Susana Alcelay
ABC
La caída en el gasto de paro está siendo superior a la prevista en los Presupuestos que diseñó el Ejecutivo para este ejercicio

Las señales de que el mercado de trabajo ha comenzado a retomar el pulso continúan. El viento de cola de la economía española se nota especialmente en el empleo y esta mejora permitirá este año reducir los gastos que el Estado destina a pagar las prestaciones por desempleo. El presupuesto que la Seguridad Social dedica a pagar estas ayudas a los parados se ha recortado en casi un 17% este año. De los casi 19.000 millones de euros que se gastaron entre los meses de enero y septiembre de 2014 se ha pasado a dedicar 15.644 millones en el mismo periodo de este ejercicio. Hay, por tanto, un colchón de 4.600 millones.

La caída en el gasto de paro está siendo superior a la prevista en los Presupuestos que diseñó el Ejecutivo para este ejercicio, que ya reflejaban un descenso en la partida de prestaciones del 14,9% por la mejora del empleo prevista. Esta recuperación en el mercado laboral ha permitido en el último año la creación de casi medio millón de puestos de trabajo.

La factura del desempleo ha pasado de suponer casi 30.000 millones de euros en 2012, uno de los años más duros de la crisis, a rebajarse, en un principio, hasta los 25.300 millones de euros previstos para finales de 2015. Una estimación que no se cumplirá, a tenor de la evolución que está teniendo la factura del desempleo mes a mes. Si se mantiene un gasto en torno a 1.700 millones de euros en cada uno de los tres meses que restan por contabilizar para cerrar el ejercicio (la media de los últimos meses), el presupuesto final quedaría en 20.700 millones. Es decir, que el nuevo gobierno que salga de las urnas el próximo 20 de diciembre se encontraría con un colchón de casi 5.000 millones de euros para destinar a otros fines sociales.

Mejores previsiones que en 2016

Este dato de los nueve primeros meses del año hace prever, por tanto, que el gasto final del seguro de desempleo no sólo será mucho menor de lo presupuestado inicialmente para el ejercicio (25.000 millones), sino que puede llegar a ser menor de la primera ejecución prevista, hecha para los Presupuestos de 2016, cuando se calculó un desembolso final de unos 21.500 millones.

A este recorte de gastos ha contribuido de forma decisiva la mejoría que se ha producido en el mercado de trabajo. La EPA del tercer trimestre reflejó que el número de desempleados cayó en 298.200 personas, hasta situar la cifra total en niveles de 2011 con 4.850.800, lo que dejó la tasa sobre población activa en el 21,18%. El nivel de parados fue el más reducido desde el segundo trimestre de 2011.

España cuenta hoy con 147.200 parados menos que cuando el Gobierno de Mariano Rajoy aterrizó en la Moncloa a final del año 2011. El número de desempleados se situó en el tercer trimestre de 2011 en 4.998.000 parados frente a los 4.850.800 que ha registrado Estadística en el tercer trimestre de 2015. Y el número de ocupados aumentó en 182.200 personas, hasta alcanzar los 18.048.700 trabajadores, marcando con ello el mayor incremento en un tercer trimestre desde el año 2006.

2,2 millones de parados sin ayudas

La caída del gasto se explica por la mejoría económica, pero también por el hecho de que los parados terminan agotando el periodo de distrute de las ayudas. Así, cada vez hay menos desempleados que cobran prestación contributiva y cada vez más los que entran en el grupo más bajo del sistema, el de los que perciben subsidios y ayudas. La tasa de cobertura, como ha ocurrido en los últimos años, sigue bajando y el pasado octubre cayó dos puntos, hasta el 54,49%. Esto significa que más de cuatro de cada diez parados no recibe ninguna ayuda.

En total, son 2.102.616 los parados que reciben alguna prestación pública, un 12,1% menos que hace un año. Esto quiere decir también que más de 2,2 millones de desempleados no perciben ningún tipo de ayuda del Estado, más de la mitad de los desempleados registrados en las oficinas de empleo que hay en España (4.176.369).

Más subsidios

La calidad de las prestaciones también se ha ido deteriorando durante los últimos años de ajuste. La mayoría de los parados (44%) recibe subsidios, el último escalón antes de las rentas mínimas, mientras que el 37% de los parados percibe prestaciones contributivas. Los primeros, por lo tanto, llevan en paro más de dos años y los segundos aún no han llegado al máximo de tiempo para dejar de recibir la prestación.

Al terminar septiembre, del total de beneficiarios, 933.661 personas recibían el subsidio por desempleo (9,9% menos), 771.468 desempleados una prestación contributiva (19,8% menos), y 239.328 personas la renta activa de inserción (8,3% menos), según los datos del Ministerio de Empleo.