EL MUNDO

Expertos y agentes sociales dicen que el paro aboca a los jóvenes a seguir en el aula
De los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes a 2015 publicados ayer sale una cifra mágica, el 19,97%, que da cuenta del porcentaje de población de 18 a 24 años que ha obtenido como máximo el título de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y no ha seguido cursando después ni Bachillerato, ni FP ni ningún otro tipo de formación. Es lo que técnicamente se llama abandono educativo temprano y no hay que confundirlo con el fracaso escolar. El ministro en funciones Méndez de Vigo manifestó que está “muy satisfecho” con el dato -“Esto significa que la gente que antes abandonaba los estudios para siempre ahora permanece dentro del sistema educativo”- y recordó que hace no mucho (en 2008 y en 2009) esta tasa superaba el 30%. La gráfica que representa este dato es, en efecto, muy expresiva. Entre 2000 y 2008 el porcentaje creció de forma más o menos constante. Luego comenzó a bajar, coincidiendo con el inicio de la crisis. En 2010 la tasa era del 28,4%; en 2011, del 26,3%; en 2012, del 24,7%; en 2013; del 23,6%; en 2014, del 21,9%, y en 2015, del 19,9%. El descenso durante esta legislatura ha sido, en definitiva, de seis puntos porcentuales, aunque España aún sigue en cabeza en la UE y prácticamente duplica la media europea en abandono. ¿Vamos a cumplir con el objetivo comunitario de llegar al 15% en 2020? “Si seguimos así, vamos en la buena dirección”, respondió Méndez de Vigo. “Por eso creo que es mala idea derogar la Lomce, como dicen algunos partidos políticos”. El Gobierno atribuye a la Ley Orgánica para la Mejora Educativa, aprobada en diciembre de 2013, la reducción del abandono. “La Lomce tiene que ver en todo esto. La creación de nuevas vías curriculares de FP Básica o la FP dual son maneras de coadyuvar a esto”, sostuvo el ministro. Sin embargo, todos los agentes sociales y expertos educativos consultados por este diario coinciden en que “el principal motivo” es el elevado índice de desempleo -más de la mitad de los jóvenes está en paro-, que aboca a los chicos y chicas a seguir estudiando ante la falta de otra cosa mejor que hacer. “No es posible que las medidas de la Lomce hayan tenido efecto en tan poco tiempo”, expresa Jorge Calero, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. “El abandono educativo temprano baja porque los jóvenes no tienen espacio en el mercado de trabajo”. Su tesis es compartida por Juan Hernández Armenteros, profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Jaén, que asegura que ha ocurrido lo mismo en la universidad: “Hay más matriculados ahora que en la época del ladrillo. En la década de 2000 los jóvenes dejaban los estudios para trabajar en la construcción. Cuando la actividad económica decae, tienen menos incentivos para abandonar. Esto influye de manera decisiva”. En el mismo sentido habla Felipe de Vicente, presidente de la Asociación Nacional de Catedráticos de Instituto (Ancaba). “¿Cómo va a ser por la Lomce, si aún no ha tenido tiempo de aplicarse? Como hay menos trabajo, hay más gente que sigue estudiando”. El ministro considera, por su parte, que “éste era un análisis correcto hace tres años”, pero “hoy no lo es porque se está creando empleo”. El Ministerio dice que “uno de los factores que ha contribuido al descenso de esta tasa de abandono escolar temprano ha sido la puesta en marcha durante esta legislatura de la FP dual”, un sistema que empezó en el curso 2012/2013 para combinar los procesos de enseñanza y aprendizaje en la empresa y en el centro de formación. Actualmente tiene 20.000 alumnos matriculados, 789 centros y 5.665 empresas colaboradoras. Francisco García, secretario general de la Federación de Enseñanza de CCOO, considera que la FP “es todavía muy endeble y hay que extenderla más”. Coincide con él Nicolás Fernández, presidente del sindicato Anpe: “La última reforma educativa tiene la parte buena de apostar y potenciar la FP, pero no se ha desarrollado aún como se debiera”. El Gobierno en funciones reconoce que hay que “intensificar la colaboración y participación de las empresas” de modo que la formación proporcionada “se adapte de forma eficaz a las necesidades reales del sector productivo, lo que favorecerá la inserción laboral de los alumnos”. Dos cosas son, según Méndez de Vigo, las que necesita la FP dual: “Que las empresas se animen y que cambie la mentalidad de las familias: que vean la FP como una oportunidad y no como una forma de quedarse relegados”.]]>