionalmente una dirección antiliberal.

P.- ¿Dónde se encuadraría entonces políticamente la Iglesia?
R.- Durante el siglo XX la Iglesia ha apostado por una especie de tercera vía entre capitalismo y socialismo; marcando distancia con ambas. En la encíclica Rerum Novarum de León XIII se dice claramente que ningún cristiano puede ser socialista, pero al mismo tiempo se hacen críticas muy duras a lo que llama ‘liberalismo manchesteriano’.

P.- ¿Cuándo habla de socialismo quiere decir comunismo?
R.- Son dos realidades de lo mismo. Ambas opciones confían más en la planificación central de la economía que en la interacción libre de los sujetos económicos.

P.- ¿Es viable esa tercera vía que propone la Iglesia?
R.- Una propuesta a medio camino entre capitalismo y socialismo es una entelequia, como ha confirmado la historia del siglo XX. Lo más parecido a una tercera vía que ha habido que el modelo corporativo de los años treinta que implantaron los fascismos. Ese mismo sistema fue el que implantó Perón en Argentina y con él logró arruinar un país que hasta entonces era de los más ricos del mundo.
Franco también lo aplicó y fue un fracaso. De hecho, el despegue económico de España durante la dictadura se produce cuando se abandona el modelo corporativista y se liberaliza la economía.

P.- ¿Que los 20 españoles más ricos tengan el mismo dinero que los 14 millones más pobres no prueba la maldad del liberalismo?
R.- Estudios serios avalan sin embargo que los países económicamente más libres son los menos desiguales. Así pues, la libertad económica no conduce a la desigualdad. Y aunque así fuera, lo que hay que buscar es el mejor régimen para que el pobre deje de serlo, no importa si hay muchos ricos.

P.- ¿Por qué, sin embargo, siguen gozando de más favor popular ideologías que económicamente no dan buenos resultados?
R.- La gente piensa por intuición que la forma de ayudar a los pobres es redistribuir, quitar a los ricos para dárselo a los pobres. Sin embargo no es así como funcionan las cosas. El tamaño de la tarta puede aumentar, por lo que la redistribución no es necesariamente la solución que más beneficia a los pobres.

P.- ¿Cómo definiría el sistema económico que tenemos ahora en España?
R.- Tenemos un sistema socialdemócrata. El peso del Estado en la economía es enorme y además tiende a crecer. El gasto público equivale a un cuarenta y cinco por ciento del PIB, es decir, de la riqueza que genera el país.

P.- ¿Ese dato es soportable?
R.- Yo creo que no. En mi opinión es una de las razones por las que la economía española no termina de remontar.

P.- ¿Por eso da por muerta la socialdemocracia?
R.- Europa sólo podrá levantar cabeza si liberaliza los sistemas y reduce el peso de los estados. Esa es la única manera de poder competir con países emergente que no tienen ese lastre. Hay, además, razones demográficas. El envejecimiento de la población y la inversión dela pirámide poblacional condena al sistema público de pensiones a una quiebra a corto plazo.

P.- ¿Si para Europa la solución es más liberalismo, para Andalucía cuál es, liberalismo radical?
R.- Después de treinta y cinco años de gobiernos socialistas, Andalucía realmente no ha progresado; no ha recuperado posiciones con respecto al resto de España. Ni en renta per cápita, ni en fracaso escolar, ni en creación de empresas… en todo seguimos estando a la cola. Aquí haría falta lo mismo que en el resto de España: bajada de impuestos, facilitar las cosas a los que desean crear empresas, bajada de cotizaciones sociales…

P.- ¿Nuestra sociedad estaría psicológicamente preparada para afrontar esa experiencia?
R.- Me temo que no. La sociedad española no está psicológicamente preparada para ello, porque es una sociedad muy socialdemócrata. Según las encuestas, los españoles son los europeos que más desconfían del libre mercado y más de acuerdo están con que el estado intervenga en la economía, redistribuya y dé subsidios.

P.- ¿Qué genera esa opinión?
R.-La izquierda ha tenido la hegemonía cultural absoluta desde finales del franquismo. Y por otra parte, tampoco la derecha es rotundamente liberal. También hay una derecha antiliberal, que es la mayoritaria en España.

P.- En sus trabajos habla de la ‘nueva izquierda’ ¿Qué es exactamente?
R.- La socialdemocracia ha fracasado en el siglo XX y la izquierda ha tenido que reinventarse desplazando el centro de gravedad de su batalla ideológica a cuestiones no económicas, como el modelo de familia, la inmigración, el género..
La izquierda sigue siendo socialdemócrata por inercia histórica, pero si analiza las leyes de Zapatero fueron, sobre todo, de índole cultural y social. Esa nueva izquierda permanece hostil al liberalismo económico, porque necesita un estado grande. Antes lo necesitaba para redistribuir y ahora para garantizar el aborto libre.

P.- Me inquieta hacerle esta última pregunta, pero, ¿Cómo ve el futuro?
R.- Rajoy ha desaprovechado una oportunidad histórica de abordar reformas estructurales serias, reduciendo el peso del estado, bajando impuestos, desmontando administraciones paralelas y redes clientelares. Ha dilapidado la legitimidad que le dieron las urnas. Era ahora o nunca. Así que veo el futuro complicado.

JOSÉ CONTRERAS 
EL MUNDO