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“Sin un buen sistema educativo no podemos mejorar la industria”

El PIB per cápita industrial en Andalucía es de 2.000 euros, mientras que en el conjunto de España es de 3.000 euros y en países como Alemania supera los 8.000 euros. El Centro de Debate y Desarrollo —el thinktank presidido por el empresario José Moya— buscó ayer las fórmulas para reducir esta brecha con una mesa redonda celebrada en la sede de la Fundación Cruzcampo en la que participaron los directivos de las principales firmas de este sector con presencia en Sevilla, como son el consejero delegado de Cobre Las Cruces (CLC), Damien Marantelli; el gerente de la fábrica de Heineken, José María Rodríguez; el CEO de Persán, Antonio Somé; y el director de la fábrica de cajas de cambio de Renault, Alfonso García-Agúndez. Estas cuatro empresas son las fundadoras del lobby Sevilla es Industria.

«Nuestro gran handicap no solo es el menor peso relativo de la industria en Andalucía, sino la escasa dimensión de nuestras empresas, ya que está demostrado que las grandes compañías son tres veces más competitivas que las pequeñas», apuntó Somé, para quien el principal reto que tiene la región es mejorar el sistema educativo. «En Reino Unido la energía es más cara que en España y, sin embargo, gracias a su mejor cualificación tienen un tejido productivo más competitivo». De hecho, apuntó que España carece de una población titulada en los ciclos de formación profesional que son la base de una buena industria, ya que hay un gran porcentaje de universitarios y otra parte considerable de ciudadanos con estudios primarios, pero falta esa «clase media tan necesaria para el desarrollo económico». Un equipo de directivos y trabajadores bien preparados «son capaces de buscar continuamente las soluciones adecuadas en una fábrica y esa es la base de la competitividad».

Control de costes

Damien Marantelli insistió en que un territorio industrial debe fabricar la máxima calidad al mejor precio «porque en un mundo global se puede transportar todo y aquellas regiones que no respondan a las expectativas del mercado sufren deslocalizaciones de empresas». El directivo de Cobre las Cruces apuntó que el papel de la administración pública debe consistir «en ser previsibles a la hora de cumplir sus propias normas y desarrollar una estrategia industrial en la que defina muy bien cuáles son sus potenciales áreas de crecimiento industrial y aprovechar todas las oportunidades». En el caso concreto de la minería, el ejecutivo australiano destacó que «ha existido un cambio radical en la Junta de Andalucía, que desde hace dos años considera que se trata de un sector estratégico».

José María Rodríguez puso el acento en la I+D+i, al señalar que «la competitividad es lograr el mejor producto a un precio justo y sorprendiendo siempre al mercado con innovaciones». Para sobrevivir en un mundo cada vez más competitivo, Alfonso García Agúndez destacó que es crucial «controlar mucho los costes para que el producto tenga un buen precio y lograr los márgenes necesarios para invertir en la mejora de la tecnología; mantener correctamente el patrimonio industrial y organizar eficientemente a las personas utilizando modelos como el Lean Manufacturing».

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