Joaquín Manso
EL MUNDO
PP, PSOE y C’s coinciden en reforzar los filtros para ser profesor

El excepcional clima social y político con el que se afrontan las elecciones del 20-D ha llevado a que España atisbe por primera vez, en lontananza, la posibilidad de un gran acuerdo por la educación que elimine la incertidumbre, el sectarismo y las estructuras clientelares que durante décadas han lastrado la formación de sus jóvenes y dificultado su acceso a una economía productiva del conocimiento. El PP, el PSOE y Ciudadanos contemplan expresamente en sus programas la voluntad de un gran pacto: por ahí se empieza. Entre los tres existen además coincidencias en aspectos nucleares en los que tradicionalmente se habían manifestado importantes discrepancias. La exigencia a la que los socialistas quieren someter el acceso a la profesión docente, en una línea similar a la del PP y Ciudadanos, es una muestra de que la preocupación por la calidad de la enseñanza ha alcanzado el corazón de la sociedad.

Las diferencias más importantes se producen en relación a la escuela concertada -el 34% de las familias matricula a sus hijos en colegios privados, la inmensa mayoría subvencionados- y la presencia de la Religión en las aulas -casi todos los concertados se inspiran en el credo de la Iglesia Católica-. Podemos es en este punto el más duro, hasta el punto de cuestionar la propia existencia del concierto educativo, planteamiento difícilmente compatible con el derecho constitucional a la libertad de educación.

PP

Los populares concentran la mayor parte de su esfuerzo programático en la defensa encendida del modelo de enseñanza concertada y del «derecho que asiste a los padres a educar a sus hijos conforme a sus propias convicciones religiosas», por oposición a la propuesta del PSOE de retirar la asignatura de Religión. Mantendrán, con el compromiso de mejorarlas, las evaluaciones externas que introdujo la Ley Wert, repiten la promesa incumplida de fortalecer la autonomía de los centros e introducen como gran novedad «una nueva regulación para la selección y formación inicial del profesorado, desarrollando un sistema de prácticas docentes remuneradas de dos años de duración». He aquí el MIR educativo del PP.

PSOE

El dedo socialista en el ojo de los colegios concertados es la Religión, punto de fricción ideológica que tantas veces ha frenado la posibilidad de alcanzar acuerdos. El programa del PSOE propone por primera vez en democracia que se retire del currículo y del horario escolar -es decir, que sólo pueda ofertarse como extraescolar-, además de recuperar como obligatoria la Educación para la Ciudadanía. Lo llamativo es la implantación de un MIR educativo de dos años -muy parecido al del PP- y de un exigentísimo triple filtro de acceso a la profesión docente, que incluiría «una prueba de madurez cultural», «una entrevista en la que se puedan evaluar las aptitudes pedagógicas de los aspirantes» y «un buen expediente académico».

CIUDADANOS

La formación de Albert Rivera pretende acabar con las cuotas voluntarias de los colegios concertados. Apuesta así por su gratuidad total como vía para acceder en condiciones de igualdad efectiva a la libertad de elección del centro, lo que necesariamente tendría que pasar por incrementar los fondos. Además de la autonomía de los centros, apuesta también por un MIR educativo y por un sistema de incentivos para evaluar a los profesores. Es el único partido que quiere eliminar las repeticiones.

PODEMOS

Su programa es el más evanescente, pero es muy claro cuando advierte de que sólo aceptará conciertos cuando no haya oferta suficiente en centros públicos. En contra de la tendencia general, propone que los profesores trabajen menos.