Daniela Cela
EL CORREO
Reclama a los suyos la misma firmeza que ella tiene con el partido que «bloquea» su investidura

Tras las autonómicas y municipales del pasado domingo, el PSOE puede gobernar directa o indirectamente en siete comunidades y en grandes capitales como Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla. Los socialistas están en condiciones de recuperar poder territorial, pero no porque vencieran el 24M –sus resultados fueron los peores de su historia– sino por el desplome del PP. Para entrar en las instituciones o sacar de ellas a los populares, el PSOE necesita el apoyo de Podemos, un partido que ha irrumpido con desigual fuerza en distintos territorios de España, y que en Andalucía lleva dos meses votando contra la investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta. La sevillana sitúa al partido morado en el mismo «bloque del no» que al PP, por eso ayer acudió al Comité Federal del PSOE, máximo órgano entre congresos, con una dura advertencia a los suyos que pretendía enfriar el entusiasmo con el que la dirección federal y algunos barones socialistas están tanteando sus opciones de gobierno junto a Podemos. «No debemos dejar que nadie nos arrastre. Si nos desnaturalizamos, si entendemos que en vez de una oportunidad es oportunismo, los ciudadanos son sabios, la gente lo huele, y dirán: pues si no son lo que son, cuando hay que votarlos voto a otro», dijo durante su intervención a puerta cerrada.

Éste fue el punto álgido de un alegato muy duro contra el canto de sirenas de los pactos con Podemos, con el que Díaz fue incluso más dura que con el PP. «Esos que venían a sustituirnos, cuanto menos ahora van a tener que esperar un poquito, y ya veremos», dijo. La presidenta de la Junta en funciones volvió a denunciar la situación de «bloqueo» que sufre en el Parlamento donde, pese a tener una mayoría a 10 puntos y 14 escaños del PP, y a 21 puntos y 32 diputados «del partido de Pablo Iglesias», aún no ha logrado ser investida, y ya barrunta la posibilidad de repetir las elecciones en septiembre. «No hay una alternativa en Andalucía, ninguna, pero hay un bloqueo sistemático para que no se forme un gobierno socialista», avisó.

Díaz se esmeró mucho en convencer a sus compañeros de que no se separen ni un milímetro de los principios del socialismo –«no tenemos que disfrazarnos de nada»–, de que no claudiquen a las exigencias de Podemos o Ciudadanos sólo para llegar al gobierno o desbancar el PP. «Si somos oportunistas y perdemos la centralidad, perderemos», reiteró. El líder del PSOE asturiano, Javier Fernández, se situó en el mismo plano, y pidió «prudencia» al partido a la hora de buscar alianzas con Podemos. El secretario general Pedro Sánchez ha autorizado a sus candidatos regionales y municipales a tantear «acuerdos de progreso» con partidos distintos al PP. La fórmula preferente serían los acuerdos de investidura o compromisos de legislatura, descartando formar gobiernos de coalición (Podemos tampoco quiere).

Cualquier entendimiento entre las fuerzas emergentes y el PSOE en el resto de España dejaría más en evidencia la incapacidad de los socialistas andaluces para lograr desatascar la investidura de Díaz en los últimos dos meses. «Yo lo he vivido en mis carnes estos dos meses (…) Aquellos que vienen diciendo que tenemos que estar agradecidos por poderlos votar, encima tenemos que dar las gracias de dejarles que gobiernen, en cambio nos pasan el algodón a nosotros para ver si somos merecedores o no de formar gobierno», dijo. El escenario en los ayuntamientos urge más, porque los plenos municipales tienen que estar constituidos por fuerza el próximo 13 de junio.

Daniela Cela
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