La economía británica ya muestra los primeros síntomas de debilidad: servicios, construcción e industria se resienten

La libra se desploma, la inflación se dispara hasta niveles de 2014 y la confianza del consumidor, en mínimos de 26 años

Hoy hace justo dos meses desde que los británicos decidieron en referéndum que su camino y el del resto de los europeos debía bifurcarse. De poco sirvió que antes de la votación de aquel 23 de junio, prácticamente desde todas las instituciones europeas y desde sus mayores empresas se advirtiera al pueblo británico de que su decisión, fuera cual fuera, tendría consecuencias económicas.

El Brexit se impuso en las urnas por un 51,9% y la suerte quedó echada. Hoy, dos meses después y sin que se haya materializado aún la ruptura, ya se aprecian las primeras consecuencias de aquella votación en la economía del Reino Unido.

Una contradicción del 0,4%

Tres importantes pilares de la economía del Reino Unido, el sector servicios, la industria y la construcción ya han dado muestras de agotamiento tras el referéndum.

El sector servicios, que es el gran motor de la segunda potencia económica europea, ha visto cómo sus pedidos sufrían una oleada de cancelaciones -la mayor desde 2012- tras la celebración de la votación de junio. La actividad industrial, por su parte, ha sufrido una importante contracción en julio, experimentando su mayor desaceleración desde principios de 2013. Y el sector de la construcción, el tercero que más aporta al PIB, británico ha experimentado en julio su mayor caída en siete años.

El índice Markit Flash UK Composite Output, que elabora la consultora IHS Markit y que se usa como referencia en los mercados, advierte de que la economía de Reino Unido está experimentando un retroceso hasta niveles no vistos desde el inicio de la crisis. Su economía podría caer en el tercer trimestre un 0,4%, un ritmo sin precedentes desde 2009, advierten, y entrar en recesión en 2017.

La libra, en mínimos

El de las exportaciones es uno de los pocos pilares económicos del Reino Unidoque se está viendo animado tras el referéndum. Y es, básicamente, porque se está beneficiando del desplome de la libra esterlina frente al euro y al dólar. La moneda británica se encuentra en sus niveles más bajos de los últimos tres años. Y aunque las exportaciones se estén viendo favorecidas (los productos son más baratos para los compradores extranjeros), las importaciones se ven perjudicadas.

Los costes de producción han aumentado al ritmo más rápido desde hace más de dos años, subiendo en un 0,3% desde que la caída de la libra hizo incrementar el precio de las materias primas. Esto afecta especialmente a las importaciones e -indirectamente- a los consumidores, que pueden acabar pagando la subida de sus costes en el precio final del producto. A día de hoy, un euro se cambia por 0,86 libras, bajada que también ha beneficiado mucho al sector del turismo.

La inflación, en su nivel más alto desde 2014

La Oficina Nacional de Estadísticas sitúa la inflación británica en su nivel más alto desde finales de 2014, con una subida mayor a la esperada tras el referéndum del Brexit, en gran parte debido al aumento de los precios de los combustibles.

El Índice de Precios al Consumo (IPC) en el Reino Unido subió hasta el 0,6% el mes de julio -el primero desde que los británicos decidieran abandonar la UE-, en comparación con el 0,5% del pasado junio. Las cifras se mantienen relativamente bajas en el contexto histórico, aunque el Banco de Inglaterra predice que se podrían situar en el 2,4% en un plazo de dos años.

La tasa de variación anual del IPC entre julio de 2015 y julio de 2016 se sitúa entonces en el 0,6%: esto significa que bienes y servicios por un valor de 100 libras en julio del 2015, costaban 100,60 libras el mismo mes de 2016.

Algunos economistas prevén otra subida de precios en los próximos meses tras la caída de la libra esterlina frente al dólar y al euro.

Los consumidores pierden la confianza

El barómetro de la confianza del consumidor de julio ha experimentado la mayor caída de los últimos 26 años en el Reino Unido. A pesar de este preocupante dato, las primeras cifras oficiales sobre el consumo después de la votación del Brexit muestran que, el pasado mes, el volumen de ventas creció un 5,9% en comparación al mismo período del año pasado y un 1,4% respecto al mes de junio (cuando cayó un 0,9%).

La bajada de la libra también ha ayudado a los comercios británicos, que han registrado un aumento en las ventas de bienes de lujo por parte de turistas que aprovechan precios más bajos que en sus países de origen.

Si las cifras de desempleo se recrudecen en los próximos meses, las de consumo notarán obviamente las consecuencias. De momento, el gasto medio de los consumidores aumentó el pasado mes en un 3,6% en comparación con julio de 2015 y un 1,6% en comparación con junio de 2016.

La libra y el Banco Central disparan la bolsa

El índice de la Bolsa británica (FTSE 100) está cerca de llegar a un nuevo récord histórico, aunque las medidas del Banco de Inglaterra para apuntalar la economía -entre ellas, una bajada de intereses histórica del 0,5% al 0,25% a principios de agosto- y su promesa de nuevas acciones han ayudado a paliar las consecuencias del futuro Brexit.

Las compañías del FTSE 100 que registran grandes cantidades de ventas en el extranjero se han visto beneficiadas por la bajada de la libra, que también ha ayudado a las empresas que reportan beneficios en dólares. Además, las acciones denominadas en libras son más baratas; cosa que anima a los inversores extranjeros a comprar.

El empleo sube tras el referéndum

Una de las principales preocupaciones de todo gobierno es la tasa de desempleo. Según los últimos datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas británica, la carrera hacia el Brexit no habría afectado especialmente al mercado de trabajo inglés. Así, entre los períodos de enero-marzo y abril-junio de 2016 –en plena campaña por el referéndum-, la tasa de empleo llegó al 74,5% (la más alta desde que se empezaron a registrar estas cifras, en 1971) y el paro representó sólo el 4,9% respecto al 5,6% del mismo período de 2015. El número de personas que solicitó algún subsidio por desempleo disminuyó en el mes siguiente a la consulta, siendo la de este julio la primera caída desde febrero.

Aún así, las conclusiones oficiales todavía se hacen esperar, teniendo en cuenta que sólo se ha analizado el período anterior e inmediatamente posterior a la consulta del Brexit y las cifras del mercado de trabajo suelen ser altamente volátiles.

De hecho, existen algunos indicadores que sugieren que el golpe está aún por llegar y el Banco de Inglaterra espera que la tasa de paro vuelva a alcanzar el 5,6%, con 250.000 puestos de trabajo menos, en los próximos dos años.

El déficit público, menor que en 2015

Las arcas públicas británicas gozaban de superávit un mes después de la votación del Brexit, pero aún así las cifras han decepcionado a los economistas: según los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, una bajada de 0,2 billones de libras desde julio de 2015, dejó a los ingleses con un superávit de 1,0 billones en julio de este año gracias al aumento del Impuesto de Sociedades. Aún así, el endeudamiento neto del sector público se redujo en 3 billones de libras (en comparación con el mismo período del año pasado) hasta los 23,7 billones de abril a julio de 2016.

El Producto Interior Bruto va aumentando más rápido que la deuda neta, sin embargo la Oficina Nacional de Estadísticas advierte que debemos ser prudentes a la hora de interpretar ciertas tendencias a partir de datos de sólo dos meses, especialmente teniendo en cuenta el carácter provisional de las estimaciones del PIB centrado en este período (no saldrán cifras oficiales sobre el crecimiento del PIB post Brexit hasta octubre).

EL MUNDO