Moscovici asegura que el impacto puede evitarse si Londres y Bruselas toman medidas y “reducen la incertidumbre”

Los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 han afirmado que el ‘Brexit’ “suma incertidumbre en la economía global”, aunqueexpresaron la esperanza de que el Reino Unido sea “un socio cercano de la Unión Europea”.

En la declaración final tras dos días de reuniones en Chengdu (centro de China), las 20 principales economías del mundo destacaron la salida del Reino Unido de la UE como un factor más de inestabilidad global pero aseguraron que el G20 “está bien posicionado para hacer frente a sus consecuencias económicas y financieras”.

En la nota, además, los líderes reunidos en China han mostrado su determinación “a emplear todas las herramientas -monetarias, fiscales y estructurales- necesarias, a nivel individual y colectivo, para mantener el equilibrio e incluso impulsar la economía”.

Por su parte, el comisario europeo de Economía, Pierre Moscovici, ha asegurado que el impacto negativo del Brexit se puede evitar si Londres y Bruselas toman medidas y “reducen incertidumbres”.

Una mayor clarificación de los pasos que Londres va a dar para salir de la UE, así como “un impulso a la inversión, reformas estructurales e inteligentes políticas fiscales” por parte de británicos y europeos pueden evitar esas previsiones negativas que la Comisión hizo la semana pasada, subrayó el comisario.

La pasada semana la Comisión Europea hizo una evaluación preliminar de los efectos que el brexit puede causar a la economía de los Veintiocho y calculó una reducción de entre 0,3 y 0,6 puntos porcentuales en el PIB de la UE y de entre 1 y 1,75 puntos en el del Reino Unido.

El documento, leído por el ministro de Finanzas chino Lou Jiwei, también subrayó como otros factores negativos para la economía mundial “los conflictos geopolíticos, el terrorismo y los flujos de refugiados, que complican el entorno económico mundial”.

Otros factores de inestabilidad en el panorama global son la fuerte fluctuación de las materias primas y la baja inflación en algunos países, elementos todos ellos que dejan una economía mundial “más débil de lo deseable”, en la que “los beneficios del crecimiento deben compartirse mejor” entre distintos gobiernos.

Para hacer frente a todo ello, el G20 reunido en Chengdu se comprometió a usar “todas las herramientas políticas monetarias, fiscales y estructurales, individual y conjuntamente, para lograr la meta de un crecimiento fuerte, sostenible, equilibrado e inclusivo”.

“La política monetaria en solitario no puede conducir a un crecimiento equilibrado”, advirtió la declaración final, donde se subrayó además que movimientos volátiles y desordenados en las tasas de cambio pueden tener “implicaciones adversas para la estabilidad económica y financiera”.

El documento reconoció los problemas de exceso de capacidad en algunos sectores industriales como el acero, “que han causado un impacto negativo en el comercio y los trabajadores”, en un momento de crecientes tensiones de mercados siderúrgicos tradicionales como China, EEUU o Reino Unido.

“Es un problema global que requiere respuestas colectivos”, aseguró el comunicado, en el que se condenaron en los párrafos finales los recientes atentados terroristas, sin nombrar casos concretos.

Estamos decididos en la lucha contra el terrorismo en todas sus formas y en cualquier sitio donde ocurra”, rezó la declaración oficial, donde no hubo menciones expresas al reciente golpe de Estado en Turquía, pese a que la delegación de ese país habría querido una mención expresa de condena.

EL MUNDO