Luis Montoto/ Luis M. Ontoso
ABC
Montoro pone como ejemplo, sin citarlo, el caso de FCC y la llegada de Carlos Slim

El Gobierno ya ha fijado una postura única sobre la futura solución para Abengoa. Tras las declaraciones del ministro de Economía, Luis de Guindos, en la que pedía que se aclarasen las cuentas de la compañía, ahora el resto de los ministros del área económica ha pedido de forma unánime que Abengoa reduzca deuda, haga un plan de viabilidad y busque un socio industrial — que podría ser extranjero— para reflotar la empresa.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, apuntó ayer que «Abengoa puede sobrevivir pero necesita desapalancarse, rebajar el nivel de su pasivo y encontrar nuevos socios». Aunque no la citó de forma expresa, recordó otros casos como FCC, donde el mexicano Carlos Slim ha pasado a ser el primer accionista relevando a la familia Koplowitz. «Abengoa no es diferente a otras grandes multinacionales en las que se ha producido un desendeudamiento muy importante y han entrado grandes inversores extranjeros».

Fue un mensaje similar al de la ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, que señaló que el Ejecutivo de Mariano Rajoy «está animando a los gestores de Abengoa a que busquen una solución de medio y largo plazo para la compañía, para dar tranquilidad en el mantenimiento del empleo». Para ello, remarcó que «quizás será posible con la llegada de un socio industrial para que tenga de verdad un proyecto sólido». El ministro de Industria, José Manuel Soria, ha remarcado en diversas ocasiones que es necesaria la búsqueda de un inversor y ayer subrayó que es posible porque «se trata de una empresa muy potente».

Las acciones «B» de Abengoa subieron ayer un 19,1% (hasta 0,35 euros). A su vez, los títulos clase «A» (que son los que tienen asociados derechos políticos y, por lo tanto, dan la llave del control de la empresa) se dispararon un 66%. Este repunte estuvo esencialmente vinculado a una operación realizada por un bróker no identificado (lo que en el argot financiero se denomina «ciego»), quien movilizó cerca del 75% de los títulos negociados ayer. Lo llamativo es que, según los datos de «Bloomberg», al cierre de la sesión bursátil este inversor se desprendió prácticamente de los títulos que adquirió tras vender el equivalente a 3,8 millones de euros (se hizo horas antes con 3,9 millones). Este movimiento, por tanto, apunta a una posible operación de «carácter especulativo». Así lo considera Jorge López, analista de XTB, quien ve un intento por aumentar el importe de los títulos y colocarlos posteriormente en el mercado.

Mientras tanto, las entidades acreedoras mantuvieron ayer una reunión con KPMG, que ha sido elegida para el proceso de reestructuración de la deuda de la compañía. Si bien fue una primera toma de contacto para abordar la situación financiera de la energética y decidir la formación del comité formado por la banca española y la internacional que negociará directamente con la firma andaluza, entre las entidades españolas (Santander, Caixabank, Popular, Sabadell y Bankia) existe diversidad de opiniones sobre la estrategia a seguir: algunas asumen que deberán soportar cuantiosas quitas, de hasta el 90%, mientras que otras, las más expuestas, se niegan a aceptar cesiones desde los primeros minutos de una disputa que se prevé exhaustiva.

Abengoa dispone de cuatro meses para alcanzar un acuerdo y eludir el procedimiento concursal. Para los acreedores lo prioritario ahora es conocer la deuda exacta y qué cantidad corresponde a cada entidad, datos que, de momento, no están claros. De manera paralela, se mantuvo otra reunión con los bonistas, organizados en un comité, para reclamar que se clarifique la situación de los más de 4.400 millones en emisiones. Hoy, además, se presentará la plataforma de accionistas minoritarios formada por el despacho Cremades & Calvo-Sotelo.