F. Núñez / D. Viaña
EL MUNDO
El Gobierno dice que las familias se han ahorrado más de 12.000 millones y prevé un mayor crecimiento económico en el último trimestre

El nuevo descenso de los precios del petróleo ha venido al rescate de la desaceleración de la economía que se había iniciado en el tercer trimestre. Por tanto, sigue la tormenta perfecta que impulsa al Producto Interior Bruto (PIB) a la espera del impacto sobre la economía y el comercio mundial que pueda tener la decisión de subir tipos de interés por de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos.

Según reconoce la CEOE en su último informe sobre la situación, 2015 ha sido un año favorable para la economía española, con un primer semestre caracterizado por «un notable repunte en la primera mitad» para pasar a una desaceleración en el segundo semestre. Pero, «está siendo menos intensa de lo esperado«. Por ello, la patronal estima que en línea con el avance de otros servicios de estudios el crecimiento del cuarto trimestre será similar al del tercero. Sin embargo, el Gobierno considera que se está produciendo un nuevo repunte en el PIB como consecuencia de la nueva contracción de los precios del petróleo, que sigue liberando recursos para que las familias puedan aumentar su consumo en un proceso de desinflación.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, calificó ayer de «buenas noticias para la economía» la nueva caída del precio del crudo. España importa el 70% de la energía que consume frente al 53% de la media europea. Según De Guindos, «esta ayuda» a la economía se va a reflejar en la balanza de pagos. Supone un ahorro de 12.000 millones de euros para las familias «que se puede superar con esta evolución» y que emplearán en acentuar el consumo mientras las empresas reducen costes.

Y aunque su traslación a los precios efectivos de los surtidores tarda más en España que en otros países, la caída hasta niveles de 2004 que ayer registró el barril de crudo Brent es un nuevo impulso del viento de cola de que goza la economía española desde 2014. En concreto, el petróleo de referencia en Europa llegó a tocar ayer, en una sesión de gran volatilidad, los 36,5 dólares el barril, un precio que no registraba desde hace más de una década y que es consecuencia directa de la falta de acuerdo en el seno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para reducir su producción. Esta situación, unida a la existencia de nuevas técnicas de producción de petróleo, como la fracturación hidráulica o fracking, que aumentan considerablemente la oferta, y al hecho de que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estime que el consumo «ha tocado techo», está suponiendo un importante lastre para el precio del crudo y anticipa, según la mayor parte de firmas de análisis y entidades de inversión, una larga era de petróleo barato.

De hecho, hay algunas como Goldman Sachs que no descartan que el petróleo prolongue su hundimiento hasta niveles cercanos incluso a los 20 dólares. Otras previsiones son más moderadas y apuntan que el precio repuntará levemente durante los próximos meses y estará entre 45 y 55 dólares el barril, como pueden ser las de Citigroup, Santander o Unibanco. Pero lo cierto es que durante el presente año esta materia prima ha caído ya más de un 35% -cifra que crece aún más en el caso de Texas, de referencia en Estados Unidos- y que la posible subida de tipos de la Fed, unida al fortalecimiento del dólar, impediría un repunte del crudo a corto plazo.

En todo caso, De Guindos también advirtió ayer de que la caída del crudo puede tener «efectos colaterales». Aunque es poco probable un riesgo de deflación, y que el consumo se ralentice en algún momento a la espera de que sigan bajando más los precios de los productos, se refería a los problemas que conlleva para las exportaciones españolas la repercusión para los países emergentes. Otro riesgo es la posibilidad de que los países exportadores de crudo (fondos soberanos del Golfo Pérsico) acentúen su proceso de desinversión en España ante la caída de sus ventas.