Daría financiación ilimitada a los mercados, el mismo apoyo que ya ofreció a la Fed en 2001

El Banco Central Europeo (BCE) está muy preocupado por el resultado de la consulta que Reino Unido llevará a cabo el próximo 23 de junio. Tanto, que el organismo está preparado “para proveer de la liquidez necesaria a los mercados”, medida similar a la que ya ofreció a la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Entonces, la institución presidida por Wim Duisenberg puso a disposición de EEUU la financiación en dólares que requiriese para hacer frente a las consecuencias del ataque; hoy, el banco central que preside Mario Draghi “hará lo que sea necesario para mantener una liquidez adecuada en los mercados”, tal y como ha asegurado un alto funcionario a Reuters y confirmado a este periódico una fuente cercana al organismo.

En concreto, y según detalla la citada agencia, habrá una declaración pública en la que el BCE, además del propio Banco de Inglaterra, se comprometerán a prestar el apoyo financiero necesario a los mercados en caso de que se produzca el Brexit. Asimismo, parece probable que se lleve a cabo la apertura de líneas con el banco inglés para el intercambio de libras y euros, facilitándose así la financiación ilimitada en ambas monedas.

Con estas medidas, el BCE se prepara para “cualquier resultado”, algo que ya manifestó Draghi en la rueda de prensa posterior a la última reunión del Consejo de Gobierno. En aquella ocasión, el banquero italiano también hizo campaña a favor de la permanencia de Reino Unido dentro de la Unión Europea porque “redunda en beneficio propio”. Sin embargo, los resultados de las últimas encuestas, así como la virulenta reacción que se ha registrado en los mercados financieros, han provocado que el máximo responsable de la política monetaria comunitaria haya querido dejar claro su disposición a actuar.

Por su parte el BoE (siglas en inglés del Banco de Inglaterra) confirmó ayer que tiene ya previstas medidas destinadas a garantizar la liquidez y la estabilidad del sistema financiero. El organismo que preside el canadiense Mark Carney no quiso concretar las actuaciones antes de que se produzca el Brexit porque “sería contraproducente”, según informa Efe, pero el pasado mes de mayo ya subrayó que desde 2013 cuenta con líneas de canje de liquidez en libras y en euros con el BCE.

Y a todos los movimientos defensivos ante el Brexit de los bancos centrales hay que sumar el que también ayer llevó a cabo el mayor de todos. La mencionada Reserva Federal decidió mantener los tipos de interés en el 0,25% y el 0,5%, respectivamente, ante los malos datos de creación de empleo de mayo pero, también, como consecuencia de las fuertes turbulencias que están sufriendo los mercados por el temor a que el Reino Unido rompa con la Unión Europea.

El Brexit ha sido “uno de los factores clave para tomar la decisión de hoy, podría tener importantes consecuencias para los mercados financieros”, reconoció la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, durante la rueda de prensa que ayer ofreció. Además, y según consta en las actas de la reunión, todos los presentes coincidieron en la necesidad de mantener los tipos, algo que no es ni mucho menos lo habitual. Asimismo, Yellen explicó que “aunque la tasa de paro ha descendido, la creación de empleos se ha debilitado”, en referencia a las negativas cifras de empleo. Con todo esto, parece poco probable que en la reunión del próximo mes de julio se decida una subida de tipos de interés, con lo que habría que esperar, como mínimo, hasta después del verano para que se produzca una decisión en esta dirección.

EL MUNDO