Moncho Veloso
ABC
Eleva los fondos para becas, ayudas para libros y dependencia

Si en algún lado un gobierno pone blanco sobre negro cuál es su agenda política es en los Presupuestos Generales del Estado. Ahí plasma sus objetivos, cómo prevé alcanzarlos y sus prioridades. Y las cuentas para 2016 elaboradas por el Ejecutivo de Mariano Rajoy al filo de su primera legislatura le sirven, primero, para esgrimir los frutos de su política económica, y como consecuencia de ello lanzar un guiño social de cara a las elecciones generales.

«Hemos vuelto a hacer nuestra política», dijo ayer en referencia a 1996 el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, al hacer público en el Congreso de los Diputados el proyecto de ley de los Presupuestos para 2016, que ahora inician el trámite parlamentario. Una presentación atípica porque por primera vez se han adelantado –dos meses respecto a su fecha habitual de presentación, principios de octubre– ante la inminente convocatoria de esos comicios.

Ante eso la oposición, los sindicatos y las fuerzas políticas emergentes acusaron ayer al Gobierno de plantear unos Presupuestos electoralistas e irreales. El ministro respondió que este adelanto contribuye a la estabilidad política que está permitiendo a España, explicó, salir de la crisis. «Son unos presupuestos coherentes con la política económica que está devolviendo a los españoles la confianza en el crecimiento económico y logrando que cada vez haya más empleo», insistió.

El escenario macroeconómico en el que se aplicarán estos Presupuestos incluye un crecimiento del PIB del 3%, una caída de la tasa del paro del 22% al 19,7%, la reducción del déficit público al 2,8% y la primera caída de la deuda pública desde el inicio de las crisis, al 98,2% del PIB.

Ese círculo virtuoso en que ha entrado la economía española está generando un ahorro en desempleo y en la financiación y una mayor recaudación que el Ejecutivo destinará en parte a gasto social, que aumentará un 3,8%, a 168.309 millones, equivalente al 53,5% del gasto total en el año.

Eso se traduce, por ejemplo, en un aumento de lo recursos destinados a políticas activas de empleo (+9,9%) y de servicios sociales (+7,7%). Los fondos para dependencia suben un 6,4% y las políticas de Educación –becas y ayudas para libros– se llevarán un 9,3% más. La inversión pública crecerá un 0,9%, y los recursos a I+D+i aumentan un 2,2%. Las pensiones se revalorizarán el mínimo l egal, un 0,25%, y l os funcionarios verán subir su salario un 1% y recuperarán la totalidad de la paga extra de Navidad suprimida en 2012 y días de libre disposición.

Es esa recuperación económica lo que permitirá al Gobierno financiar parte de ese esfuerzo. Y es que el Estado empleará el próximo año 19.820 millones, un 21% menos, en prestaciones para los parados, gracias a la reducción del número de desempleados, pero también a que muchos de ellos han agotado todos sus subsidios.

Además, y como consecuencia de la reducción de la prima de riesgo, el Tesoro pagará 2.005 millones menos en intereses de la deuda pública, partida para la que hay comprometidos 33.490 millones (-2,93%). Por último, la mayor actividad económica y el incremento del empleo se está traduciendo en un aumento de la recaudación tributaria, y Hacienda espera que en 2016 esta se eleve un 6,2%, a 193.520 millones.

Montoro desveló ayer que incluso ese pronóstico de ingresos tributarios es conservador y que casi con total seguridad se batirá. Es más, el ministro anunció que la intención del Ejecutivo popular, en caso de salir reelegido en las elecciones generales, es bajar aún más el IRPF si hay margen presupuestario para ello.

Tras subir este impuesto nada más llegar a La Moncloa, el Gobierno de Rajoy lo ha rebajado de nuevo al nivel en que estaba en 2011. «A medida que tengamos disponibilidad presupuestaria seguiremos bajando los impuestos, porque a lo que aspiramos es a que en España la presión fiscal no aumente», explicó, recordando que la intención del Ejecutivo es recortar el peso del gasto público sobre el PIB «sin que se reduzca la prestación de servicios públicos».

Ahora bien, el ahorro de 7.890 millones en intereses y desempleo se destinará también a reducir el déficit público. «Lo que no está sacando de la crisis es la austeridad, el rigor presupuestario», dijo el ministro. «Es una política económica creíble y fiable que el Gobierno se compromete a mantener en 2016 si así lo deciden los españoles en las próximas elecciones», resumió Montoro en tono electoral, explicando que la meta principal del Gobierno es el empleo y recuperar los 20 millones de ocupados que había antes de la crisis. En 2016 el Ejecutivo prevé que se creen 600.000 empleos.

El ministro vino a presentar esta política económica como la única opción viable para la recuperación económica y del empleo frente a los planteamientos de la oposición socialista y las nuevas fuerzas políticas como Podemos, que hablan de cambiar esos planteamientos si llegan al Gobierno.

«Si el siguiente Gobierno decide cambiarla, deberá explicar por qué cambia la política económica que está sacando al país de la crisis», dijo, avisando de que en ese caso «la crisis volvería a España muy rápidamente» y recordando el caso de Grecia.

Montoro promete bajar el IRPF si el PP gana las elecciones

Las cuentas públicas del próximo curso incluyen un importante aumento de los ingresos. Base sobre la que el Gobierno sostendrá los Presupuestos más expansivos de los últimos años. Para 2016, la estimación es que los ingresos tributarios del Estado aumentarán hasta los 114.238 millones de euros, lo que significa un repunte del 4,3% sobre el avance de la liquidación para este año. Finalmente, los ingresos de 2015 se cerrarán en 109.127 millones de euros, unos 4.709 millones menos de lo previsto. Un descenso que se explica en gran medida por el anticipo al mes de julio de la rebaja del IRPF prevista para enero de 2016. Pero también por una menor recaudación de IVA e impuestos especiales sobre lo previsto.

Mientras los ingresos del presente curso se situarán algo por debajo de los cálculos, los de 2016 también tendrán que revisarse, pero en este caso al alza. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, aseguró que la previsión de ingresos tributarios que contienen los Presupuestos será superada «porque las cosas van francamente bien». En 2016 los ingresos fiscales totales (antes de repartir a las autonomías) ascenderán a 193.520 millones de euros, un 6,2% más que los 182.256 millones de euros con los que se cerrará 2015.

Todo el ejercicio se desarrollará ya con los tipos reducidos del IRPF. Y pese a esa bajada, las cuentas contemplan un incremento de la recaudación de los impuestos del trabajo en un 5,5% sobre la nueva estimación de cierre para este año. Los ingresos previstos por IRPF en 2016 alcanzarán los 75.432 millones de euros, y el Gobierno explica esta subida por el crecimiento de las rentas salariales. El empleo asalariado crecerá a una tasa del 3%, igual que en 2015, pero la remuneración por asalariado subirá un 0,9%.

Es esa base la que «da mucha seguridad» al Ejecutivo para abrir la puerta a una nueva bajada del IRPF. En las cuentas presentadas no se contempla esa intención, pero Montoro aseguró que el PP «bajará otra vez el impuesto de la renta» durante la próxima legislatura si logra retener el Gobierno. «En cuanto haya margen presupuestario, lo bajaremos», aseguró. Dejó claro también el ministro que a lo que no está abierto el Ejecutivo es a introducir modificaciones en el IVA, una reivindicación tradicional de la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional. Estos organismos sugieren una subida de los tipos que el Gobierno no contempla. Pero tampoco valora la rebaja sobre el IVA cultural.

Mejoran todos los tributos

Pero no todo el incremento de ingreso vendrá por el lado del IRPF. El tributo que más aumentará su recaudación será el impuesto de Sociedades, que lo hará un 10% hasta los 24.868 millones de euros. Hacienda contempla también incrementos notables en el IVA (+4,6%), hasta los 62.663 millones de euros, y en los impuestos especiales (+4,8%), hasta los 20.053 millones de euros. Aumentos estos últimos que apuntan a un fortalecimiento del consumo.

Sobre la erosión de los ingresos previstos para 2015, Montoro no descartó que ese escenario pueda corregirse parcialmente, e insistió en que los datos de recaudación tributaria de julio mejorarán la tendencia actual. Ofreció el ejemplo del IVA procedente de pymes, que creció en julio un 11%.

El Estado ahorrará 7.000 millones en deuda y desempleo

Un punto de inflexión, un viraje en las políticas de recortes para reequilibrar las cuentas públicas durante los primeros años de legislatura que ha comenzado a vislumbrarse este año con la rebaja del IRPF y que se verá consolidado en 2016. Esa es la línea argumental de un Gobierno que se ha preocupado por poner de relieve el destacado marchamo social, en comparación con los ejercicios anteriores, por el que se distingue el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado.

La mejora de los indicadores económicos, sumada a la reducción del desembolso por los intereses de la deuda soberana española –desde el momento en el que tocó techo en julio de 2012 la prima de riesgo española se ha recortado más de un 77%– y en el Servicio Público de Empleo, ha permitido al Ejecutivo rebajar el techo de gasto un 4,4% hasta los 123.394 millones de euros y un aumento de las cuantías destinadas a la financiación de servicios públicos.

De este modo, los recursos disponibles para el gasto social aumentan un 3,8%, aislado el efecto del fuerte retroceso de la política de desempleo, que retrocede un 21,7 % desde l os 25.300 millones de euros hasta l os 19.820 millones actuales. Se refuerzan, por el contrario, el gasto en fomento del e mpleo ( 9, 9% hasta l os 5.214,9 millones), servicios sociales y promoción s oci al ( 7,7 % hasta l os 2.093,22 millones) y educación, una de las más beneficiadas al crecer un 9,3% hasta los 2.483,9 millones.

La mayor parte del presupuesto de educación se concentrará en el programa de becas y ayudas a estudiantes, que representará un 59,3% del total de dicha partida y que contará con una dotación de 1.472,4 millones.

Mientras tanto, el gasto en pensiones crecerá levemente, un 2,9%, hasta los 135.448,9 millones de euros e incluirá una nueva modalidad: las indemnizaciones vinculadas a la Guerra Civil, a la que se destinarán 190,57 millones de euros.

Reseñable resulta el incremento de las asignaciones a las políticas culturales, que en su conjunto contabilizarán 803,57, un 7,3% más que en 2015. Dentro de este apartado, las de mayor importe irán a parar a los museos y exposiciones, con 152,42 millones. Otro de los objetivos declarados de este esbozo de las cuentas públicas es el de modernizar el sistema de Justicia. Para ello, se invertirán 1.603,31 millones, un 7% más, con los que el Gobierno busca impulsar la administración electrónica.

Por su parte, los desembolsos en servicios sociales escalan un 7,7% hasta los 2.093,2 millones.

La inversión real del Estado, una de las partidas más castigadas durante l a crisis, crecerá el próximo año un 4,6%, hasta los 3.578 millones.

La recuperación se notará también en los gastos ministeriales. Todos los Departamentos verán incrementados sus presupuestos en 2016, salvo Empleo, por el descenso de las aportaciones para prestaciones por desempleo, y el Ministerio de Industria, que ve reducidos un 14% sus recursos.