Isidro Fainé clausuró ayer el congreso ‘Directivos sin fronteras’, organizado por la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE)

“El directivo es el empresario del siglo XXI. Su papel y su responsabilidad es vital en la reactivación del tejido empresarial, y es clave para el crecimiento de nuestra economía”, destacó ayer Isidro Fainé, presidente de La Caixa, en el acto de clausura del congreso Directivos sin fronteras, organizado por la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE), de la que también es presidente. En su discurso, Fainé subrayó que tender puentes de diálogo entre las empresas y las instituciones públicas es de gran utilidad a la vista de los grandes desafíos que afronta el conjunto de la sociedad, pero “el motor de arranque de una economía libre y próspera tienen que ser los emprendedores de cualquier tipo de empresa o institución, sea privada o pública”.

Históricamente, las personas con ideas nuevas han sido quienes han revolucionado el mundo. Para Fainé, el cambio no es la excepción, sino una regla constante en la vida. “Ciertamente, nada es estable. Todo cambia a una velocidad de vértigo. El mundo tiene abiertas muchas ventanas de oportunidad que hay que explorar”. Y añadió: “Desde la gran empresa a la mediana y pequeña, los directivos debemos asumir la necesidad de dirigir y gestionar con mirada larga, volando alto, superando fronteras y estando atentos a las posibilidades de nuestros productos y servicios”. El presidente de La Caixa se mostró convencido de que “formando nuevos y mejores directivos, ayudaremos a construir una sociedad más moderna, más justa y más libre”.

Por su parte, el presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, hizó hincapié en su intervención en la disrupción tecnológica que vive actualmente el mundo, lo que supone un cambio que “no se ha vivido nunca antes y que ha transformado a personas y empresas, puesto que las fronteras entre producto y servicio desaparecen”. A este respecto, el directivo instó a las empresas a adaptarse a la digitalización para poder mejorar su competitividad y sobrevivir en una “nueva economía de plataformas en la que las barreras de entradas tradicionales se desmoronan”.

Para conseguir este objetivo, Álvarez-Pallete señaló que las empresas tienen que contar con cuatro “superpoderes, como el de ser magnéticas para detectar parcelas de valor inutilizadas en la sociedad y ser capaces de atraer clientes, así como trabajar en tiempo real, ser infinitas, gracias al coste marginal casi cero de añadir usuarios adicionales, y ser personales”.

El Rey Felipe VI destacó en su discurso que “la mejor actitud directiva es la que tiene en cuenta la importancia del binomio innovación-internacionalización y los factores económicos, sociales o geopolíticos que inciden y determinan su evolución”.

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