Lalia González-Santiago
SUR
La jefa del Gobierno andaluz emplaza a Rajoy a convocar la cumbre autonómica y rectifica a Pedro Sánchez: «Las singularidades de Cataluña no pueden ser privilegios»

La intervención de la presidenta de la Junta de Andalucía en el debate autonómico, en estos momentos de campaña electoral catalana, se esperaba con expectación. La opinión de Susana Díaz ha resultado controvertida y más en estos tiempos de difícil equilibrio, tanto en el conjunto del Estado como dentro del propio Partido Socialista, ya que Díaz se ha mostrado en contra de cualquier cesión a Cataluña que pueda perjudicar a Andalucía y a favor claramente de la unidad de España, sin los matices con los que ha jugado el Partido Socialista de Cataluña.

Ayer, dos días después de regresar de su permiso de maternidad y a cinco días de su primera intervención en un mitin en la campaña electoral del 27S, la presidenta andaluza lanzó dos mensajes claros. El primero, en el orden institucional, para pedir al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que convoque la Conferencia de Presidentes Autonómicos para revisar el Estado de las autonomías. El segundo, en clave interna, al corregir a su secretario general, Pedro Sánchez y rechazar la admisión de «singularidades» de Cataluña que signifiquen «privilegios.

Díaz, en declaraciones a la Cadena SER, emplaza a Rajoy a convocar la cumbre autonómica, el órgano de máximo nivel político de cooperación entre el Estado y las comunidades, que no se reúne desde 2012, para que «se ponga encima de la mesa un proyecto común de España».

A juicio de la presidenta de la Junta «se está produciendo una recentralización de competencias por parte del Gobierno» que preocupa tanto a Andalucía como a Euskadi, Cataluña y otras comunidades, dijo. La conferencia de presidentes debería así «cortar con los hechos consumados del Gobierno que está recortando el Estado de las autonomías».

Díaz vinculó este cuadro de situación con las inminentes elecciones catalanas y acusó al presidente Rajoy de no saber a donde va y de erigirse en único garante de la unidad de España, lo que «no es de recibo».

Díaz fue tajante al afirmar que «los socialistas no nos vamos a sentar a negociar sobre romper España» y dijo que no quiere contemplar un escenario de ruptura en Cataluña, donde mucha gente espera que se abra un camino de convivencia junto a España, aseguró.

La presidenta puntualizó también al secretario general socialista, Pedro Sánchez, quien se ha mostrado partidario de reconocer en la Constitución las «singularidades» de Cataluña. La dirigente andaluza, cuyas discrepancias de Sánchez son conocidas, se preguntó qué sigularidades catalanas no están en la Carta Magna y fue tajante al afirmar que éstas «no pueden ser privilegios». Andalucía teme salir perjudicada en el diseño de un nuevo modelo territorial, tanto por la financiación, en la que se considera perjudicada, como por la posible vuelta a las autonomías de «dos velocidades».

Díaz mostró su rechazo a quienes quieren equiparan ser nación a ser Estado y dijo que «todos somos nación española» si bien Cataluña es unpueblo con una «identidad cultural fuerte» lo es «en el marco de la nación española».

Díaz admitió que en su partido ha faltado «claridad» en el mensaje respecto a Cataluña y rehusó decir si apoyará la continuidad de Pedro Sánchez si éste pierde las elecciones: «Sólo contemplo que vamos a ganar y los socialistas andaluces nos vamos a dejar la piel para que así sea».

Sobre los ERE, Díaz llamó la atención de que el ministro de Justicia pida «celeridad» ahora que aparecen imputados en el entorno del PP.