Un informe de expertos del FMI sitúa a los países del sur de Europa como los más expuestos al aumento de la edad de la fuerza laboral

Un grupo de expertos del Fondo Monetario Internacional ha advertido de que el envejecimiento de la fuerza laboral de la zona euro puede tener efectos adversos para la productividad. Según sus cálculos, al tiempo que aumentará el número de jubilados, los trabajadores de entre 55 y 64 años de los Diecinueve crecerán del 15% actual hasta el 20% en las próximas dos décadas. Su diagnóstico señala que ese último incremento supondrá una caída de la productividad del 3% que tendrá una especial incidencia en los países del sur de Europa.

Hay historias de éxito que provocan daños colaterales. El aumento de la esperanza de vida es el triunfo de los sistemas de salud y protección social generados por la extensión del Estado del bienestar. Pero en paralelo ha traído un incremento de la edad media de los trabajadores europeos alentada también por la baja natalidad y la prolongación de la vida laboral que la llegada de millones de inmigrantes no ha logrado revertir y sobre cuyas consecuencias negativas para la productividad en la eurozona ha alertado un grupo de expertos del Fondo Monetario Internacional en un informe publicado este jueves.

El envejecimiento de los trabajadores amenaza la productividad de la zona euro

El mensaje derivado de sus conclusiones tiene como principales destinatarios los Estados del sur de Europa: “Es preocupante que los mayores afectados por la caída de la productividad vayan a ser los países que menos pueden permitírselo, como Grecia, España, Portugal e Italia. Países que cuentan con una elevada deuda y escaso margen fiscal para actuar y necesitan que la productividad crezca rápidamente para mejorar su competitividad y hacer caer el desempleo”, estiman los investigadores del FMI.

Con la esperanza de vida marcando cada año nuevos récords en Europa, el impacto del envejecimiento en la economía es cada vez más objeto de preocupación para los analistas de los principales organismos económicos. El FMI advirtió el mes pasado a Europa de la explosiva combinación que supone una población que envejece mezclada con una elevada deuda, y situó a España en el centro de la tormenta: según el organismo con sede en Washington España se perfila como el país de entre las grandes economías occidentales que en 2035 contará con un porcentaje más elevado de trabajadores mayores de 55 años, y el segundo después de Alemania en número de jubilados por ocupado. No ha sido la única entidad en hacerse eco de la situación. El Banco de España redujo en un informe publicado en junio el potencial de crecimiento de la economía al 1,2%para el periodo 2020-2025 por la evolución de la demografía española.

Los últimos en poner el dedo en la llaga han sido de nuevo los expertos del FMI. Los investigadores son conscientes de que hay diferentes opiniones acerca de cómo afecta el aumento de la edad a la productividad, pero se decantan por su efecto negativo. “Por un lado están los que defienden que los años de experiencia acumulados hacen más productivos a los trabajadores mayores. Por otro, la fragilidad de la salud y la falta de adaptación a las nuevas tecnologías podría reducir su productividad. Aunque es difícil generalizar, el consenso es que la productividad aumenta hasta los 40 o 50 años para empezar a decaer entonces”, afirma el documento.

Este descenso no tiene un reflejo salarial. “Aunque la productividad quizá caiga en la última parte de la vida laboral, los salarios siguen subiendo. Esto supone que los trabajadores más jóvenes cobran por debajo de su productividad y los de más edad por encima”, sostiene el demógrafo noruego Vegard Skirbekk en un estudio sobre la cuestión.

La Comisión Europea estima que el Viejo Continente no será capaz de rejuvenecerse en las próximas décadas. “No solo habrá más población sino que será de mucha mayor edad de lo que es ahora. La UE pasará de tener 507 millones en 2013 a 526 millones en 2050”, dicen las estimaciones a largo plazo de Bruselas sin tener en cuenta el efecto en la población de la salida británica de la Unión.

 

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