Antonio Gómez Expósito El ciclo del Centro de Debate que se inicia el 19 de enero pretende promover la concienciación y el debate sobre algunos de los aspectos más relevantes que necesariamente van a cambiar el escenario energético mundial a lo largo del siglo XXI, haciendo especial hincapié en el ámbito europeo. Las emisiones antropogénicas de CO2 a la atmósfera se han multiplicado por 10 durante el siglo XX, y si no se toma rápidamente ninguna medida drástica los expertos vaticinan un cambio climático irreversible y de fatales consecuencias. En este contexto, los sistemas eléctricos se tornan cruciales, puesto que la penetración de energías renovables nos lleva paulatinamente hacia una mayor electrificación del consumo energético, incluidos el transporte, la climatización y otros usos industriales que actualmente recurren al gas natural o el carbón. El ciclo se abre precisamente con una sesión introductoria dedicada a los sistemas eléctricos, entes extraordinariamente complejos que están afrontando con éxito un buen número de retos tecnológicos para constituirse en la piedra angular del nuevo paradigma energético. El principal reto pendiente es sin duda la necesidad de desarrollar nuevas tecnologías que permitan almacenar, eficientemente y a un coste razonable, los excedentes de energía que habrá que usar cuando el sol no brilla y el viento no sopla. En la reciente cumbre de París, bajo el liderazgo de la Unión Europea, que lleva dos décadas promoviendo casi en solitario la eficiencia energética e incentivando la introducción a gran escala de las energías renovables, más de cien países se han puesto de acuerdo en alcanzar objetivos concretos e individualizados de reducción de emisiones, con vistas a evitar que el aumento de temperatura respecto a niveles preindustriales exceda los 2ºC. La segunda sesión tratará de cómo la UE se está preparando para afrontar los desafíos energéticos y medioambientales de las próximas décadas, a través fundamentalmente del instrumento conocido como Unión de la Energía, que en su fase inicial está encontrando ciertos obstáculos para su consolidación. Para lograr un futuro descarbonizado, cualquier tecnología que pueda suministrar energía de forma económicamente competitiva, segura y sin emisiones será bienvenida. Aunque una parte importante del consumo energético se basará sin duda en sistemas renovables, no se puede descartar de antemano que la tecnología nuclear (de fisión o fusión) consiga un avance disruptivo que resuelva los notables problemas, sobre todo de seguridad, que la lastran en la actualidad. La tercera sesión se centrará en cómo podría ser ese futuro mix energético. Finalmente, aunque muchos expertos apuntan a un ocaso más rápido de lo previsto hace sólo un lustro, los combustibles fósiles se seguirán utilizando casi con total seguridad más allá del siglo XXI. El gas natural, el menos contaminante de dichos combustibles y en el que España está particularmente bien posicionada, está llamado a jugar un papel relevante en la transición energética que ya estamos viviendo. Así mismo, en la denominada economía del hidrógeno, que podría obtenerse a partir de energías renovables, las infraestructuras creadas para el almacenamiento y distribución de dicho gas podrían jugar un papel destacado como complemento de los sistemas eléctricos, en un futuro sin combustibles fósiles. Con esta temática se cerrará este interesante y oportuno ciclo que organiza el CDD.   Noticias de la prensa relacionadas con el evento: Diario de Sevilla. El Centro de Debate y Desarrollo inaugura un ciclo sobre los retos del sector energético]]>